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World of Trollcraft: [Capítulo cuadragésimo: La gata, el troll y sus dos coj... y un lío de vastas dimensiones]

sábado, 8 de noviembre de 2014

Capítulo 40

La gata, el troll y sus dos coj... y un lío de vastas dimensiones


"¿El bosque de Brecilia?" dijo un hombre extrañado, al ser preguntado por esa localización. "Sí, está al este de Lothering, al norte de unas colinas, pero no sé nada más que lo que podáis encontrar en un mapa."

"Vaya, muchas gracias, de todas formas," la Gata Negra le agradeció así al hombre su tiempo.

El día apenas acababa de empezar en Ferelden, y tenían pensado llegar ese mismo día al campamento de los elfos dalishanos, por lo que habían preferido informarse de la localización antes de encontrarse con un seguido de despropósitos. Por desgracia, la gente de allí no era de mucha ayuda puesto que la mayoría habían vivido y morirían en Lothering, y los que no residían en el pueblo sabían más bien poco de los elfos dalishanos.

Se les empezaba a hacer tarde.

"El tiempo apremia," dijo el héroe, "si es que queremos llegar hoy al campamento élfico."

"Soy consciente de ello," replicó ella, "partamos pues."

Dicho y hecho, tomaron el camino de Lothering que los llevaba hacia el este. Afortunadamente para ellos, el camino fue plácido y corto, y en poco tiempo se plantaron en los alrededores del bosque de Brecilia. Habían encontrado un camino que se alejaba del camino transitado que estaban siguiendo, que parecía intentar pasar desapercibido, pero el héroe notó que había algo que no cuadraba.

El camino pasaba por claros pero nada más entrar quedaban rodeados por zonas de frondosa vegetación, lo que hacía difícil ver a lo lejos.

"Esto está demasiado tranquilo," dijo el héroe.

"Es lo que tiene seguir un camino que te lleva al bosque, y que está expresamente pensado para que sea difícil de encontrar," dijo ella.

*FRSFRS*

De unos arbustos aparecieron varios elfos, elfos de los de toda la vida, con la piel de tono madera y orejas puntiagudas. Algunos llevaban algún tatuaje, pero todos les apuntaban con flechas.

"Alto ahí," quien dijo eso era una elfa con la cara tatuada.

"Eh, eh, calma," dijo el héroe poniendo los brazos en alto, "no venimos a causar problemas."

"Entonces, ¿qué habéis venido a hacer aquí?" preguntó ella.

"Verás, eh... esto... ¿cómo te llamas?"

"Mithra," respondió ella secamente.

"Pues verás, Mithra, venimos del Círculo de Hechiceros," explicó él, "sé que te parecerá extraño pero ni ella ni yo pertenecemos a este universo, y fuimos allí para ver si alguno de los libros nos podía traer de vuelta a nuestro universo, nuestro hogar, por desgracia no encontramos nada útil. El Primer Encantador Irving nos recomendó preguntar o bien a los elfos o bien a los enanos... y aquí estamos."

Mithra, sin dejar el arco, parecía incapaz de comprender del todo lo que estaba diciendo ese loco. Como tampoco tenía pruebas de que esos dos personajes fueran del todo peligrosos tomó una decisión.

"Bien," dijo, "os llevaré ante nuestro guardián, Zathrian, espero que no tenga que arrepentirme de haber tomado esta opción."

"Tenlo por seguro," dijo aliviado el héroe.

Mithra y su grupo de vigilantes los acompañaron a través del camino del bosque. Pronto se adentraron en una especie de campamento élfico, un pequeño pueblo nómada por y para elfos.

"Esperad aquí," les dijo Mithra, el resto de vigilantes los dejaron solos tras una señal de ella, y se acercó a un elfo imponente, que lucía una perfecta calva, que intuyeron que debía tratarse de Zathrian.

La charla de Mithra con Zathrian fue corta, ella les hizo un señal para que vinieran y los dejó a solas con el guardián de la tribu de los elfos dalishanos del bosque de Brecilia. El héroe notó el aura que desprendía Zathrian, un mago claramente poderoso.

"Mithra me ha explicado, a su manera, quiénes sois," empezó Zathrian, "se la veía algo desplazada, así que agradecería que me contárais vuestra versión."

"A ver..." dijo el héroe, "ni ella ni yo pertenecemos a este universo... ya sé que cuesta de creer, pero hay más mundos además de este, y nuestro hogar está en uno muy distinto. Lo único que queremos es descubrir la manera de volver."

"Por algún extraño motivo os creo," su respuesta fue sorprendente, no esperaban tanta comprensión de entrada, "probablemente alguien como vosotros fue lo que en una Edad antigua se le reconoció como Dioses."

Zathrian suspiró.

"Por desgracia, no tengo ni idea de cómo resolverlo, y aunque lo supiese, mi tribu atraviesa una pequeña crisis. Siento no poder ayudaros, aunque vuestra aparición es un buen augurio, una señal de que vendrá alguien a ayudarnos."

Fuera cierto o no, Zathrian no podía ayudarlos, así que pintaban poco ahí.

"¿Sabes de alguien que pudiera ayudarnos?" preguntó la Gata Negra.

"Hace años que vagamos por el Bosque de Brecilia, alejados del contacto con el exterior," les contó el elfo.

"Eso es un no, supongo."

Mithra, la vigilante, los acompañó hasta la entrada del campamento dalishano, y pocos instantes después volvían a estar los dos solos en el bosque. De repente sucedió algo muy extraño, todo su alrededor se distorsionó, como si estuviesen metidos en una pantalla de televisor, y de golpe el escenario cambió, ya no se encontraban en Ferelden, ahora se encontraban en... ¿¡Equestria!? Twilight Sparkle los miró con cara rara.

"Spike, ¿acabas de ver lo mismo que yo?"

Pero ya habían desaparecido de Equestria cuando el pequeño dragón, que se estaba zampando una piedra preciosa, acudió a la llamada de su equina amiga. Ahora volvían a estar en el mismo lugar del bosque, pero las distorsiones continuaban, desaparecieron nuevamente y ahora habían aparecido en... ¿¡el Thousand Sunny!?

Los miembros de la tripulación del sombrero de paja que estaban en la cubierta del barco quedaron asombrados. Brook, el esquelético guerrero, le preguntó a la Gata Negra.

"Perdone, ¿me enseña sus braguitas?"

Y ante la cara de perplejidad de Monkey D. Luffy desaparecieron para volver al bosque en el que había empezado toda esta distorsión.

"No sé qué ocurre," dijo el héroe, "pero esto podría explicar que perdieses tus habilidades físicas y ganases las mágicas."

"Tal vez, ahora que dices esto, mis habilidades se intecambiaron con algún habitante de Ferelden."

No había terminado ella de dar su punto de vista que sus alrededores habían vuelto a transformarse. Estaban en un lugar con árboles, pero no eran desde luego, tan realistas como los de Ferelden, allí, delante mismo había una agente de policía que acompañaba a una chica y un chico, ambos adolescentes. De la chica destacaba un cabello verdoso, que contrastaba con la falda roja. El chico iba trajeado. Y ahora estaban, y ahora no estaban.

Ahora, se encontraban en un inhóspito lugar, lóbrego y oscuro, el único humano a la vista era un chiquillo adolescente que vestía un judogi raído y recortado.

"No respires," le dijo el héroe a la Gata Negra, "es tóxico, no sé dónde estamos."

Ella tomó el aire justo para evitar inhalar durante un rato. El salto multiversal los volvió a dejar en el bosque, ante la mirada de asombro del chico, que se frotaba los ojos sin acabar de creer en lo que acababa de ver. Hubo una última distorsión, esta vez aparecieron en lo alto de un monte, tres chicas (con orejas de conejo, literalmente, y un bonito cabello plateado) y tres chicos (humanos, a todo esto), uno de ellos iba acompañado por un carro arrastrado por una especie de pollo en grande, de nuevo, las caras eran de no entender lo que ocurría.

De nuevo en el bosque, parece que la cosa se estabilizó.

"¿Qué cojines acaba de ocurrir?" dijo el héroe al ver que ya no viajaban más y las distorsiones habían cesado.

"Empiezo a estar algo mareada," dijo la Gata Negra.

*FRSFRSFRSSSSSSSSS*

Delante de ellos se materializó un holograma (sic), una chica uniformada, con el logo del Centro de Viajes Multiversales, una gorra a juego con el uniforme, y un auricular transmisor-receptor, al más puro estilo Minami Makimura.

"Estimados viajeros multiversales, les informamos de que hemos tenido un problema técnico con el sistema de estabilización del espacio-tiempo. A causa de ello pueden verse implicados en viajes que no han solicitado. Les aconsejamos que guarden la partida con frecuencia para que, en caso de darse la pérdida de datos, los daños sean los menos posibles. Si tienen alguna duda, encantada les responderé, si quieren cerrar la comunicación con el CVM digan 'Gallifrey'."

"Sí, esto... estamos atrapados en Ferelden, del universo de Dragon Age," dijo el héroe, que se sentía un poco como un gilipollas hablando con un holograma, "nos gustaría volver a Pueblo Paleto."

"Ahora reviso el caso," dijo el holograma de la chica, "no se retiren."

Se oyó de fondo del holograma vacio, lo cuál resultaba doblemente extraño, una voz de hombre.

"¿Quién es usted?" le preguntó la voz del holograma al hombre que se oía de fondo.

"I'm the Doctor, just the Doctor..."

El holograma se apagó.

1 quejas:

scaramanga dijo...

Ji-JA-AAAAAAAAAAAAA!

Uno de esos episodios que todos hacemos en que decidimos que nos convertimos en guionistas de Gainax y que iremos de la olla for the lulz. Suelen ser los más diveridos de escribir.

Muy, muy grande