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SFM Reloaded [10x01]: Yakumo Tsukamoto

martes, 28 de febrero de 2012 0 quejas

World of Trollcraft: Chronicles

Troll Rumble

El héroe despertó por la mañana. No recordaba donde había estado la noche anterior, pero ahora se encontraba en los alrededores de un templo, y al observar el cartel de la entrada pudo leer:"Templo Yagami". No sabía dónde se encontraba, pero era seguro que todavía estaba en Japón. En la lejanía escuchó:

- Iori, ¿dónde estás? ¡Te traigo comida!

Era una voz de chica. El héroe trepó raudo hasta un árbol próximo, siendo el observador de la situación. La chica llegó hasta la entrada del templo y se agachó. Tomó un plato que había cerca de las escaleras y lo llenó de leche que había traído en una botella de vidrio. El héroe miró a los alrededores, hasta que detectó una mancha negra; con un poco más de detenimiento pudo discernir la mancha que se trataba de un gato. Debía ser Iori. Tenía una cicatriz en la frente con forma de cruz. Parecía confiar y desconfiar a la vez de la chica, y hasta que esta no se levantó y se alejó del plato el gato no se acercó.

La chica pasó por debajo del árbol donde el héroe hacía de observador, y se arregló el zapato izquierdo, aunque no fue más que una mera excusa para gritar:

- Sé que estás encima del árbol, seas quien seas.



El héroe se sintió el cazador cazado, e inmediatamente descendió para presentarse. Ante sí tenía una atractiva chica vestida de colegiala, que sostenía una botella de leche. Estaban frente a un templo, cara a cara, y era la escena más surrealista que había vivido el héroe hasta el momento. La chica se presentó como Yakumo Tsukamoto, y le dijo al héroe que no hacía falta que se presentara porque ya había escuchado sus pensamientos.

De repente, de la nada, apareció alguien a quien el héroe conocía. Encima de la copa de un árbol el Conde Mor, pecador de la pradera y señor de las ilusiones, con permiso del señor calvo de la lotería, hizo acto de presencia. El héroe empezó a pensar que llevaba un mal de ojo encima para que cada vez que conocía una chica se le apareciese un pirado, cosa que de no ser porque soy yo el que lo escribo, afirmo que es correcto, porque esto añade vidilla a la historia.

En fin, que el Conde Mor se sujetó el monóculo, que empezó a emitir una luz azul que les rodeaba, hasta que fueron absorbidos por la luz.

Se encontraban en una especie de hiperespacio, suponía el héroe que dentro de la mente del Conde Mor, o en algún tipo de ilusión creada por él. Él y Yakumo estaban de pie en una plataforma azul, y a lo lejos se podía ver otra plataforma similar donde se podía apreciar una figura extrañamente parecida al Conde. El resto del paisaje lo completaba un color rojizo granatoso muy oscuro.

De la nada más absoluta aparecieron una especie de maniquíes bastante delgados de madera que atacaron tanto al héroe como a Yakumo. El héroe se apresuró en salvar a Yakumo, que parecía indefensa, con un shunpo y bloqueó los ataques. Se concentró y preparó un Tatsumaki Senpuukyaku. Los maniquíes se partieron en multitud de astillas. De repente por la cabeza del héroe pasó una fugaz visión. Frente a ellos apareció otra plataforma y un camino que las unía.

Los dos avanzaron por el nuevo camino, que parecía estar hecho de polvo de estrellas pero al pisar se notaba que era totalmente sólido. Tras cruzar el paso aparecieron otros maniquíes, pero esta vez estaban hechos de frío hielo.

El héroe pensó que lo mejor para derretir el hielo era un ardiente Shôryûken, y así lo hizo. Del calor los maniquíes se fueron deshaciendo. Y como la anterior vez, una fugaz visión pasó por lor ojos del héroe, que no acababa de comprender de qué se trataba. De nuevo una plataforma apareció y un camino igual que el anterior las unía. El Conde Mor todavía quedaba lejos, y sin prisa pero sin pausa Yakumo y el héroe avanzaron hasta la nueva plataforma.

Nada más llegar se materializaron otros maniquíes, esta vez de frío acero. Se movían algo lentos pero pegaban de manera contundente, tal y como pudo comprobar el héroe. En seguida fue acorralado por los maniquíes que lo vapuleaban por doquier. Preso del dolor se dio cuenta de que en este hiperespacio no necesitaba respirar, por lo que muy probablemente con suficiente esfuerzo mental podría adaptar la "realidad" a su manera, y para ello se concentró.

De pronto dejó de sufrir dolor. Con la mirada llena de furia se encaró a los maniquíes que lentamente se acercaban a Yakumo y con una serie de patadas los partió por la mitad como si fueran de mantequilla. Tomó a Yakumo y cogió carrerilla. Se dio impulso con un pie y saltó al vacío.

Parecía que había saltado con poca fuerza. Una serie de visiones pasaron ante los ojos del héroe. Perdía altura. Lanzó a Yakumo hacia la plataforma donde estaba el Conde Mor y se dejó caer. Se concentró de nuevo y de la nada aparecieron piedras flotando, que usó como apoyo para ascender hasta la plataforma donde se encontraba el Conde. Éste parecía estar disfrutando del espectáculo, aunque no lo preocupaba estar en el rango de ataque del héroe. Su monóculo se tornó amarillo y de allí salió un rayo de luz que se acercaba peligrosamente a Yakumo.

Una mancha negra se interpuso en la trayectoria del rayo. Se trataba de Iori, que de alguna manera también había sido transportado hasta el hiperespacio. Yakumo cuidó del gato mientras el héroe preparaba su embestida contra el Conde. Pero al primer impacto el Conde salió disparado, se trataba de un muñeco.

Lentamente el hiperespacio se fue disolviendo y el templo de Yagami volvió a hacerse visible, así como el resto del paisaje. De pronto el héroe tuvo una extraña visión:



Llegó a la conclusión que era una táctica de despiste del Conde Mor, así que se guardó el pensamiento para sí, pero Yakumo ya se lo había detectado, y se sonrojó.

Finalmente el héroe desapareció de la vista de Yakumo, que se quedó acariciando a Iori.

SFM Reloaded [9x01]: Miu Fûrinji

miércoles, 25 de enero de 2012 0 quejas

World of Trollcraft: Chronicles

Troll-oso, que no col-oso

El héroe recorría Japón y, sin saber como, siempre acababa en Tôkyo y sus alrededores. Esta vez se encontraba en un bosque y andaba perdido, estaba hambriento y hacía días que no veía rastro de civilización. Se había ido alimentando de frutos de algunos árboles. De pronto, de entre unos matorrales apareció un oso enorme con la mirada enfurecida y ganas de arañar algo más que árboles. Al héroe apenas le quedaban fuerzas para luchar, pero por su vida empezó a correr y, desgraciadamente el oso hizo lo propio.

Era bastante patético haber sobrevivido a embistes de un loco maníaco con instintos asesinos y a un enorme golem de barro rodante invocado por un pirado con monóculo y capa, y sin embargo estar a punto de caer ante un osito furibundo y con mala leche. Sin embargo le llevaba una distancia interesante al oso, pero la mala noticia era estaba en las últimas. Ya no podía más. Y se detuvo. Se agachó, esperando lo inevitable.



De súbito, de entre unos arbustos apareció una chica en un judogi que dio un salto en el aire y ¡ZAS! de una poderosa patada dejó inconsciente al oso, que cayó cual largo era al suelo. El héroe también cayó al suelo inconsciente, pero en su caso no era por haber recibido una patada sino porque estaba hambriento y carente de fuerzas.

La chica recogió al chico del suelo y lo montó a sus espaldas. Con el héroe montado a sus espaldas la chica iba corriendo con cuidado pero tan rápida como podía, cruzando el bosque hasta sus límites, donde dio con un camino de piedras. Siguió el camino y al poco rato ya estaba en la ciudad, y seguía corriendo infatigable por las manzanas de casas hasta que dio con una construcción bastante impresionante, formada por un gran jardín y dos edificios, el principal, mayor, y otro secundario, menor. En una inscripción en la entrada podía leerse lo siguiente "梁山泊" o lo que es lo mismo "Ryôzanpaku".

La chica que había salvado al héroe y lo había llevado a un lugar seguro lo tumbó en el salón principal. Preparó unas toallas húmedas y algo de comida. Unos instantes más tarde el héroe despertó, y tras agradecer a la chica que lo hubiera salvado devoró ansiosamente la comida.

Una vez estuvo en condiciones de tener un diálogo más o menos aceptable se presentó ante la chica, y una vez ésta hubo llamado a los habitantes del lugar, ante todos. Después vino el turno de presentación de ellos. Primero se presentó el propietario del lugar, Hayato Fūrinji, la chica que lo había salvado, Miu Fūrinji; después se presentaron los maestros, Shio Sakaki de karate, Apachai Hopachai de muay thai, Akisame Kōetsuji de ju-jitsu, Kensei Ma de kung fu y la voluptuosa Shigure Kōsaka maestra de técnicas de combate armado. Presentados todos cada uno se fue por su lado excepto Miu, que se quedó charlando con el héroe. Ella le contó que uno de los discípulos del dojo, Kenichi, no estaba aquí porque había salido de viaje para conocer otros estilos de lucha, pero que seguro que se llevarían bien. Después Miu dejó reposar un poco más al héroe hasta la hora de cenar.

Había una regla que se aplicaba a la hora de las comidas y era que el que era más rápido podía comer cuanto quisiera, incluso tomar comida de los demás comensales, le explicaba Miu a la hora de cenar, así que le recomendó que fuera rápido... pero después le dijo en voz baja que siempre se podía repetir.

Tras una exquisita cena, Miu quiso comprobar cuán fuerte era el héroe, siempre que éste ya estuviese en plenitud de fuerzas. El héroe se probó y no notó nada fuera de lugar así que aceptó el reto. Miu se fue a cambiar de ropa por algo más cómodo y al volver Shigure propuso que fuera un combate con armas, que eso añadía algo de emoción al combate. Miu preguntó al héroe qué le parecía y ambos accedieron. Miu, convencida de sus posibilidades, hizo ademán de entregar al héroe una katana mientras ella peleaba con un bastón.



Sin embargo el héroe no lo vio justo y prefirió llevar él el bastón, además se manejaba mejor con lanzas que con espadas. El combate empezó.

Ni Miu ni el héroe atacaban, analizando todos los movimientos de su oponente, esperando que el otro fuera el que realizara el primer paso y manteniendo una distancia prudencial uno de otro. Finalmente, al mismo tiempo avanzaron, pero al ver que el otro se acercaba se alejaron al mismo tiempo. Entonces el héroe volvió a la carga y Miu se defendía. De un salto se separaron de nuevo y fue Miu la que atacó y el héroe el que se defendía.

En un despiste del héroe, que miraba donde no tenía que mirar, Miu aprovechó para desarmarlo. Ahora el héroe estaba desarmado y Miu seguía con la katana en mano. El héroe se acercó corriendo hasta Miu que seguía con la vista todos sus movimientos. Finalmente a pocos centímetros de ella fintó y la desarmó con un Shoryuken. La fuerza del impacto hizo que Miu cayera al suelo de culo. Ahora era un combate sin armas.

El héroe y Miu empezaron a intercambiar golpes, aunque la mayoría de ellos o bien los paraban o bien los esquivaban.

Ya llevaban un rato así cuando el héroe tomó la iniciativa con un shûnpo. De forma casi instantánea pasó de estar delante de Miu a colocarse a su espalda, se concentró y saltó para ejecutar la patada remolino en el sitio, dicho también, Tatsumaki Senpūkyaku. Miu encajó el golpe de lleno, y se dio por vencida. Se saludaron y Miu ofreció al héroe quedarse a dormir, cosa que aceptó casi sin dejar acabar de hablar a la chica.

Miu fue a buscar un futón y se lo entregó al héroe, que lo preparó a su gusto. Minutos más tarde la chica volvió para preguntar al héroe si necesitaba alguna cosa, y era evidente que ya se había puesto el pijama, muy adecuado para un físico como el suyo.



A la mañana siguiente el héroe se despidió de todos los maestros y de Miu y siguió rondando por Tôkyo.

SFM Reloaded [8x01]: Orihime Inoue

lunes, 9 de enero de 2012 2 quejas

Esta os la debo del año pasado...

World of Trollcraft: Chronicles

"Trollows"

Ya se olía el ambiente navideño por todo Tokyo, y más concretamente en el barrio de Karakura, que era por donde paseaba el héroe en estos momentos. Aunque todo estaba ricamente decorado, el verdadero espíritu navideño brillaba por su ausencia, pues todo estaba encarado del lado de la ostentación, el derroche y el consumismo exacerbado.

Caminando por la calle a su derecha quedaba la clínica Kurosaki. En esta calle no parecía haber demasiada gente, y de pronto llegó a una zona residencial algo laberíntica. Ahí tampoco parecía que hubiese demasiada gente. Pasada la zona residencial llegó al corazón de Karakura, y ahí sí que había bullicio y ambiente. El héroe entró en la calle principal donde la gente iba y venía, y en la carretera el tráfico era poco fluido. Mirando a su alrededor veía que casi todas las tiendas tenían un Santa Claus, o una Santa Claus, repartiendo caramelos a los niños y haciendo publicidad de la tienda correspondiente.

Entonces el héroe siguió caminando sin saber exactamente donde ir, sin rumbo fijo, a la deriva. Torció una esquina y comprobó que en ese mismo momento acababa de pisar la zona comercial de Karakura, era una calle muy ancha con tiendas a lado y lado y varios pisos, todo al aire libre; era como un centro comercial pero en plena calle. La decoración en ese sitio era sublime y muy vistosa. Las tiendas, a diferencia de la calle principal, no tenían Santa Claus en frente, pero a cambio había mesas montadas con gente vendiendo cosas en ellas. Lo que más había era tartas navideñas, seguido de cerca por decoraciones navideñas. Otras mesas vendían dulces, caramelos o flores, pero de estas había pocas.

Lo que más llamó la atención del héroe fue ver como una chica pelirroja repartía folletos publicitarios. El hecho de que repartiese folletos o que fuese pelirroja no era lo más curioso sino que con el frío polar que hacía ahora mismo la chica iba cubierta por un gorro de Santa Claus, un conjunto bikini rojo y unas botas rojas a juego. Y por si fuera poco, la parte superior del bikini le iba tan estrecha que sus para nada despreciables ubres tenían marcadas las líneas del bikini.



El héroe, que no quiso parecer descortés tomó un folleto publicitario de los que la chica repartía, y pudo leer lo siguiente (bueno, en realidad estaba en japonés pero como soy muy generoso y benevolente os lo traduzco):

"Almacenes Urahara.
Estas navidades regala sobre seguro.
Todo tipo de artículos para regalo.
Gran selección.
No se arrepentirá.
Almacenes Urahara
"

y debajo de todo se podía leer la dirección de la tienda.

Cerca de ahí había dos niños que miraban atentamente la chica: uno de ellos era un niño de cabellos rojizos que parecía estar disfrutando del espectáculo. La niña, de cabellos muy negros y con el flequillo cubriéndole medio rostro, en cambio se mostraba algo más reticente a la situación.

El héroe siguió su camino a ninguna parte. Primero cruzó el área comercial y después, de nuevo en plena calle una tienda, un coche, personas, un puente, casas, una farola, muros, un parque, más casas, más muros, niños, un callejón, y se detuvo. Miró arriba. Almacenes Urahara. Su subconsciente lo había llevado hasta ahí, y eso que solamente había visto la dirección en el folleto que tenía en la mano izquierda. Se veía un sitio algo destartalado, almenos era la impresión que daba visto desde fuera.

El héroe entró, no porque tuviese intención de comprar nada ni porque estuviese obligado a regalar nada a nadie. Nada más hizo ademán de abrir la puerta que esta se abrió de golpe, impactando fuerte contra el héroe, y de ahí salió un chico joven pelirrojo, aunque prácticamente podría decirse que era anaranjado, como si se hubiese decolorado el cabello para teñirlo de ese color. Y a pesar de que parecía muy joven también era bastante alto.

De pronto el joven cayó fulminado, así sin más. El héroe notó que esta pérdida de consciencia no era normal. No podía deir exactamente de qué se trataba pero era como si algo hubiese salido expulsado del cuerpo. Sin acabarse de recobrar por lo que había presenciado un hombre de mediana edad, muy pálido y muy rubio, vestido de verde oscuro y sandalias de madera, salió de la tienda y recogió el cuerpo, metiéndolo de nuevo en la tienda. Entonces se encaró al héroe y le dijo algo tal que:"Bienvenido a Almacenes Urahara. Usted no ha visto nada". Hizo algunos gestos con las manos, que le empezaron a brillar y señaló al héroe, que viendo que manos brillantes no traían nada bueno realizó un shunpo alejándose del hombre.

Lo que el héroe desconocía era que el hombre también era capaz de usar el shunpo; y se lo demostró colocándose justo detrás suyo, lo que causó la sorpresa del héroe. Pero las manos del hombre no dejaban de brillar, y eso seguía siendo motivo de preocupación para el héroe, que siguió usando el shunpo y siendo perseguido por el hombre del almacén.

Por toda Karakura el hombre seguía persiguiéndolo, y apenas parecía cansado, y lo peor era que sus manos seguían brillando. A lo lejos le pareció detectar la chica de los folletos, que caminaba junto al chico de cabellos rojizos y la chica de cabello azabache. No estaba seguro de que su táctica funcionara pero debía asumir el riesgo. Con un shunpo se colocó detrás del chico y le dio un empujón lo suficiente fuerte como para desestabilizarlo pero sin hacerlo caer. Inmediatamente se colocó delante suyo, e intuyendo que su perseguidor le atacaría por detrás cogió al chico y dándose media vuelta lo usó como escudo. El brillo impactó contra el chico y todo volvió a la normalidad.

La chica del flequillo se acercó gritando:"¡Jinta!¡Jinta!", y la chica de los folletos también se acercó. El hombre de la tienda rompió a carcajadas jactándose de lo bueno que era su Kidô... ¡Un Kidô de pérdida de memoria! Y el chico miraba a un lado y a otro extrañado, con la mirada perdida, sin saber exactamente quién era o qué hacía ahí.

El hombre tomó el chico a sus espaldas y todos regresaron a la tienda. El héroe, que sentía curiosidad por el Kidô, y dicho sea de paso, por la tienda y por el hombre, y por el chico que se había desmayado, también se unió al grupo. La tienda estaba bastante descuidada y tenía aspecto de tener demasiados años.

Tumbaron a Jinta en un futón en el suelo y el hombre, que se presentó como Kisuke Urahara, lo examinó. Óbviamente la conclusión era clara: pérdida de memoria por magia accidental. Urahara buscó en algunos de los libros de una estantería, que, como el resto del lugar parecía que llevase ahí demasiados años, incluso tuvo que desempolvar el libro para poderlo leer. El remedio, leyó Urahara, era un elixir a base de esencia de Hollow. Al héroe no le sonaba para nada eso de "Hollow", en cambio la chica pelirroja parecía saber de qué iba el percal, para ello se fue a cambiar de ropa.

Una vez se hubo puesto un chándal, algo más cómodo que un bikini en pleno invierno, se presentó ante el héroe como Orihime Inoue. Le dijo que tenía la habilidad de notar espíritus, y no solo eso sino que podía detectar su ubicación y fuerza. Dicho esto salieron de la tienda, primero Orihime y después el héroe, corriendo por las calles de Karakura. Inoue notó la aparición de un Hollow en el parque.



Llegaron cuando el Hollow ya había hecho de las suyas, aunque el héroe era incapaz de detectarlo. Inoue sí que lo había visto y se dispuso a atacarlo mediante unas horquillas en su cabeza. Todo sea dicho, el héroe se sentía algo inútil sin poder ver el objetivo de sus ataques. De pronto le pareció ver algo negro, pero muy muy borroso, que pasó rápidamente y se fue. Inoue gritó que habían eliminado al primer Hollow, a pesar de que el héroe no había visto nada.

Una especie de sustancia grisácea e incorpórea se arremolinó y fue flotando hasta el pecho de Inoue, que era bastante prominente, donde llevaba un colgante que Urahara le había dado antes de partir.

Inoue detectó la aparición de otro Hollow cerca de uno de los puentes del río, y se pusieron en marcha.

Ahora parecía que el héroe empezaba a poder detectar espíritus y entes espirituales y vio como el Hollow salía de un agujero interdimensional; que conectaba con el Hueco Mundo. Sin embargo, su percepción no era completa y veía al Hollow algo borroso, pero ya era algo, pues le sirvió para dar sus primeros golpes a un ente espiritual. Había luchado contra Bison, pero esto era diferente. Bison emitía un aura maligna y mucha potencia, en cambio el Hollow se movía por instintos. Fue a probar un Shoryuken, pero de nuevo, en un instante el chico pelirrojo apareció y con un espadazo con una espada monumental destrozó al Hollow, saludó a Inoue y despareció tal como había venido.

De nuevo la esencia del Hollow se arremolinó y penetró en el colgante que Inoue llevaba colgado en el cuello. Y nuevamente, Inoue detectó otro Hollow.

Pero esta vez ella reaccionó de manera distinta, quedándose en estado catatónico. El héroe miró al cielo y entendió el motivo: una brecha enorme se estaba abriendo, y algo más monstruoso que un Hollow daba indicios de aparecer; de mientras cientos de Hollows pasaban del Hueco Mundo al barrio de Karakura sin preocupación alguna. Inoue se desmayó.

El héroe usó su shunpo para trasladarse en pocos instantes al foco del bullicio. A los pocos segundos el chico pelirrojo, que se presentó como Ichigo Kurosaki, apareció. Y la caza de Hollows empezó. El héroe e Ichigo destrozaban los Hollows a una velocidad razonable, pero su velocidad de aparición era mayor.

De repente, la cosa que estaba abriendo el portal hizo un ademán de fuerza, y cerca de lo que parecía su boca apareció una bola de energía. En breve de su boca salió un rayo azulado que desintegraba todo a su paso. Ichigo dijo algo de un Cero. Sea lo que fuera, estaba acabando con los Hollows, y lejos de ahí, el colgante seguía recibiendo esencia de Hollow mientras Inoue permanecía estirada en el suelo, inconsciente.

La brecha entre el Hueco Mundo y el Mundo Real ya no era tal sino que había tomado la forma de agujero y el ente gigantesco lo atravesó. Ichigo gritó:"¡Yo me encargo del Menos Grande!". Óbviamente, solo se podía estar refiriendo al enorme y monstruoso ser que se hallaba delante de sus narices... así que se llamaba Menos Grande. De pronto Ichigo tomó su espada y se envolvió en una aura negra. El héroe notó un enorme desprendimiento de energía y de pronto tanto las vestiduras de Ichigo como su espada habían cambiado. Ahora su traje negro estaba más ceñido y tenía rasgaduras, como si se tratase de una americana ceñida. Y su espada monumental ahora era una katana negra con una pequeña cadena.

No solo había cambiado su aspecto sino que sus habilidades habían aumentado. Lo podía notar el héroe mediante el Ki que emanaba de Ichigo. Con un shunpo ultrarrápido se situó en cuatro posiciones a la vez. Pero era imposible multiplicarse así que el héroe optó por pensar que se trataba de tres imágenes residuales y un cuerpo real. Desde las cuatro posiciones Ichigo lanzó un ataque a distancia que parecía una media luna negra.

El ataque fue letal para el Menos Grande, que se desintegró, y en su lugar aparecieron centenares y centenares, incluso miles de Hollows, que a su vez se convirtieron en esencia de Hollow, que se fue hacia el colgante que llevaba Inoue. Ichigo y el héroe recordaron que Inoue se había desmayado y corrieron rápidamente a lugar donde se encontraba.

Llegaron que ella estaba recuperando la consciencia, seguía estirada en el suelo y se había llevado una mano a la cabeza. Ichigo tomó el colgante y el héroe llevó a Inoue en brazos hasta el almacén de Urahara. A la puerta de la tienda Inoue insistió en que ya se encontraba mejor y el héroe la dejó en el suelo cortésmente. Entraron y Urahara quitó el colgante de las manos de Ichigo, y se fue a la trastienda. Ichigo se quedó junto a Jinta e Inoue entró también en la trastienda.

El héroe quedó pensativo, y los que estaban en la sala tampoco tenían nada que decir.

Urahara salió al cabo de un rato con una botella de forma peculiar, que contenía un brevaje algo más peculiar: extrañamente, del color gris de la esencia de Hollow el elixir había tomado un color rosado. O mejor dicho, rosa. El héroe entró en la trastienda para ir a avisar a Inoue que el elixir estaba listo y que se lo iban a administrar a Jinta. Fue mirando a lado y lado del pasillo y de pronto se encontró con Inoue, que estaba acabándose de cambiar.



El héroe cerró la puerta ante tan magnífica visión, todo por no parecer un salido. Rápidamente salió Inoue de la habitación ya cambiada y arreglada, y con la cara roja. Los dos caminaron hasta donde se encontraban el resto. Urahara hizo dar un sorbo del brevaje a Jinta. De primeras nada sucedió, pero al cabo de un momento una aura rosada envolvió a Jinta y volvió a desaparecer. Urahara les explicó que el elixir poseía la capacidad de retroceder en el tiempo a aquellos que la tomaran, el elixir Time Hollow.

Visto que todo había salido más o menos bien, el héroe se fue, pensando en lo que le depararía el futuro, pero almenos hoy había ganado la habilidad de medir Ki y ver entes espirituales.

SFM Reloaded [7x01]: Aoi Oribe

viernes, 18 de noviembre de 2011 2 quejas

Días después de su encuentro con Mutsumi, y viendo que llevaba demasiado tiempo en Tokyo el héroe decidió coger un tren y que lo llevara adondequiera que fuese, mientras fuera lejos de Tokyo. Y así acabó rondando por los alrededores de Sakuranomori, un acogedor pueblecito rodeado de naturaleza y de hermosos paisajes.

Caminando estaba, cuando en mitad del camino se le apareció su némesis: el Conde Mor. Sonreía amparado por un monóculo, una sombrero de copa y una capa a juego, y el héroe que no se lo pensó dos veces atacó rápidamente. Pero después de la ofensiva, donde tenía que estar la cabeza del Conde había únicamente el puño del héroe y algo de humo. El Conde miraba al héroe con un aire distraído, como si supiera que el héroe no era rival para él.

De repente el monóculo del Conde Mor emitió un brillo rojo. En breves instantes el héroe vio como del bosque despertaba un golem de tierra. El golem era como de barro, aunque por efecto de la exposición al aire se iba endureciendo, y pasó de arrastrar los pies con movimientos torpes a caminar de forma perfectamente normal. Sus ojos desprendían un brillo rojizo, un brillo parecido al que había emitido el monóculo. Y sus espaldas estaban cubiertas por cuatro o cinco árboles.

La mole de barro atacó con su brazo derecho, pero el movimiento fue tan lento que el héroe lo pudo esquivar con suma facilidad. El golem seguía atacando sin obtener resultado alguno, incluso para facilitar las cosas lo había dirigido al camino. De pronto estaban el golem y el héroe enfrentados cara a cara, pero no parecía haber rastro del Conde Mor. El golem se puso de cuclillas y agarrándose las piernas empezó a rodar hacia el héroe, adquiriendo cada vez mayor velocidad.

Viendo que un trozo de montaña se dirigía hacia él lo único que podía hacer el héroe era huir. El golem rodaba y el héroe corría sin mirar atrás, en un momento el héroe había llegado a la calle principal de Sakuranomori, y aunque le extrañaba no ver a nadie por la calle realmente no tenía tiempo de pensar en ello. En parte era mejor que nadie viese la mole porque podría cundir el pánico.

Por seguridad el héroe miró hacia atrás, y aunque delante suyo no había nada salió rebotado hacia atrás, como si hubiese impactado contra algo. Como por arte de magia en su campo de visión aparecieron varios habitantes de Sakuranomori que antes no estaban, y justo delante de él, doliéndose en el suelo por el impacto, estaba la chica contra la que había chocado. El héroe la ayudó a levantarse y le preguntó si se encontraba bien y que le disculpase porque no la había visto. La chica se disculpó también porque iba distraída leyendo, pero se encontraba bien.



La chica cogió su libro del suelo y se fue caminando. El héroe se quedó plantado como un estaquirote, preguntándose dónde estaba el golem, dónde estaba el Conde Mor y de dónde había salido toda esa gente. A lo lejos le pareció ver el Conde Mor que aparecía y se desvanecía; entonces entendió que había caído en una trampa ilusoria, que probablemente el golem no era real y que la gente había estado ahí todo el rato. La teoría de la gente parecía estar sobre las hipótesis correctas porque bastantes de los habitantes lo miraban con la cara un poco rara.

Después de las reflexiones volvió a su ser y se fijó que la chica caminaba cojeando. Se acercó a ella corriendo y le dijo que la llevaba al médico, pero no sabía donde estaba; la levantó y la llevó a espaldas mientras ella lo iba guiando. No se había fijado antes pero la chica era bastante menuda y pesaba muy poco. En la conversación de camino al médico la chica dijo que se llamaba Aoi Oribe y le gustaba mucho leer.

A cada paso que daba el héroe notaba una especie de cojín que se le clavaba, y es que no se había fijado tampoco antes pero Aoi estaba bien provista de delantera a pesar de ser tan menuda. Aoi le dijo que el médico era la puerta blanca a su derecha, el héroe con Aoi a cuestas entró. Una chica muy amable los atendió; como el pueblo era muy pequeño Aoi y la chica se conocían, y además la consulta parecía ser privada. La chica fua a avisar al doctor.

Un hombre de edad media-avanzada iba a paso tranquilo, sin prisas, siguiendo a la chica de recepción. Entonces saludó a Aoi y saludó al héroe y le preguntó a Aoi qué le había sucedido; ella le explicó que iba distraída leyendo por la calle y que había chocado con el héroe.

El médico, que resultó ser muy amable también, le dio un calmante y entonces le limpió las zonas de la mano heridas y las trató con una solución yodada. Esperaron unos minutos a que la piel absorbiese la solución y se despidieron del doctor y de la chica de recepción.

Una vez en la calle Aoi se dio cuenta de que el héroe no era de las cercanías, un poco tarde para darse cuenta pero mejor tarde que nunca. Entonces se ofreció para acompañarlo a visitar el pueblo de Sakuranomori. El héroe aceptó, en parte porque no tenía nada más que hacer, excepto, tal vez rescatar a Mario, pero esto será más adelante, y en parte porque quería saber más de ella: parecía que el héroe llevaba una buena racha con las chicas castañas de grandes delanteras. Vale, esta sería la segunda, pero ya llegarán más...



En fin, que Aoi llevó al héroe a los lugares más turísticos de Sakuranomori, que siendo un pueblo tan pequeño eran pocos.

Se notaba que Aoi disfrutaba con la lectura porque le contaba historias y sucesos de los lugares que visitaban que había leído en libros, y hablaba y hablaba y el héroe no se cansaba de oir esa voz aguda.

A la hora de comer Aoi llevó al héroe a su casa donde preparó unos bocadillos de pan de molde, arroz blanco y otras pequeñas recetas y se llevaron la comida. Caminaron a través de Sakuranomori y salieron del pueblo hacia la montaña, al cabo de un rato se encontraban en un llano donde Aoi tendió una manta y empezaron el picnic. Dentro de la manta estaba toda la comida que Aoi había preparado antes. Los dos se sentaron en el suelo, encima de la manta y ella le dejó probar un poco de todo.

El héroe llevaba días sin probar algo con sustancia, por lo que tenía bastante hambre, pero la comida estaba realmente deliciosa, no había necesidad de restar méritos a la cocinera. El héroe hizo notar tan magnífico ágape lo que causó el rubor de Aoi, que se restó méritos, y lo probó ella también y empezaron a comer. Mientras comían hablaban animadamente de todo y de nada.

Una vez hubieron comido se dispusieron a recoger los platos y lo dejaron todo atado con la manta. Después se levantaron y fueron a pasear por el bosque para digerir mejor. Tomaron un camino de tierra que llevaba a la cima de la montaña. El camino estaba rodeado de árboles verdes, y alguno anaranjado o marronoso, pero a medida que avanzaban y subían los había cada vez menos; también, a medida que estaban más altos podían ver mejor los alrededores.

El camino se estaba acabando, terminaba en un mirador que permitía ver el pueblo de Sakuranomori y el valle próximo a la localidad. Una valla intentaba impedir que la gente se despeñase y allí fue donde el héroe y Aoi se apoyaron para ver una magnífica puesta de sol. Aoi miró fijamente al héroe, acercó su cara a la de él y se besaron apasionadamente a la luz del ocaso.

[Censura patrocinada por World of Trollcraft: X (o H) Chronicles)]

La luz del ocaso era más intensa que antes, Aoi se levantó. Ambos se vistieron y Aoi le tendió la mano para ayudarlo a levantarse. El héroe vio una estrella fugaz en el cielo.



Ya era de noche cuando el héroe y Aoi descendieron por la montaña y regresaban al lugar donde habían dejado los bártulos, que todavía estaban ahí. Entonces volvieron al pueblo de Sakuranomori ahora silencioso, a diferencia del bullicio matinal al que había asistido, y sido causante, el héroe mismo. Las calles estaban desiertas, probablemente la gente estaba cenando en sus casas, y la única fuente de iluminación eran las farolas repartidas por la calle.

Aoi y el héroe caminaban acompasados, aunque el héroe iba dando medios pasos porque por cada paso del héroe Aoi tenía que dar dos. Enseguida llegaron a la casa donde vivía Aoi, junto con sus padres; como no había luz era de presuponer que estarían durmiendo, pero al llegar a la entrada del jardín la cortina del salón se corrió casi imperceptiblemente y unos ojos miraban atentamente: era la madre de Aoi que estaba cotilleando.

El héroe dio las gracias a Aoi por la comida y ella le agradeció que la hubiese llevado al médico. Aoi entró en casa donde su madre ya estaba con la antena puesta y dispuesta a acribillarla a preguntas sobre el hermoso mozo que se acababa de ir. El héroe, que no oyó nada de eso partió hacia Tokyo en busca de nuevas aventuras, y por qué no decirlo, en busca de nuevas mozas. De mientras en algún lugar indeterminado alguien espiaba al héroe y de fondo se oía una risa socarrona.

SFM Reloaded [6x01]: Mutsumi Otohime

jueves, 20 de octubre de 2011 1 quejas

World of Trollcraft: Chronicles

El fistroll y el pecador, tedacuén

Por algún motivo desconocido el héroe volvía a encontrarse en el centro de Tokyo. Fue a coger el metro para ir al aeropuerto pero sin saber cómo acabó en las cercanías de la Todai, la Tokyo Daigaku o Universidad de Tokyo. El héroe anduvo un rato, sin saber exactamente qué hacer, hasta que topó con la mismísima universidad. Había una muchedumbre de gente apelotonada en varios montones. Estaban mirando algo. El héroe se acercó para comprobar de qué se trataba.

Empujando cuidadosamente y pidiendo permiso a la gente acabó en primera fila. Vio que se trataba de las notas de acceso a la universidad, fue entonces cuando comprendió por qué había gente tan feliz y gente llorando amargamente.

Un sonido penetrante se oyó en la lejanía, se trataba de un grupo de ambulancias que venían a llevarse a los que se habían desmayado y los que se encontraban mal. El héroe se sentó en un banco cercano para observar los acontecimientos; las ambulancias fueron partiendo y la zona se fue vaciando. Hacia el mediodía, tal vez un poco más tarde, tal vez, una chica llegó a los tablones, supuestamente a comprobar las notas. Tenía el cabello castaño oscuro y largo, recogido en una cola. Destacaba una prominente delantera, pero algo que llamaba la atención todavía más era su pálida piel y pinta enfermiza.

La chica se acercó a los tablones y buscó su nombre. Parecía que había encontrado su nombre y de repente se desplomó. No pasaba nadie que pudiera ayudarla, así que el mismo héroe fue a socorrerla. Primero comprobó que la chica respiraba y después, con cuidado, la sentó en el banco donde hacía unos momentos era él el que estaba ahí sentado. Aunque no era el momento, cabe decir que de cerca era bastante más atractiva. El héroe le dio unas palmaditas en la cara para ver si reaccionaba. Lentamente, la chica fue abriendo los ojos, y de mientras el héroe le daba conversación, para que no volviese a perder la consciencia, y, aunque debido a su estado no sabía si estaba la chica alucinando o no, descubrió que ella se llamaba Mutsumi Otohime y que no tenía novio.



A lo lejos una pareja saludó a Mutsumi, que respondió ondeando la mano, y se acercaron al banco. Mutsumi los identificó como Keitaro Urashima, el chico y Naru Narusegawa, la chica. Según contaron, esta vez tampoco había habido suerte para entrar a la Todai. Mutsumi les explicó que había perdido el conocimiento que este chico tan amable la había ayudado; y, o eran muy malos amigos o le pasaba con frecuencia estos episodios de pérdida de consciencia. Keitaro y Naru iban a la Residencia Hinata y convencieron a Mutsumi y al héroe para que les acompañasen.

Estuvieron hablando de cosas sin importancia durante el trayecto; un trayecto que se hizo corto precisamente porque hablaban animadamente. Bajaron del vagón y salieron de la estación, y tras un breve rato de caminata llegaron a la residencia. Era un lugar precioso, con una entrada llena de escaleras, que subieron sin rechistar. Una vez arriba la pensión se veía mucho mejor y más bella. Keitaro abrió la puerta de entrada e hizo pasar a Naru, Mutsumi y al héroe, y se instalaron en el comedor.

Keitaro fue a la cocina y trajo unos snacks para picar; cierto era, el héroe llevaba desde ayer sin comer. En eso que se oyó una explosión cercana, y aunque el héroe no notó ninguna aura maligna ( de Bison, mayoritariamente) Keitaro se sobresaltó, y del susto se abrazó a Naru con la mala suerte que una de sus manos, de Keitaro, acabó tocando un pecho de Naru; ella reaccionó de forma casi instantánea y, cabe decir, algo violenta: le asestó tal gancho a Keitaro que salió volando, y en el camino dejó un agujero en el techo.

A través del hoyo dejado por Keitaro se veía un trozo de robot y por el mismo agujero saltó una niña. Era menuda pero no parecía japonesa, aunque lo hablara de forma altamente comprensible, su cabello era de un color rubio muy claro y su piel era morena. Fue identificada por Naru como Kaolla Su. De repente por la puerta entró otra niña menuda, que sí tenía aspecto asiático, que educadamentese presentó ante el desconocido héroe como Shinobu Maehara, acto seguido se disculpó ante todos por los problemas ocasionados por Kaolla y se fue a preparar la comida.



La puerta que daba a los jardines se abrió y otra linda moza, cubierta por una toalla, con el cabello todavía húmedo apareció. Fue identificada por Naru como Mitsune y fue instada por la misma a subir a su habitación y cambiarse; antes de salir miró al héroe y le guiñó un ojo. Naru le tiró una zapatilla a Mitsune que esquivó cerrando la puerta del salón. Al cabo de un rato se abrió la puerta del salón y entró Keitaro acompañado de una mujer que estaba fumando, Keitaro iba algo cojo y le agradeció a su tía Haruka que le hubiese acompañado.

Ya sentados en la mesa, con un suculento ágape preparado por Shinobu, otra chica entró en el salón. Fue saludada por todos, excepto el héroe, pero éste pudo deducir que la chica en cuestión tenía por nombre Motoko, Motoko Aoyama, y en breves instantes se unía al resto para comer. Fueron unos instantes realmente divertidos y amenos, almenos para el héroe que hacía días que no se comunicaba con nadie (la última vez fue con Minami Makimura tras auyentar a Bison). Tras la comida Mutsumi dijo que se tenía que ir, y el héroe, que se sentía un poco responsable de ella tras el incidente de la mañana insistió en acompañarla. Aunque a ella le costó un poco decidirse finalmente aceptó.

Entonces los dos salieron de la pensión y bajaron las escaleras, en ese preciso instante el héroe notó algo raro. No era Bison porque no emitía ningún tipo de aura maligna, o eso o Bison había logrado disimular su aura. Mutsumi también pareció notar algo porque frenó en seco. Y estornudó. Siguieron caminando, pero ahora el héroe notaba como alguien lo observaba y empezó a correr con Mutsumi cogida de la mano, pero ésta se desmayó. El héroe la cargó a espaldas, que dicho sea de paso le sirvió para comprobar tanto la medida como el tacto de la generosa delantera de la chica.

Antes de que pudiera realizar el shunpo un tipo un tanto raro hizo acto de presencia justo enfrente de él. Aunque tenía aspecto de ladrón de guante blanco, con sombrero de copa, monóculo y capa a conjunto se presentó como conde, el Conde Mor, pecador de la pradera y señor de las ilusiones, con permiso del señor calvo de la lotería. Con un "¡Pop!" el tipo raro, el Conde Mor desapareció y todo volvió a la normalidad, excepto que ahora el héroe estaba al lado de las escaleras y con Mutsumi a sus espaldas. Y encima no tenía suficiente con un tipo loco y físicamente poderoso que ahora aparecía un tipo raro que se podía meter en su cabeza.



El héroe volvió a la pensión, donde los demás comprendieron que Mutsumi se hubiese desmayado. La tumbaron en una de las habitaciones y estuvieron todos junto a ella. Por la noche el héroe y Keitaro trasladaron un futón y el héroe se instaló cerca de Mutsumi. Ya entrada la medianoche ni ella ni él podían dormir, entonces sin saber cómo (censura patrocinada por World of Trollcraft: X (o H) Chronicles)...

SFM Reloaded [5x01]: Minami Makimura

miércoles, 28 de septiembre de 2011 3 quejas

World of Trollcraft: Chronicles

La del troll en una Comiket en peligro

El héroe, que no se había movido de la nipona ciudad de Tokyo, estaba comprobando de propia piel que corrían fechas importantes; la gente estaba más agitada que de costumbre, y es que en pocos días tendría lugar una edición más de la famosa y archiconocida Comiket, tal y como leía el héroe en un cartel en Akihabara. Había oído hablar de estas ferias de cómics, de lo impresionantes que eran, y se moría de ganas de asistir a una.

Sin embargo, tras abandonar el barrio comercial dejó de pensar en la Comiket, que quedó arrinconada en un aislado lugar de su mente, en parte debido a haber entrado en la zona financiera, llena de hombres y mujeres vestidos de oficina, corriendo arriba y abajo ajetreados aunque metidos de lleno en la cotidianidad de sus vidas. De la misma manera que el héroe era completamente anónimo para gran parte del mundo, toda esta gente eran los héroes anónimos que silenciosamente a base de trabajo y del sudor de su frente sacaban a flote su país que, irónicamente se trataba de un conjunto de islas.

Y tan enfrascado andaba en sus pensamientos y pesquisas que fue incapaz de esquivar una moza que andaba por la calle; la chica acabó en el suelo, y el héroe, caballerosamente la ayudó a levantarse. Como tampoco tenía prisa y por educación se ofeció a acompañarla hasta donde fuera; así pues reanudaron la marcha a través de las calles de Tokyo. La chica, que se identificó como Minami Makimura, parecía bastante joven; tal vez rondando los veinte años de edad, o incluso la treintena, aunque se conservaba muy bien si se trataba del último caso.



Tras un pequeño paseo de diez minutos llegaron a un edificio de oficinas tan anodino como el resto de construcciones del distrito financiero. Minami dijo al héroe que allí trabajaba ella y que no hacía falta que la acompañara más, pues ya se encontraba mejor después del choque, sin embargo, él insistió en llevarla hasta su puesto de trabajo.

Una vez en su oficina Minami le contó que se dedicaba a organizar eventos para artistas, tal vez siendo el más conocido el Comiket, aunque también podría sonarle la Comic Party, o Comipa, dijo a la vez que señalaba un cartel igual que el que había visto en Akihabara. Al héroe se le encendieron los ojos cuando oyó la palabra “Comiket”, cosa que no pasó desapercibida a los ojos de Minami, que le ofreció sentarse en el sofá mientras veía en qué consistía su trabajo; el héroe aceptó, emocionado.

En menos de media hora se había formado una enorme cola, consistente mayoritariamente por chicos jóvenes, entre veinte y treinta años, y algunas chicas del mismo rango de edad. Venían para conseguir un puesto de venta en la Comiket. Cuando la cola disminuía Minami efectuaba llamadas para negociar el precio del alquiler del lugar del evento, el Tokyo Big Sight, pero la cola volvía a formarse al cabo de poco tiempo, y vuelta a empezar.

Tras una agotadora mañana de trabajo, Minami le ofreció al héroe ir a comer con ella. El héroe accedió, pues empezaba a tener algo de hambre. Bajaron hasta la planta baja y salieron del edificio; Minami le comentó que en el piso ático, en la terraza, había un restaurante, pero no le gustaba y siempre salía y de paso estiraba las piernas. Como era prácticamente finales de mes y encima había crisis acabaron entrando en un restaurante de comida rápida de la conocida cadena WacDonell’s, donde comieron unas grasientas aunque secas hamburguesas por unos pocos yenes. Y para descontento del héroe, pero alegría para su prácticamente nula e inexistente economía, Minami insistió en pagar la cuenta.

Después caminaron de nuevo por las calles del distrito financiero de Tokyo. Hasta ahora no se había dado cuenta el héroe, pero parecían una pareja de tortolitos, lo que hizo que su cara enrojeciera de repente. Por suerte para él el paseo duró poco y en un corto lapso de tiempo ya se encontraban otra vez en la oficina de Minami. Y en otro corto lapso de tiempo ya volvía a haber una inacabable cola frente a su mesa. Más papeles, más llamadas y la tarde pasaba. Cuando hubo pasado todo la calma regresó a la oficina.

A finales de la tarde un mensajero llevó un paquete para Minami. El contenido era básicamente una cinta de vídeo. No llevaba remitente ni nada que pudiera identificar a quien hubiese enviado el paquete. Minami, sin embargo buscó por el almacén un reproductor para la cinta, conectó los cables con el televisor e insertó la cinta dentro del reproductor. Un icono un tanto extraño de color grisáceo parecido a una calavera con alas apareció delante de un fondo negro; y de repente un personaje que el héroe empezaba a conocer habló.



“Si estás viendo al que pronto será el gobernador del mundo entero, M. Bison, es porque tienes algo que ver con la organización de la Comiket, que este año sufrirá graves ataques por parte de la organización Shadaloo a menos que se pague un rescate de un millón de yenes a los datos que aparecerán al final del vídeo. Si en el plazo indicado no hemos recibido el pago me personaré en el evento para asegurarme el cobro de la suma previamente especificada. Cualquier intento de engaño será debidamente castigado...” Y volvió a aparecer el símbolo de la calavera con unas direcciones y unos números sobreimpresos. Al cabo de unos minutos el vídeo se apagó.

Minami seguía de pie. Interiormente estaba asustada y no sabía qué hacer ni a quién dirigirse; un poco como un bebé, pero desde el exterior no quería que nadie viese su debilidad, y se hubiese dejado caer al suelo si no fuera por su personalidad. El héroe viendo todo esto no pudo hacer más que darle apoyo y explicarle que ya se había enfrentado varias veces a él y que todavía no había perdido; las palabras del héroe la reconfortaron y Minami recuperó su compostura y su saber estar casi de inmediato. Para que el héroe la pudiese ayudar le hizo entrega de una acreditación para poder entrar a la Comiket sin tener que hacer cola. El héroe se ofreció a acompañarla hasta su casa.

Para ello salieron de nuevo del edificio y otra vez se encontraban en las calles de Tokyo, con la única diferencia que ahora el cielo estaba oscuro y lleno de estrellas. Minami tomó el metro para disgusto del héroe, que gastó los pocos yenes que tenía en una tarjeta de transporte. Bajaron en la estación que tocaba y tras andar no más de cinco minutos llegaron al apartamento alquilado de Minami. El héroe se ofreció a hacer la cena, y tras cocinar y cenar, entre una cosa y otra tuvo lugar algo que se explicaría en un hipotético World of Trollcraft: X (o H) Chronicles.

A la mañana siguiente Minami volvió a su oficina mientras el héroe se despedía hasta la Comiket. Entonces...

[El día D, a la hora H, en el lugar L]

El héroe usaba su shunpo para desplazarse rápidamente hasta el Tokyo Big Sight, emplazamiento donde tendría lugar la Comiket, si es que conseguía disuadir a Bison para que no causara desperfectos. Gracias a que el lugar de por sí era bastante fácil de identificar y que había una cola kilométrica el héroe se ubicó con rapidez. Ahora sólo tenía que encontrar a Minami. Fue relativamente fácil ya que se encontraba cerca de la entrada principal, vestida con un traje de “organizadora”, y dando vueltas arriba y abajo presa del nerviosismo.

El héroe mostró su acreditación a los vigilantes, y a la vez Minami intercedió por él. Todo parecía ir con normalidad, las colas, los horarios, y se abrieron las puertas de la Comiket pertinente. El héroe acompañaba a Minami, siguiéndola de cerca, pues Bison podría aparecer en cualquier momento; pero de mientras las aglomeraciones eran lo normal y la gente compraba haciendo gala de un capitalismo desenfrenado. Artistas haciéndose fotos y dedicando dibujos, merchandising arriba y abajo, caos, descontrol.



Y de la nada apareció Bison. Estaba en lo alto de unas vigas, de pie, con los brazos cruzados y sonriendo maléficamente. El grueso de gente no entendía nada, pues a sus ojos no era más que un tipo (algo sonado para haber subido hasta allí o bien estaba preparado desde organización) haciendo cosplay. Bison saltó al vacío mientras se colocaba en posición para realizar una tijera. El héroe reaccionó, y con velocidad protegió a los potenciales objetivos de Bison con un Shoryuken. La gente formó un enorme círculo para observar aquél espectáculo, pero Minami dio órdenes a seguridad para que se alejara a una distancia prudente a los asistentes.

Seguridad no se hizo de rogar y alejó lo más que pudieron a la gente del foco de riesgo. Y en el centro el héroe y Bison seguían acariciándose con ganas, en una pelea sin tregua. Psycho Crusher por aquí, Senpuukyaku por allá, y puñetazos y patadas muchas y variadas. Bison saltó para pisotearle la cabeza, pero el héroe se anticipó y lo atrapó al vuelo. Sin prisa pero sin pausa el héroe tomó el cuello de Bison y con una vuelta a su alrededor efectuó un movimiento de lucha libre, dejando inconsciente al oponente. La gente aplaudió y el héroe se llevó a Bison hasta el puerto y lo colocó en el primer barco que zarpaba.

Después el héroe volvió con Minami para despedirse. Aunque probablemente se encontrarían en Comikets posteriores. Minami le recordó que si quería asistir a algún evento que ella organizara no tenía más que pedírselo. Y dicho esto el héroe siguió dando unos tumbos más por el evento hasta que fue hora de partir. Y se despidieron.

SFM Reloaded [4x01]: Belldandy

lunes, 29 de agosto de 2011 1 quejas

World of Trollcraft: Chronicles

Una diosa en apuros, un problema mayor y un troll

El héroe salió del pozo que lo había transportado hasta una interpretación del Japón Feudal donde había conocido una chica llamada Sango a la que había ayudado rescatando a sus amigos del malvado Naraku. Un tipo peculiar, sin lugar a dudas. Y hablando de malos, hacía tiempo que no había oído hablar de Bison y sin embargo tenía la sensación de que lo vería en breve.

Por lo pronto el pozo tuvo una extraña reacción y el héroe fue impulsado fuertemente, disparado como si hubiese salido de un cañón. Y volaba, y volaba... No sabía a qué podía deberse dicha reacción, pero en el aire consiguió ponerse en posición vertical y usó el shunpo para descender tan suavemente como pudo. Eso no pasó desapercibido a los ojos de dos personajes que estaban tumbados en el tejado de un templo, un chico y una chica; ni tampoco a un siniestro personaje cuya sombra se mantenía expectante, observando.

La chica se puso en pie y con una pequeña danza hizo descender el chico del tejado mientras ella se mantenía flotando en el aire. Deprisa se acercaron al héroe, que acababa de tomar tierra, preocupándose por su estado, pues no es muy normal ver alguien que cae del cielo, y menos que caiga tan bien. Óbviamente la conversación tuvo lugar en japonés, sin embargo al héroe no paraban de salirle expresiones en japonés antiguo (...de gozaru), pero dicho diálogo quedó interrumpido por un hombre que había estado observando la escena. Estaba de pie y con los brazos cruzados, pero flotando en el aire, y con una presencia imponente. Se trataba de Bison.

Soltó un diálogo sobre "Shadaloo" y "conquistar el mundo", pero entre que el héroe no prestaba demasiada atención y que su voz era muy ronca el héroe no entendió nada. Entonces Bison señaló al héroe y de la palma de su mano derecha apareció una especie de bola sombría que fue creciendo hasta adquirir el tamaño de una pelota de handbol, y la lanzó a toda velocidad contra el héroe, al que pilló desprevenido. Belldandy murmuró algo e hizo algunos gestos, y casi instantáneamente se colocó delante del héroe, absorbiendo el impacto de la bola oscura. La chica quedó postrada en el suelo, mientras los puños de Bison empezaron a brillar y se lanzó como si se tratase de unn taladro contra ellos. El chico cerró los ojos y se lanzó encima de la chica, protegiéndola, pero el héroe ejecutó un shunpo dejándolos fuera de peligro. Bison desapareció, se teletransportó lejos de allí.

Una vez dentro del templo fue momento de presentaciones. El chico se llamaba Keiichi Morisato y la chica era Belldandy. El chico no era demasiado alto, tenía el cabello negro y había demostrado un gran valor y afán de proteger a los indefensos, además era muy humilde, argumentando que cualquiera habría hecho lo mismo; pero no era cierto, no cualquiera está dispuesto a sacrificarse por los seres queridos. Belldandy tenía menos aspecto de japonesa, su cabello era castaño, bastante claro y ojos azules, también bastante claritos. Belldandy estaba tumbada, reposando esperando ver los efectos del proyectil que había recibido. Se ve que aún faltaban dos personas más, Urd y Skuld.

Belldandy sufrió los efectos del ataque de Bison. De manera casi instantánea su marca azul de diosa se volvió de color rojo, su mirada, hasta entonces bondadosa cambió a una sonrisa malévola y ojos con mirada traviesa. Se levantó y flotando salió por la puerta.

Keiichi instó al héroe a perseguir a Belldandy porque ya había visto anteriormente tornársele la marca de color rojo y no auguraba nada bueno. Es más, había despertado su lado de demonio. Sin embargo algo resultaba inquietante; el héroe meditaba por sus adentros cuál hubiese sido el resultado de ser golpeado por la bola en vez de Belldandy... Keiichi advirtió que la ciudad estaba en peligro, pero no un peligro real sino que Belldandy se dedicaría a hacer trastadas por todo Nekomi. Y pronto vieron un coche flotando, lo que significaba que Belldandy no andaba muy lejos.

El héroe agarró a Keiichi y mediante shunpo se acercaron a la fuente de dicho estropicio. Allí estaba Belldandy riendo maléficamente mientras causaba ráfagas que levantaban coches. Ahora vestía una especie de vestido violeta. Al ver a los chicos le vino dolor de cabeza, estaba batallando interiormente su parte divina y su parte demoníaca, lo que hizo que perdiera la concentración y los coches empezaron a caer al suelo. Keiichi lo vio y se lanzó irreflexivamente hacia un niño que estaba justo debajo de un coche y lo apartó a tiempo para que nadie sufriera daño. Belldandy desapareció otra vez.



El héroe y Keiichi abandonaron la zona buscando a Belldandy, y entonces llegaron a la tienda de Chihiro, Whirlwind. Parecía que no había nadie, pero Keiichi sabía que Belldandy estaba ahí. Estaba escondida debajo de una mesa, llorando en silencio. Keiichi la consoló. Ya no tenía la marca de color rojo, sino que volvía a ser de su color azul original, lo que de momento eran buenas noticias. Keiichi la conveció para que saliese de debajo de la mesa, y los tres abandonaron la tienda Whirlwind de Chihiro y se fueron caminando.

Pero las cosas iban demasiado bien, pensaba el héroe. Y de repente sucedió. Belldandy soltó la mano de Keiichi mientras los dos chicos observaban atónitos cómo la marca de Belldandy había cambiado otra vez de color. Y ahora no únicamente era la marca roja sino que sus ojos desprendían un extraño brillo rojo. Belldandy flotó hacia la inmensidad azul del cielo y sin mirar lanzó un tornado contra los chicos para evitar que la persiguiesen. Keiichi y el héroe volvieron al templo, nada más entrar al jardín apareció Bison. Les comunicó que Belldandy estaba bajo su control mental, que era difícil mantener bajo su yugo a una diosa pues requería gran parte de su poder, pero que si querían volver a verla tendrían que ir al parque central de Nekomi a las doce de la noche. Y se desvaneció.

Keiichi estaba muy preocupado por lo que le pudiese pasar a Belldandy. El héroe meditaba alguna táctica o estrategia que pudiesen emplear para acabar con Bison, pero no acababa de ocurrírsele nada. Keiichi además estaba preocupado porque Urd y Skuld no volvían. Ni siquiera Peorth se había presentado para molestar, como acostumbraba a hacer; y tampoco sabía nada de Hild. Y pasaba el rato, que se hacía eterno, hasta que llegó la hora, eran las once y media y el héroe se dejó guiar por Keiichi hasta el lugar acordado con Bison. Caminaban por la calle preocupados por lo que pudiera suceder. Llegaron con diez minutos de antelación. Se sentaron en un banco a esperar. La zona estaba desierta de gente, pero por la mañana seguramente estaría llena de gente, madres mayoritariamente, que llevan a sus niños a que jueguen con otros niños. Era la hora.

Apareció ante ellos Bison flotando en el aire con su posado habitual, es decir con los brazos cruzados y con cara de ir restreñido; la batalla se presentaba dura. Bison recomendó a Keiichi que se apartara, que podría resultar herido. Al héroe le resultó extraña tanta consideración, pero no podía dejar de estar de acuerdo, Keiichi se apartó escondiéndose detrás de un banco mirando a través de los listones de madera. Bison gritó "En guardia" e inició la ofensiva de golpes. El héroe empezó defendiéndose como podía ante los puños de acero de Bison, lo prioritario era esquivar porque un impacto de lleno sería muy doloroso. El héroe se concentró para notar el aura maligna de Bison, así le resultaba más fácil prever dónde golpearía.

Bison se estaba poniendo nervioso porque no acertaba así que cambió de táctica y deslizó los pies con fuerza hacia los pies del héroe, haciendo que perdiera el equilibrio. El héroe cayó, pero más que malo era bueno porque podía descansar un momento. Bison volvió a cruzar los brazos y saltó alto; en el punto en el que se encontraba el héroe frenó y se dejó caer. El héroe apoyó la espalda en el suelo y tomando impulso dio una voltereta en el aire y pie con pie junto a los de Bison anuló su ataque.

Bison preparó su Psycho Crusher, pero al ejecutarlo falló estrepitosamente. Y entonces volvieron a los golpes, aunque ahora era el héroe el que llevaba la iniciativa y Bison era el que se defendía. Por métodos psíquicos Bison leía los movimientos del héroe, pero al tener a Belldandy bajo su control mental fallaba muchos de ellos y era golpeado. El héroe aprovechaba para repartir tanta leña como podía, pero en determinado momento Bison saltó hacia atrás. Dio una voltereta hacia adelante en el aire y atacó con una tijereta, y encadenó otra y otra, golpeando al héroe y lanzádolo por los aires.

Llevaban dos horas de combate pero ninguno de los dos combatientes quería dar su brazo a torcer. Estaban de pie uno frente al otro, ahora querían recuperar fuerzas así que ninguno atacaba pero se iban moviendo, analizando al rival pero sin ejecutar ningún movimiento. Y a la vez se atacaron mútuamente, el héroe con un Shoryureppa y Bison con un Knee Press Nightmare. El choque de trenes fue devastador, y ambos contendientes acabaron tumbados en el suelo. Llevaban tumbados lo que parecían horas, y de hecho eran horas; ya eran las seis de la mañana y los dos se habían quedado dormidos, y Keiichi también.

De una de las atracciones del parque apareció Belldandy, con ropa de calle. Su marca era azul de nuevo y parecía haber recuperado la consciencia propia. Se acercó a Bison y poniéndole las manos encima recitó algún conjuro. Bison despertó, y con la cabeza dolorida retiró la bola del interior de Belldandy y abandonó las inmediaciones. Entonces la diosa se acercó a Keiichi y sutilmente lo despertó. En el mismo instante el héroe despertó también. Y los tres volvieron charlando animadamente hasta el templo. Urd y Skuld no habían llegado todavía. El héroe se quedó a desayunar.



A media mañana el héroe se despidió de Keiichi, que estaba estirado en el salón, y de Belldandy, que estaba en el tejado mirando el cielo, vestida con su traje de diosa, y abandonó el templo de Nekomi donde se alojaban, en busca de nuevas aventuras, que un día podría relatar en un blog de internet. O en un libro que se transformaría en un best-seller, quién sabe.



NOTA:Podría haber hecho que fuera Hild la mala de la historia, pero como dentro de un tiempo será Hild la SFM, he preferido recuperar al malo "por excelencia" de World of Trollcraft: Chronicles


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ENTRADA ORIGINAL

SFM Reloaded [03x01]: Sango

lunes, 25 de julio de 2011 0 quejas

World of Trollcraft: Chronicles

Cazatrolles en la Era Feudal

El héroe, que todavía no era considerado tal, miró el océano y dio media vuelta. Después de pasear por Tokyo acabó en un templo. Como todo estaba oscuro y apenas veía donde pisaba acabó cayendo por un pozo. Y caía y caía, pero no parecía tocar tierra hasta que de golpe... ¡PAF! se dio un golpe y quedó inconsciente.

El tiempo no parecía pasar como de costumbre. Todo tenía un ritmo diferente. Y el héroe seguía adormilado, inconsciente. Pero una figura por ahora desconocida le dio unas bofetadas. El héroe volvió en sí. Delante suyo tenía una chica joven, tal vez unos 17 años de edad, de cabello moreno largo, y recogido en una pequeña cola. El héroe no acababa de entender lo que decía porque hablaba un japonés arcaico, y él hacía poco que había aprendido japonés actual. Lo que sí pareció comprender era que la chica se llamaba Sango.



Estuvieron charlando un rato; por lo que Sango había deducido el héroe provenía de una época diferente, como su amiga Kagome. ¿Diferente? El héroe contempló sus alrededores, todo parecía tan rural, tan campestre, tan... feudal. El pozo lo había transportado hasta una reinterpretación del Japón feudal. De pronto fueron atacados por un grupo de monstruos.

Hasta ahora no se había percatado de ello, pero Sango carreteaba un enorme boomerang, especialmente diseñado para aniquilar monstruos, el Hiraikotsu, que usó para terminar con la bandada de monstruos que los acababa de asediar. Tal vez por la sorpresa, o bien preso de la inexperiencia, el héroe fue incapaz de moverse. En esos momentos se sintió un completo inútil.

Acabada la reyerta Sango notó que el chico que acababa de encontrar estaba algo deprimido, y le contó que es normal que la primera vez que ves un monstruo, o como decían en su aldea, demonios, no sepas cómo actuar, porque un demonio emana pensamientos negativos, pero que con algo de práctica se puede superar. También le contó que su aldea fue destruída por unos demonios, algo irónico porque era la aldea de los cazadores de demonios, pero que fue a causa de una trampa de Naraku, y que su hermano era presa de él y ella se había unido al grupo de Inu Yasha y Kagome porque todos tenían algo en contra de Naraku. Y entonces le habló un poco del grupo donde estaba: Kagome, que vestía raro y que venía de otra época; Inu Yasha, que era un semidemonio, que estaba coladito por Kagome aunque hiciera ver lo contrario; Shippo, un demonio zorro huérfano que había perdido a sus padres por culpa de Naraku; Kirara, su mascota y Miroku... al llegar a Miroku Sango suspiró. Miroku era un monje que perseguía a todo ser femenino que se moviese al que Naraku había maldecido otorgándole un vórtice en la mano que lo absorbía todo, que un día acabaría absorbiéndolo a él. A medida que iba diciendo esto último le iba temblando la voz. Este tal Miroku era un chico con suerte, ténía una chica que se preocupara por él.

De la mejor manera que pudo el héroe la consoló, no se le daba demasiado bien tratar a la gente que sufría, particularmente a chicas. Mientras la tenía entre brazos se dio cuenta de que Sango era más bien menuda, y sin embargo parecía poder lanzar el Hiraikotsu sin demasiadas complicaciones.

Una vez ya más calmada, pero sobretodo ya más animada, Sango le explicó al héroe que siguiendo una pista de la Shikon no Tama se había separado del grupo, y no los encontraba. El héroe se ofreció para ayudarla a encontrar su grupo, ella aceptó la ayuda encantada. Y ambos sintieron una presencia tan señorial como maligna... se trataba de un hombre de cabello largo y plateado que vestía una curiosa armadura junto con una túnica, y una katana. Le seguían un pequeño demonio y una niña, el héroe acabó deduciendo que el demonio era Jaken, la niña Rin y el hombre, Sesshomaru. Entonces Sesshomaru habló.

Se dirigió a Sango porque era la representante del grupo de Inu Yasha, aunque muy educadamente también se dirigía al héroe. Les dijo algo de una lanza que un maestro armero había hecho especialmente para Inu Yasha y que no estaba terminada o algo así, que el armero fue atacado por Naraku y que no había podido revivirlo ni con la Tenseiga. De repente Jaken sacó una espada de su bastón y la entregó a Sesshomaru. Era una espada visualmente cargada, su mango era un cuello de dragón y terminaba en forma de cabeza de dragón, de color rojo. La boca del dragón sujetaba una bola de cristal de color violeta. Las alas del dragón eran el protector de dedos, y la cola acompañaba una parte de la hoja.

Sesshomaru lanzó la espada al suelo, pero mientras volaba por el aire se transformó en una lanza del mismo estilo que la espada. La ahora lanza quedó clavada en el suelo. Sesshomaru dio media vuelta y se fue. Jaken y Rin lo siguieron.

Sango le contó al héroe que Sesshomaru no era un hombre, sino que era un demonio completo y que era el hermano mayor de Inu Yasha, al que menospreciaba por ser semidemonio. Sango recogió el arma que había quedado clavada en el suelo que mientras la desclavaba se transformaba en una espada nuevamente. Sango entregó el arma al héroe, puesto que ella estaba perfectamente armada y el héroe no poseía arma ofensiva alguna.

Sango le enseñó unas nociones del manejo de lanzas y espadas al héroe. Ahora no llevaba las ropas de campesina que vestía durante su encuentro sino que era un atuendo negro y rosado, más cómodo y con más libertad de movimientos. El cabello también lo llevaba diferente, ahora era una cola de caballo, contrario a la cola ancha de antes. Por preferencia el héroe prefería el aspecto anterior. En cuanto al uso de las armas el héroe aprendió rápido, además aprendió a transformar la espada en lanza y viceversa a voluntad.



Era de noche, y Sango y el héroe se habían separado para ver si alguien conseguía algo para cenar. De pronto en el punto de reunión apareció Sango con un jabalí en la espalda. El héroe llegó unos minutos más tarde con unos cuantos peces y unas frutas silvestres. Sango encendió un fuego y asaron el jabalí, al que rellenaron con algunas frutas. Después asaron los peces. Y cenaron. Hablaron un rato, hasta que decidieron hacer turnos para dormir. Primero fue el héroe el que vigiló el campamento, asegurándose de que no se desprendía olor alguno y de que estaban bien cubiertos y resguardados. No pasó nada durante las cuatro aburridas horas de guardia, ni unos monstruos, ni siquiera unos bandidos. Entonces el héroe despertó a Sango para que ella montara guardia y él pudiese descansar.

La chica tuvo que ir a buscar agua para mojarse la cara y quitarse el sueño de encima. Entonces el héroe cayó en un profundo sueño. Estaba él, y delante suyo Tessa, Ringo y Sango. Después aparecían unos monstruos como los del día anterior y él héroe no se podía mover aunque quisiera. Los monstruos se llevaban a las chicas... y el héroe despertó amarado de un sudor frío y con la respiración acelerada. Se trataba de una pesadilla, pero muy nítida y real. Aún tenía la sensación de que podrían aparecer los monstruos en cualquier momento y atacarlos. El héroe quedó tumbado en la improvisada cama del campamento, reflexionando.

El héroe se acercó a la zona de guardia; Sango se había quedado dormida. El héroe la estiró en la cama y la tapó. Su expresión era dulce, no parecía tener pesadillas precisamente. De repente murmuró:"Miroku..." El héroe montó guardia tratando de imaginar cómo era el tal Miroku que ocupaba parte de los pensamientos, preocupaciones y sueños de Sango hasta que amaneció.

Una vez salió el sol el héroe y Sango se pusieron en camino. Camino a ninguna parte. No sabían por donde empezar a buscar, no disponían de ninguna pista, fiable o no, y tampoco tenían ninguna señal. Todo cambió cuando el cielo de pronto oscureció y un rayo impactó contra el suelo. De repente apareció Naraku que con un tono burlesco les anunció que los compañeros de Sango se encontraban retenidos en una prisión de un cuartel de un pueblo lejano.

Naraku desapareció, dejando una pista. Era una foto. Y como no tenían nada más que seguir decidieron tomar la imagen como punto de inicio. Por supuesto temían que se tratase de una trampa, que parecía lo más probable, pero era el clavo ardiente al que agarrarse. Sango empezó a hacer memoria ya que era la que había visto más paisajes en este mundo. Su cabeza intentaba recordar, y a medida que pensaba le dolía más, pero no quería parar porque casi lo tenía.

Finalmente recordó haber pasado por allí, pero el pueblo estaba a una semana de donde se encontraban ahora. El héroe se vio con la obligación de sugerir intentar usar el shunpo. Sango montó a caballito y el héroe usó su técnica. No era ni de lejos tán rápido como cuando iba solo pero seguía siendo más rápido que ir corriendo. Y como resultado, tres días tardaron, en vez de la semana que estaba programada, incluídas paradas para dormir.

El pueblo no estaba tan animado como Sango recordaba, es más, estaba bastante desierto. No había ni un alma por las calles, y no solo eso, en las casas tampoco había nadie. Sango imaginó lo peor, los habitantes del pueblo convertidos en monstruos por Naraku y usados para retrasar la llegada hasta sus amigos: Naraku era así de retorcido, y lo peor es que se le veía capaz. El héroe iba buscando un edificio con forma de cuartel, debía estar en alguna parte y ni él ni Sango eran capaces de encontrarlo. Dieron varias vueltas al pueblo, pero eran incapaces de hallarlo. Había algo sospechoso en todo esto.

Se reunieron en la entrada del templo. Allí se sentaron, tal vez esperando una intervención divina. La cara de Sango mostraba lo que ella no quería dejar ver; estaba preocupada por sus compañeros. Pasó como un rayo por su cabeza. De repente notó una barrera maligna en la entrada del templo, pero sabía que era imposible romperla, almenos con métodos tradicionales. El héroe tuvo una idea: cortar la barrera con la espada... ¡ZAS!

La barrera se resquebrajó y desapareció. Sango y el héroe entraron en las inmediaciones del templo, pero seguían sin ver a nadie, ni a los habitantes ni monstruos, ni siquiera a los compañeros de Sango. Caminaban por el interior del templo sin rastro de nada, y les angustiaba el hecho de que ni un enemigo los atacara; era posible pensar que Naraku mismo estaría por allí, aunque era la peor de las posibilidades. El héroe tropezó con alguna cosa; era una trapa en el suelo, tal vez escondiese algo. Él mismo tiró de la cadena para abrir. No salía nada, excepto una voz:"¿Quién hay ahí?"

Un hombre de avanzada edad que se reconoció como alcalde del pueblo vio que no se trataba de Naraku y les hizo confianza de su situación. Llevaban encerrados ahí desde una semana, un sirviente de Naraku les traía la comida tres veces al día, pero a él no lo habían visto. ¿Casualidad? Una semana era el tiempo que llevaban desaparecidos los amigos de Sango. El héroe y Sango bajaron por la trapa, y se alegraron de descubrir que todo el pueblo estaba sano y salvo. El camino daba a un pasillo, pero no se podía acceder a él porque unos barrotes lo impedían; a todos efectos estaban encerrados. El héroe partió los barrotes con la espada, sin embargo recomendó a los habitantes del pueblo que se quedasen allí hasta que fuese seguro salir.

El y Sango torcieron a la derecha y siguieron caminando. El lugar era bastante lóbrego, realmente no era el lugar más apetecible para montar una fiesta, en las paredes había torchas que daban al lugar un toque más fantasmagórico. El camino giraba a la izquierda. Siguieron andando, al acecho por si eran atacados, pero tras caminar cinco minutos volvieron a torcer a la izquierda; único camino posible. Llegaron a un pasillo lleno de celdas similar al del otro lado solo que había una celda que brillaba. Sango y el héroe fueron hasta ella pero no había nada.

De repente Sango tuvo la misma sensación del rayo atravesándole la cabeza. Por ahí andaba otra barrera mágica proyectada por Naraku. El héroe cogió la espada y atravesó con ella la barrera que se resquebrajó y desapareció. En la celda que brillaba y en la que no había nadie ahora habían aparecido una chica, dos chicos, una especie de zorro y una gatito muy mono. Era evidente que Sango los conocía, porque ella gritó sus nombres y los otros gritaron el nombre de Sango. Partir los barrotes fue tarea fácil para Inu Yasha una vez había desaparecido la barrera. En pocos segundos el grupo estaba al completo, listos para la acción.

El grupo fue hasta la sala principal donde creían que podría estarles esperando Naraku. Nada más lejos de la realidad, todo estaba desierto. Aunque... Naraku apareció detrás de ellos e invocó una barrera. Inu Yasha la intentó romper, pero su voluntad fue en vano, la barrera parecía inamovible, entonces el héroe sacó su espada y rompió aquella barrera que unos segundos antes parecía infranqueable. Por lo visto Naraku había aprendido a hacer una barrera que Inu Yasha no podía romper, y eso era malo de cara a conseguir todos los fragmentos de la Shikon no Tama. Inu Yasha y el héroe encabezaron la embestida en contra de Naraku, seguidos de cerca por Sango y Miroku.

Naraku usaba magia para protegerse y atacar y provocaba cierto sentimiento de impotencia ver como él estaba con los brazos cruzados mientras el grupo estaba esquivando ataques suyos. El héroe transformó la espada en lanza, preparado para atacar. Usó el shunpo para colocarse detrás de Naraku, pero el enemigo no era cojo precisamente y se ponía detrás de él casi inmediatamente. Parecía leerle todos sus movimientos. El héroe entonces usó el shunpo una vez más y se preparó para atacar a su espalda. Naraku no fue lo suficiente rápido para evitar el impacto y acabó con la lanza clavada en una pierna.

Naraku se arrancó la lanza y usándola como arma atacó. Inu Yasha salió en defensa del grupo con su Tessaiga. El enfrentamiento fue más o menos igualado, pero cabe decir que Naraku estaba lesionado, lo que afectaba a sus habilidades y capacidades. Tras una lluvia de golpes Inu Yasha fue a dar el golpe de gracia a Naraku, pero este se desvaneció justo a tiempo, sin embargo el Hiraikotsu de Sango golpeo de manera contundente la cabeza del enemigo. El grupo se apartó de un Naraku que parecía estar sufriendo lo indecible. Por efecto de la magia que desprendía él la lanza se desintegró, finalmente Naraku desapareció. Parecía que a causa del golpe había olvidado a hacer barreras inquebrantables.

El grupo fue a rescatar a los olvidados habitantes del pueblo, que les agradecieron haberlos rescatado. Tras dos días de celebraciones el grupo se dirigió al pozo, al que tardaron una semana en llegar. El héroe se despidió de todos, hasta que llegó el turno de Sango al que el héroe le murmuró al oído:" Sango, tú que llevas el nombre del coral, eres mi princesa en la era Feudal. A mi marcha no te resistas, puede ser "adiós" o "hasta la vista"." Sango se sonrojó y el héroe desapareció a través del túnel.



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ENTRADA ORIGINAL

SFM Reloaded [02x01]: Ringo Noyamano (v.2.0)

martes, 7 de junio de 2011 3 quejas

World of Trollcraft: Chronicles

Trolludio en Tokyo

Una figura solitaria se divisaba en la playa de la Barceloneta. Un tipo con una capa raída que ondeaba según el viento miraba el horizonte con los brazos cruzados. Había tomado una decisión: viajar a Japón.

Primero de todo reservó un billete de sólo ida, pues no tenía intención de volver, almenos por un tiempo. Preparó su escaso equipaje consistente en su capa vieja y una bolsa con algo de ropa para cambiarse. El vuelo salía esa misma mañana.

*Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

Con una técnica parecida al shunpo se desplazó hasta el aeropuerto de Barcelona. Una vez allí fue a recoger el billete en los dominios de la compañía Lufthansa (Que no me paga por hacerles publicidad), y entró en la zona de embarque. El vuelo salió muy puntual. El vuelo fua bastante plácido hasta Frankfurt, que era donde hacía escala para luego coger un avión de la JAL para el largo viaje desde Frankfurt al aeropuerto de Tokyo-Narita. El segundo tramo del viaje también fue bastante relajado. Entonces nuestro héroe llegó a tierras niponas.

De nuevo con su técnica de shunpo llegó a las inmediaciones de Tokyo. Sin embargo estaba tan agotado después de tantas horas de viaje y de usar su shunpo que cayó desmayado en pleno centro de Tokyo. De entre la gente que pasaba y que parecían no darse cuenta de que había alguien tumbado en el suelo una chica y un chico lo recogieron del suelo y lo llevaron a su casa. La chica era más o menos así:



Después de dormir unas cuantas horas, finalmente nuestro héroe despertó. Era obvio que estaba en Japón y que allí se hablaba el japonés, y como nuestro héroe es así de inteligente había ido sin apenas saber el idioma de allí. Intentó comunicarse con una mezcla entre su japonés de eroge y el inglés. En uno de los primeros intentos creo que la chica entendió que el héroe se la quería meter por el culo, lo que significó un guantazo en toda la cara, pero a los pocos intentos el héroe consiguió hacerse entender y pudo descifrar que la chica se llamaba Ringo Noyamano y que el chico se llamaba Itsuki Minami, aunque todo el mundo conocido y por conocer lo llamaba Ikki.

La chica no estaba mal del todo. Tenía el cabello rojizo oscuro y llevaba gafas de color rojo chillón. El chico tenía el cabello oscuro y bastante desordenado. Por lo que entendió ambos se dedicaban al air-treckking, aunque cada uno tenía su equipo. Ringo era del Sleeping Forest e Ikki era del Kogarasumaru. Como no tenía air trecks (AT) lo llevaron al Glam Slum para comprar algunas piezas. Allí conoció a la abuela Javva y al director del instituto de la zona.

Cuando volvieron ya era bastante de noche, y caminando por la calle un coche casi los atropella. Del vehículo salió una mujer menuda, que estaba medio borracha. Ikki la saludó, por lo que el héroe pudo deducir que se llamaba Tontita. Ringo rectificó aclarando que en realidad se llamaba Mari Tomita. El héroe pensó que sería un mujer interesante de conocer así que se apuntó una nota mental. Sin ningún motivo aparente la señorita Tomita empezó a chillar apuntándoles con el dedo; de vez en cuando se le entendía alguna frase como "La juventud de hoy en día", "He bebido demasiado", incluso una vez dijo que "No llevo braguitas", tras lo cuál Ikki levantó su vestido amarillo de una pieza para comprobarlo. Era cierto.

Ringo impuso la lógica, y colocaron a la señorita Tomita en el asiento trasero del coche. Ikki se había ofrecido voluntario a ir detrás para vigilarla, pero eran tan obvias sus intenciones que finalmente acabó en el asiento de copiloto. Ringo vigilaba a Tomita y el héroe conducía el coche. Pasaron por algunas calles y callejones guiados por Ringo hasta que llegaron a casa de los Noyamano, es decir de Ringo y su familia. Ikki y el héroe llevaron a Mari Tomita hasta el dormitorio de Ringo mientras ésta preparaba la cena. Al cabo de un rato se oyó la puerta, eran las hermanas de Ringo.

El héroe se presentó ante ellas, siendo Ume (Shiraume) la primera. Era la menor de las cuatro hermanas, tenía un cierto aire emo y asustaba un poco. Después se presentó Mikan, que era poco mayor que Ringo. El héroe le comentó que estaría mejor con el pelo algo más largo, pero por lo parecido entendió que tenía los pechos pequeños por lo que el héroe se llevó un guantazo. Finalmente se presentó Rika, la mayor de todas. El héroe le comentó que era bastante atractiva, pero ella pareció entender que le había preguntado si tenía hijos, por lo que se llevó el tercer guantazo del día. Ikki se reía y le dijo que normalmente era él el que se llevaba los guantazos, así que Mikan le dio a Ikki un guantazo de regalo, por hablar. Ringo gritó que la cena ya estaba lista.

Era una cena muy agradable y prácticamente en familia. Comían, bebían, hablaban... hasta que Mari Tomita irrumpió en escena. Tenía la cara algo demacrada y tenía pinta de encontrarse bastante mal. Ringo la acompañó al lavabo, por si tenía que evacuar y de paso le trajo unas braguitas para que se pusiese. Después la acostó de nuevo y volvió con los demás.

Una vez terminada la cena y mientras Ume y Mikan fregaban los platos, Ringo e Ikki acompañaron al héroe a la habitación de Ikki para ayudarle a montar los AT. Estuvieron despiertos hasta tarde, entretenidos en la construcción. Una vez terminados Ikki le dijo que era posible que no se encontrara cómodo del todo con esos AT porque estaban hechos con piezas de diferentes procedencias y además no estaban sincronizados. Estaban tan agotados que quedaron dormidos casi al instante.

Y así se alzó el sol encima de sus cabezas. Era de día. Ringo e Ikki se despertaron rápidamente y se prepararon para ir al instituto, se habían quedado dormidos, Mari Tomita había partido con tiempo suficiente para llegar a tiempo; ya se encontraba mejor de la borrachera.

El héroe los acompañó hasta la puerta del instituto y se despidió hasta la tarde. Acto seguido se puso los AT nuevos y empezó a practicar. A los diez minutos ya se aguantaba de pie un rato, lo que no había conseguido con los patines en línea lo estaba consiguiendo con unos patines motorizados. Al cabo de una hora ya podía saltar una distancia razonable; unos 50 metros. Y a la hora del almuerzo ya podía combinar el shunpo con los AT. Una cosa bárbara.

* Soy incapaz de ir en patines, almenos por el momento, cualquier parecido de esta historia con la realidad es pura coincidencia. Insisto.

Fue a una tienda de 24h para comprar algo de comida. Allí conoció a una chica que según había entendido se llamaba Kururu Sumeragi. Fue una casualidad que ella fuera sincronizadora de AT. Compartieron unos onigiri mientras Kururu realizaba un sincronizado rápido. Cuando hubieron acabado el héroe probó los AT ya sincronizados. La chica quedó impresionada ante la técnica de ese chico, y más cuando le contó que había empezado esa misma mañana.

Estuvieron charlando y practicando con el AT hasta que a la hora de salida el héroe le dijo que tenía que ir a la escuela a recoger a unos amigos. Kururu le respondió que también tenía que pasar por la escuela para hablar con el chico al que sincronizaba los AT, así que fueron juntos hasta el instituto. Una vez allí Ringo e Ikki aparecieron por la puerta saludando tanto al héroe como a Kururu. Todos se miraron y se exclamaron de que todo el mundo se conociese o conociera. Después de esta pequeña reunión Kururu e Ikki fueron en dirección contraria a Ringo y el héroe.

El héroe le enseñó a Ringo sus progresos con el AT. Ella quedó muy impresionada. El héroe se movía con una facilidad pasmosa tanto en terreno vertical como en horizontal, en incluso a través del aire. Después de la demostración fueron a una cafetería cercana donde se reencontraron con Ikki y Kururu. Ringo y el héroe se sentaron junto a ellos. Discutiendo y charlando, Ringo y Kururu comentaron lo bien que el héroe llevaba los AT. Entonces fue cuando Ikki le pidió a nuestro protagonista que participara en una batalla de AT con su equipo, Kogarasumaru, esa misma noche.

La batalla trataba de una carrera de punto a punto de la ciudad. Kogarasumaru y el otro equipo se jugaban el emblema de equipo (que era el punto de llegada) así que era una batalla importante para Ikki. Una vez terminada la merienda fueron a entrenar junto con los amigos de Ikki, Kazu, Onigiri y Buccha. Agito no estaba y al héroe le tocaba suplirlo. No sabía si estaba a la altura del Rey de los Colmillos.

Practicaron dando unas vueltas al campo del instituto. Onigiri y Buccha se quedaron anonadados al observar la técnica del héroe. En cambio Kazu no quedó tan impresionado pues prácticamente era el único que podía alcanzar, e incluso igualar, tal velocidad. Una vez llegada la hora habían quedado con el equipo contrario en que se encontrarían uno a uno en unos puntos determinados de la ciudad, así que cada uno salió en una dirección diferente. Ikki y el héroe salieron en la misma dirección. Antes de separarse Ikki recordó que en el combate estaba permitido el contacto físico para evitar que los rivales llegaran al emblema. En el camino a la posición de salida Onigiri fue golpeado y dejado fuera de combate por una bella patinadora enfundada en un bañador escolar, un antifaz, sombrero y una peluca rubia. Croissant Kamen (Caracola Enmascarada según la traducción de Norma) hacía acto de presencia para cubrir la "baja" de Onigiri.

A la hora determinada cada miembro de Kogarasumaru más Croissant Kamen estaban emparejados con un rival, cada uno quería ser más rápido que su pareja. El héroe fue a por su rival, con un shunpo y la energía acumulada en los AT consiguió crear unas ilusiones parecidas a clones, con lo que su oponente quedó confuso, momento que aprovechó el héroe para atacar el motor de sus AT. Se despidió con un "lo siento" y siguió hacia adelante. Podría parecer mentira pero a los pocos metros de salir del punto de partida cada pareja de oponentes estaba peleando en vez de correr. Ikki y Buccha estaban bastante empatados con sus respectivas parejas mientras que Kazu y Croissant Kamen se servían de su velocidad y agilidad para esquivar los golpes.

El primero en recibir ayuda fue Kazu. El héroe lo vio en la lejanía y acudió en su ayuda. Sin apenas mediar palabra, únicamente con la mirada se entendieron para ejecutar una técnica de AT a dos en la que el héroe y Kazu cogidos de las manos creaban un remolino, a medio aire cambiaban el eje de giro y el héroe impulsó a Kazu hacia el cielo. Éste se mantenía girando mientras el héroe corría hasta el oponente, que se encontraba atrapado. Finalmente Kazu caía rodando hasta golpear y dejar fuera de combate al oponente.

Mientras Kazu y el héroe corrían a toda máquina, notaron un escalofrío y les inundó una presencia que les recordaba a la de Ringo. Algo así como:



Casualmente, en ese mismo instante el oponente de Croissant Kamen se desplomaba en el suelo repentinamente, con el cuerpo lleno de contusiones y marcas. En poco rato se les había sumado Croissant Kamen y los tres corrían cavalcando los vientos. A lo lejos se divisaba una cisterna de agua que era el objetivo donde se hallaban los emblemas.

Sin oposición alguna encontraron los emblemas pegados y un silbato al lado que Croissant Kamen usó. Un silbido fino, apenas audible salía del artefacto. A los pocos minutos tanto Ikki, lleno de moratones como Buccha, así como sus respectivos oponentes llegaron al sitio de reunión. El líder de los oponentes aceptó la derrota y mientras Kogarasumaru celebraba la victoria, dos figuras habían desaparecido: Croissant Kamen se quitaba la peluca y se cambió el traje de baño en un lavabo público de un parque; Ringo se colgaba la bolsa de deportes en el hombro y con los AT se dirigía a casa.

Por otra parte y en otro lado, una figura en capa raída miraba el océano a la luz de la luna.



La mañana siguiente Ikki y Ringo se despertaron como de costumbre preparados para ir al instituto. Al salir de casa el teléfono móvil de Ringo sonó. Era una voz que le resultaba familiar, aunque a esas horas de la mañana no acababa de situar. "De entre una rosa, un crisantemo y una margarita, tú Ringo de todas ellas eres la más bonita". Comunicando. Ringo sonrió.

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ENTRADA ORIGINAL

SFM Reloaded [01x01]: "Tessa" Testarossa (v.2.0)

lunes, 30 de mayo de 2011 2 quejas

Bien, después de mucho meditarlo y de tenerla parada mucho tiempo, he decidido hacer retoques en esta sección. Si bien antes / "antes" únicamente hacía un revival con tres imágenes y el link a la entrada original, aprovechando que he empezado con mi súperfic "World of Trollcraft", a partir de ahora en los SFM Reloaded y SFM Reloaded 2.0 (de Tessa y Ringo), además de lo dicho, incorporaré las crónicas de cómo el héroe del fic llegó a ser tan conocido resolviendo pequeños casos que nuestras invitadas le iban proponiendo.

Pare entendernos, será como una precuela de relleno (no incluiré ningún poder que no haya conseguido en la línea temporal del fic). Como todo lo que viene acompañado por el fic, y para no causaros traumas con las periodicidades, la sección será aperiódica y no tendrá un dia fijo asignado pero intentaré escribir un World of Trollcraft: Chronicles por mes (que sería lo bueno).

*Las opiniones aquí vertidas son ficción, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...

World of Trollcraft: Chronicles

La de cuando el héroe era un mindundi: The trolligins

Era el ocaso de un día como cualquier otro cuando un mindundi paseaba por las desiertas calles de Barcelona. Desiertas porque el gentío se hallaba en sus casas en plena resaca tras la aplastante victoria del equipo de la ciudad sobre en un equipo inglés en la propia Inglaterra, por uno de los más prestigiosos trofeos continentales, por no decir el que más. Pero lo diré: era el más prestigioso trofeo continental. Así que nuestro protagonista, que todavía no era héroe, llegó al Port de Barcelona y se sentó en un banco. De repente las aguas empezaron a removerse y una gran figura emergió.

Para los no entendidos se trataba del submarino de combate TDD-1, que había atracado en aguas barcelonesas, por algún motivo desconocido. De repente la escotilla central se abrió y de allí salió una chica vestida de militar, con un pelo platinado recogido en una trenza. De un salto llegó a tierra, pasando por delante del protagonista; la chica estaba llorando.

Preocupado por el estado de semejante belleza, nuestro protagonista se levantó, instante en el que la chica tropezó, con presumiblemente alguna baldosa mal puesta de esas que abundan en las grandes urbes, pero al mirar al suelo no había nada, con lo que la conclusión era que o los fantasmas existían o la chica había caído sola porque era torpe (Los entendidos sabréis que se trataba de la segunda opción). La situación se puede comprender algo mejor con el dibujo inmediatamente inferior, pero sin los papeles.



Nuestro protagonista ayudó a levantarse a la chica interesándose por ella. De esa pequeña conversación sacó en claro que se llamaba no-sé-qué Testarossa, tal vez Teletha o Teresa, pero que la podía llamar Tessa. Eso, y que estaba intentando encontrar un tal Sousuke Sagara y una tal Kaname Chidori. Nuestro protagonista se ofreció a guiarla por la ciudad, y de paso a encontrar a sus amigos; aunque su objetivo secundario ocultaba intenciones algo más siniestras y desvergonzadas.

La chica volvió al submarino para avisar a la tripulación de que contaban con un nuevo aliado, del que por ahora no revelaremos el nombre. Tessa era la capitana del submarino y tenía el respeto de todos sus subordinados así que el protagonista se integró rápidamente entre el personal. Y tras esto nos trasladamos hasta la mañana siguiente.

Después de una pequeña reunión/briefing para trazar algo así como un plan de acción Tessa salió del submarino con el protagonista, mientras la teniente Mao y Kurtz Webber iban a conseguir información por los alrededores.

Iban subiendo por las Ramblas cuando de repente vieron como un personaje enmascarado sustraía una billetera del pantalón trasero de un turista. El protagonista salió corriendo tras él, pero lo perdió con suma facilidad debido al gentío que abarrotaba la calle. No todo estaba perdido, pues consiguió distinguirlo en la lejanía de una de las calles perpendiculares a las Ramblas. Sin perder del todo la esperanza, el protagonista de un salto entre la gente cruzó la calle. Al llegar a la esquina vio al personaje escabullirse tras otra esquina; sin embargo, al llegar a esa esquina el misterioso enmascarado se había escabullido sin dejar rastro. En unos minutos y mientras el protagonista se lamentaba, llegó Tessa corriendo informándole de que había recibido una transmisión de la teniente Mao que le decía que por el sitio donde se encontraban habían captado unos mensajes de radio algo raros. Casualidad o no, el protagonista y Tessa miraban atentamente cada rincón de esa calle donde el personaje misterioso se había esfumado.

Tessa llamó a Kurtz y Mao para que se personasen ahí. En unos breves instantes se oyó el ruido inconfundible de un jeep abriéndose paso en el callejón. El vehículo se detuvo ante ellos, y de ahí bajaron los dos agentes de Tessa. Kurtz recibió la orden de hacer lo que se le daba mejor, después de hacer de ligoncete, que era de francotirador y para ello subió encima del jeep donde preparó su fusil. Mao, Tessa y el protagonista entraron en el edificio que tenían delante tirando abajo la puerta de madera de una patada. Mao ofreció al protagonista una pistola de mano semiautomática, mientras ella y Tessa desenfundaban las suyas. Entonces se juntaron espalda con espalda con espalda, y así con esta disposición defensiva Mao delante iba avanzando.

El interior del recinto parecía una especie de almacén abandonado. Era muy sospechoso que nadie les hubiera emboscado todavía cuando había tantos lugares buenos para hacerlo (y para emboscarles, también...). Entonces, de súbito, dos cuerpos atados de una soga cayeron de lo alto del sitio. Aunque nuestro protagonista desconocía quiénes eran, Mao y Tessa los identificaron como Sousuke y Chidori. Una voz distorsionada lo confirmó, mientras agentes parecidos al enmascarado ladrón iban apareciendo en escena. Mao disparó a la cuerda, que se rompió dejando caer a Chidori y Sousuke que estaban sedados y parecían no darse cuenta de nada, mientras empujaba a Tessa a cubierto. El protagonista saltó y tomó la soga junto con Sousuke y Chidori. Tras ponerlos a cubierto, Mao y Tessa empezaron a disparar contra el pequeño ejército que se había formado mientras el protagonista lo hacía mano a mano.

Cuerpos magullados se iban apilando y menos y menos gente iba apareciendo. De repente tres encapuchados salieron de la nada en dirección a la salida. Aparentemente eran iguales, y entre Tessa y Mao acertaron a uno de ellos, pero la tela cayó al suelo y un humo blanco se esfumó. De las dos figuras que quedaban, el protagonista las empezó a seguir rápidamente mientras se dirigían a la salida. Nada más atravesar la puerta de salida se oyó un estruendo un una bala atravesó otro de los encapuchados, la capa del cual cayó al suelo y un humo balnco apareció pero se esfumó al instante. Kurtz disparó otra vez, pero el último encapuchado que quedaba evitó el golpe de manera grácil.

El protagonista y el encapuchado de un salto se dirigieron al tejado del edificio donde minutos antes había habido una ensalada de tiros. Mientras, a nivel de suelo Kurtz y Mao golpearon a Sousuke y Chidori respectivamente para despertarles. Cuando estuvieron lo suficientemente despiertos todos se dirigieron al tejado, donde estaba teniendo lugar una intensa batalla. El protagonista y el encapuchado, que iba enmascarado, se estaban repartiendo galletas, castañas y natas, pero de las que no quitan el hambre. Los chicos llegaron,y justo en ese momento el encapuchado realizó un Psycho Crusher que dejó al protagonista temblando. Aunque el encapuchado no se desenmascaró estaba claro que se trataba de Bison, el mandamás de Shadaloo, por tanto los enmascarados debían ser de Shadaloo, también.

Cuando Bison ejecutó el Psycho Crusher que se advenía como el definitivo, el protagonista realizó un Shouryuken en el momento justo que desestabilizó a Bison. Y siguieron dándose mamporros y llamándose de todo menos guapo. En uno de los golpes efectuados por el protagonista, Bison lo esquivó y apartándose realizó una tijereta que dejó al protagonista aturdido. Pero en el momento en que Bison reforzó sus puños psíquicamente para pegar más fuerte y realizar un letal Psycho Crusher, el protagonista lo sorprendió con un magnífico Tatsumaki Senpuukyaku.

Ya con Bison en el suelo, el protagonista cogió la pistola que le había dado Mao y disparó contra el enemigo. La bala pero, fue detenida por un campo de fuerza que emanaba de Bison. Y con un destello multicolor se desvaneció, lejos de ahí preparando un nuevo golpe para hacer daño.

Ya al día siguiente, Kurtz estaba persiguiendo a Mao en la playa de forma inocente, hasta que ésta se giró y le dio un bofetón, añadiendo algo así tal que:"Crece de una vez". Chidori, Sousuke, Tessa y el protagonista se reían. Mao y Chidori llevaban sendos bikinis negro y naranja respectivamente. Kurtz y Sousuke llevaban un bañador de pantalón de camuflaje de Mithril. El protagonista llevaba un bañador negro, con la cuerda y algunos detalles amarillo fosforito. Tessa destacaba algo más con un bañador de colegiala, algo así como el que se muestra en la imagen inmediatamente inferior.



Y de esta manera pasó el día, hasta que el ocaso ocupó el cielo. Entonces llegó el momento de las despedidas. Así que la chica se fue hacia el submarino, mientras sus amigos y subordinados la llamaban y se despedían de su nuevo héroe. Tessa miró hacia atrás con una mirada agradecida a la par que triste, tal como la que se puede ver en la imagen inmediatamente inferior.



Nuestro protagonista, ahora convertido en héroe, dio media vuelta y desapareció entre la multitud. En otro lugar, Bison seguramente estaba planeando alguna otra estrategia maléfica...

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ENTRADA ORIGINAL