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SFM Reloaded [10x01]: Yakumo Tsukamoto

martes, 28 de febrero de 2012

World of Trollcraft: Chronicles

Troll Rumble

El héroe despertó por la mañana. No recordaba donde había estado la noche anterior, pero ahora se encontraba en los alrededores de un templo, y al observar el cartel de la entrada pudo leer:"Templo Yagami". No sabía dónde se encontraba, pero era seguro que todavía estaba en Japón. En la lejanía escuchó:

- Iori, ¿dónde estás? ¡Te traigo comida!

Era una voz de chica. El héroe trepó raudo hasta un árbol próximo, siendo el observador de la situación. La chica llegó hasta la entrada del templo y se agachó. Tomó un plato que había cerca de las escaleras y lo llenó de leche que había traído en una botella de vidrio. El héroe miró a los alrededores, hasta que detectó una mancha negra; con un poco más de detenimiento pudo discernir la mancha que se trataba de un gato. Debía ser Iori. Tenía una cicatriz en la frente con forma de cruz. Parecía confiar y desconfiar a la vez de la chica, y hasta que esta no se levantó y se alejó del plato el gato no se acercó.

La chica pasó por debajo del árbol donde el héroe hacía de observador, y se arregló el zapato izquierdo, aunque no fue más que una mera excusa para gritar:

- Sé que estás encima del árbol, seas quien seas.



El héroe se sintió el cazador cazado, e inmediatamente descendió para presentarse. Ante sí tenía una atractiva chica vestida de colegiala, que sostenía una botella de leche. Estaban frente a un templo, cara a cara, y era la escena más surrealista que había vivido el héroe hasta el momento. La chica se presentó como Yakumo Tsukamoto, y le dijo al héroe que no hacía falta que se presentara porque ya había escuchado sus pensamientos.

De repente, de la nada, apareció alguien a quien el héroe conocía. Encima de la copa de un árbol el Conde Mor, pecador de la pradera y señor de las ilusiones, con permiso del señor calvo de la lotería, hizo acto de presencia. El héroe empezó a pensar que llevaba un mal de ojo encima para que cada vez que conocía una chica se le apareciese un pirado, cosa que de no ser porque soy yo el que lo escribo, afirmo que es correcto, porque esto añade vidilla a la historia.

En fin, que el Conde Mor se sujetó el monóculo, que empezó a emitir una luz azul que les rodeaba, hasta que fueron absorbidos por la luz.

Se encontraban en una especie de hiperespacio, suponía el héroe que dentro de la mente del Conde Mor, o en algún tipo de ilusión creada por él. Él y Yakumo estaban de pie en una plataforma azul, y a lo lejos se podía ver otra plataforma similar donde se podía apreciar una figura extrañamente parecida al Conde. El resto del paisaje lo completaba un color rojizo granatoso muy oscuro.

De la nada más absoluta aparecieron una especie de maniquíes bastante delgados de madera que atacaron tanto al héroe como a Yakumo. El héroe se apresuró en salvar a Yakumo, que parecía indefensa, con un shunpo y bloqueó los ataques. Se concentró y preparó un Tatsumaki Senpuukyaku. Los maniquíes se partieron en multitud de astillas. De repente por la cabeza del héroe pasó una fugaz visión. Frente a ellos apareció otra plataforma y un camino que las unía.

Los dos avanzaron por el nuevo camino, que parecía estar hecho de polvo de estrellas pero al pisar se notaba que era totalmente sólido. Tras cruzar el paso aparecieron otros maniquíes, pero esta vez estaban hechos de frío hielo.

El héroe pensó que lo mejor para derretir el hielo era un ardiente Shôryûken, y así lo hizo. Del calor los maniquíes se fueron deshaciendo. Y como la anterior vez, una fugaz visión pasó por lor ojos del héroe, que no acababa de comprender de qué se trataba. De nuevo una plataforma apareció y un camino igual que el anterior las unía. El Conde Mor todavía quedaba lejos, y sin prisa pero sin pausa Yakumo y el héroe avanzaron hasta la nueva plataforma.

Nada más llegar se materializaron otros maniquíes, esta vez de frío acero. Se movían algo lentos pero pegaban de manera contundente, tal y como pudo comprobar el héroe. En seguida fue acorralado por los maniquíes que lo vapuleaban por doquier. Preso del dolor se dio cuenta de que en este hiperespacio no necesitaba respirar, por lo que muy probablemente con suficiente esfuerzo mental podría adaptar la "realidad" a su manera, y para ello se concentró.

De pronto dejó de sufrir dolor. Con la mirada llena de furia se encaró a los maniquíes que lentamente se acercaban a Yakumo y con una serie de patadas los partió por la mitad como si fueran de mantequilla. Tomó a Yakumo y cogió carrerilla. Se dio impulso con un pie y saltó al vacío.

Parecía que había saltado con poca fuerza. Una serie de visiones pasaron ante los ojos del héroe. Perdía altura. Lanzó a Yakumo hacia la plataforma donde estaba el Conde Mor y se dejó caer. Se concentró de nuevo y de la nada aparecieron piedras flotando, que usó como apoyo para ascender hasta la plataforma donde se encontraba el Conde. Éste parecía estar disfrutando del espectáculo, aunque no lo preocupaba estar en el rango de ataque del héroe. Su monóculo se tornó amarillo y de allí salió un rayo de luz que se acercaba peligrosamente a Yakumo.

Una mancha negra se interpuso en la trayectoria del rayo. Se trataba de Iori, que de alguna manera también había sido transportado hasta el hiperespacio. Yakumo cuidó del gato mientras el héroe preparaba su embestida contra el Conde. Pero al primer impacto el Conde salió disparado, se trataba de un muñeco.

Lentamente el hiperespacio se fue disolviendo y el templo de Yagami volvió a hacerse visible, así como el resto del paisaje. De pronto el héroe tuvo una extraña visión:



Llegó a la conclusión que era una táctica de despiste del Conde Mor, así que se guardó el pensamiento para sí, pero Yakumo ya se lo había detectado, y se sonrojó.

Finalmente el héroe desapareció de la vista de Yakumo, que se quedó acariciando a Iori.