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World of Trollcraft: [Capítulo vigesimotercero: Deeptroll]

lunes, 3 de junio de 2013

Capítulo 23

Deeptroll


El héroe abrió los ojos.

Estaba en su cama, rezongando, estirado. Habían vuelto él y la Gata Negra de Isla Delfino el día anterior en un caza supersónico. T-Hawk se había despedido de ellos agradeciéndoles de nuevo su ayuda, y volvió ese mismo día al lugar de donde había salido.

Y ellos dos volvían a estar en Pueblo Paleto, Bison probablemente no volvería a dar problemas en un tiempo, pero por desgracia no habían hallado pista alguna de Mario. Era bastante pronto para levantarse, la Gata Negra era posible que todavía estuviese durmiendo. Ante la práctica imposibilidad de volver a dormirse, pues el héroe era de esas personas que cuando se despiertan, les cuesta horrores volverse a dormir, se quedó en la cama mirando el techo de su habitación.

Empezó a pensar en todo lo que había ocurrido en Isla Delfino, hasta que su cabeza se detuvo en el momento fatídico, pero no por ello malo, de pasar una semana de total lujuria y desenfreno. Todo tuvo su inicio en el momento en que...

"Ven conmigo," le dijo Cammy y le tomó la mano, arrastrándolo hasta su suite.

Aunque en el hilo musical del hotel sonaba Teresa Rampell, en su suite, Cammy tenía su propia música. Cammy se acercó al reproductor y cambió la música, empezó a sonar el Minuet de Lucchini. Entre la música, el traje de maid de Cammy y la suite en sí misma, al héroe le dio la sensación de encontrarse en una mansión donde cualquier cosa podría ocurrir, prácticamente un sueño hecho realidad.

Cammy habló temblorosa.

"¿Qué q-q-quieres que hag-g-ga, A-a-amo?"

La palabra "Amo" era la que menos esperaría que saliese de la boca de Cammy, que estaba toda enrojecida. El héroe se acercó a ella. Su corazón latía rápidamente, siempre había soñado con encontrarse una situación similar, y cada vez que lo había soñado había seguido un camino diferente. El corazón de Cammy también latía rápidamente, estaba toda nerviosa.

"Déjame ver la ropa interior que llevas," le susurró el héroe al oído.

Algo torpe, Cammy se levantó lentamente la larga falda junto con el delantal. Llevaba unas braguitas blancas y unas medias, también blancas, con una liga a juego. Si hubiese sido un conjunto rojo iría a juego con su cara.

World of Trollcraft - Chapter 23 - Cover

"Quédate así, te has portado mal y se te tiene que castigar," dijo el héroe. Cerca de ahí estaba la nevera, o más bien una mini nevera, con un departamento para el congelador. El héroe tomó un cubito.

Volvió al lugar donde estaba Cammy, con la falda levantada. El héroe se agachó.

"Suelta la falda," ordenó el héroe.

"Sí, Amo," dijo Cammy al tiempo que soltaba la falda y el héroe quedaba oculto.

El héroe se puso el cubito de hielo en la boca. Primero refregó el cubito por las fuertes y fibradas piernas de Cammy, concretamente en el área cercana a la entrepierna. A medida que pasaba el tiempo, el cubito iba reduciendo su tamaño, y unas gotas de agua resbalaban por la pierna de Cammy. Las medias, aunque la falta de luz lo impedía, estaban manchadas de agua. Finalmente, el héroe se detuvo. Apartó las braguitas lentamente, para descubrir que había ciertas zonas de Cammy que el héroe no había tocado y, sin embargo, estaban mojadas. Fue subiendo lentamente la cabeza con el cubito, o lo que quedaba de él, en la boca.

Cammy se estremeció.

"¡Aah!" gritó suavemente. Sus piernas flaqueaban. El héroe salió de debajo de la falda y se incorporó.

"Soy un amo muy malo," le susurró el héroe a la oreja.

Le cogió una mano y la arrastró hasta la cama. Era una cama de matrimonio corriente y moliente, para nada diferente de cualquiera que se pueda encontrar en cualquier sitio. El héroe tumbó a Cammy, sus piernas quedaron colgando. Primero le sacó un zapato, y después el otro. Ella estaba estirada, inmóvil. Le subió la falda y le desató la liga de las medias, para, seguidamente, bajarle primero una media, y luego la otra. Finalmente le quitó las braguitas.

El héroe tomó una pierna y cogió el pie, entonces le hizo cosquillas. Cammy no pudo contener la risa, y aún así, el héroe seguía haciéndole cosquillas e incluso le pellizcaba las plantas de los pies cariñosamente, tenía las piernas de piel de gallina. Ahora le chupaba el dedo gordo, y su lengua iba subiendo lentamente. El héroe se detuvo en la zonapróxima a la entrepierna, sin llegar a la zona prohibida de Cammy. Era más divertido así, haciéndole creer que llegaría ahí... y justo antes girar la cabeza.

El tener a Cammy bajo su poder era excitante.

Al final no pudo resistir la tentación. La boca del héroe cubría el agujero por el que salen los bebés, y sorbía y lamía. Cammy volvió a estremecerse, y gimió, muy flojito pero lo hizo.

El héroe se acercó a la nevera de nuevo, volvió a sacar cubitos, pero esta vez sacó una botella de Bailey's del mueble-bar. Volvió a la cama de matrimonio donde estaba Cammy, sin decir nada, aunque siguiendo con la mirada todos los pasos del héroe. Este abrió la botella de licor y conminó a Cammy para que cerrara las piernas. Echó los cubitos en el hueco que dejaban las ingles, y después virtió un chorro de Bailey's. Con un dedo agitó la mezcla.

Cammy debía restar inmóvil so pena de que el licor se virtiese. El héroe sorbió de ahí.

*SLURP*

A mitad de tan bizarro chupito el héroe besó a Cammy. El beso fue apasionado, un instante que parecía una eternidad. De nuevo, el héroe siguió libando el licor, y al terminar tenía un nuevo motivo para volver a pasar la lengua por la entrepierna de Cammy.

Por fin Cammy podía volver a mover las piernas.

El héroe tomó a Cammy de nuevo por la mano y se acercó a una butaca próxima a la cama, donde antes de sentarse se bajó el pantalón. Las intenciones del héroe era claras y Cammy comprendió lo que debía hacer sin necesidad de mediar palabras. Ahora era el héroe el que gemía.

"Aaah..."

Se sintió un poco mal porque Cammy tenía una cara muy aniñada, a pesar de ser adulta. Mal negocio que también fuera pequeña de constitución.

Cammy movía su cabeza arriba y abajo, y su lengua a derecha e izquierda. La cofia en el pelo le sentaba muy bien, sus ojos azules lo observaban ahora sí, y ahora no. El héroe trató de disimular cuanto placer era capaz de darle Cammy, pues quería darle una sorpresa al terminar, aunque no pudo evitar soltar una mueca, por suerte Cammy no miraba. La cavidad bucal de Cammy se fue llenando.

Cammy tenía la boca llena y no podía hablar.

"Trágatelo todo," dijo el héroe.

Cammy hizo una mueca, pero al final todo cuanto había dentro de su boca, tal como le había dicho el héroe que hiciese, fue tragado. La cara de Cammy era un poema.

"Podrías haberme avisado," se quejó ella.

"Quería darte una sorpresa, perdona," se disculpó el héroe.

Cammy le dio un empujoncito cariñoso.

"¿Era la primera vez que alguien te hacía tragar?" le preguntó el héroe.

"Mmm... sí," los ojos de Cammy eran llorosos.

Se abrazaron muy fuerte.

"Perdona, como estábamos en plan amo y sirvienta... perdona," se disculpó nuevamente el héroe.

"Mañana será un nuevo día," dijo Cammy.

"Hasta mañana," dijo el héroe. Tras despedirse abrió la puerta y comprobó que no había nadie espiando. Rápidamente llegó a su puerta y abrió tan silenciosamente como pudo, para pasar y cerrar tan silenciosamente como pudo.

Se tumbó en la cama y cayó en un sueño profundo aunque intranquilo...

Era un bonito recuerdo, este de la primera noche en que el héroe había ido a la suite de Cammy. ¿Cómo había sido la segunda noche? Sí, tal vez así...

*toc, toc*

Alguien picaba muy flojo la puerta de su habitación en el hotel.

"Soy Cammy," dijo Cammy tan flojo como había picado.

El héroe acababa de ducharse, pues había sido un intenso día en el que por la mañana habían estado entrenando y por la tarde había sido testigo, a pesar de que no le gustaba la playa, de los trajes de baño de la Gata Negra y de Cammy en Sirena Beach. Había acabado rebozado en arena y con molesta sal por todo el cuerpo. Abrió la puerta.

"Ahora voy," le dijo el héroe, que llevaba un albornoz, y tal vez nada más debajo. Cammy volvió a su habitación.

Después de apear a Cammy y cerrar la puerta se vistió con ropa limpia que el servicio de habitaciones le había lavado. Salió de su habitación y se dirigió a la suite de Cammy. Entró rápidamente, pues tenía la sensación de ser vigilado. Había oído que en algún momento Mario había deshauciado una plaga de fantasmas, así que no se preocupó en exceso.

"Ya estoy aquí," notó el héroe.

Encima de la cama había de todo y más para cumplir las más oscuras perversiones de cualquiera. Juguetitos sexuales por doquier, manuales y eléctricos, disfraces varios, cuero y látex, pintura.

"¿Qué haremos hoy?" preguntó el héroe.

"Buen pregunta," respondió Cammy. "La verdad es que hoy me siento un poco perra."

No sabía si lo decía en serio o no, pero por ahí había una diadema con orejas de animal.

"Desnúdate," le sugirió el héroe a Cammy. Ella lo hizo, a regañadientes. El héroe le colocó la diadema en la cabeza. De entre la colección de objetos encontraron un consolador en cuyo extremo había un pelaje de animal. Ayudándose de un botecito de vaselina y los intentos por relajar a Cammy, acabó por insertárselo por detrás.

"¿Te duele?" le preguntó el héroe.

"Doler, no duele, pero es una sensación extraña, como si algo estuviera donde no tiene que estar," admitió Cammy.

También encontraron una correa y un collar. Cammy estaba nerviosa, o eso notó el héroe cuando le ató el collar en el cuello.

"Veamos si eres una perra bien adiestrada, ¡sit!" dijo el héroe.

Cammy al principio hizo cara de no entender lo que le decía, pero al final acabó por reposar el culo en el suelo. Era una escena un tanto bizarra, teniendo en cuenta que Cammy no llevaba ropa y estaba imitando a un perro.

"¡Patita!" ordenó el héroe. Cammy le dio una mano.

"¡Otra patita!" y Cammy le dio la otra mano.

"¡Platz!" dijo el héroe y Cammy se tiró al suelo. El suelo estaba frío, y Cammy notaba escalofríos por todo el cuerpo.

"Vamos a sacar a la perra de paseo," dijo el héroe.

"¿Qué?" se sorprendió Cammy.

"Ssshh, los perros no hablan," el héroe le colocó la correa atada al collar. El héroe tiró de ella y Cammy empezó a caminar a cuatro patas. Salieron de la habitación, Cammy delante, aunque ella no sabía donde ir. Por eso el héroe enseguida se puso delante. Primero dieron una vuelta por la segunda planta y después bajaron por las escaleras a la primera planta. Debajo de ellos estaba la planta baja, donde se encontraba la recepción.

En la primera planta se encontraban algunos soldados de Delta Red, que estaban de descanso en el hotel. Era muy excitante el pensamiento que en cualquier momento alguien podía aparecer. Se oían ruidos y voces provinentes de la planta baja.

Para su fortuna nadie hizo acto de presencia mientras estuvieron en la primera planta. El héroe se fue acercando a la escalera que llevaba a la planta baja. Se asomó.

"¿Se encuentra bien, caballero?" le preguntó un forestón que trabajaba en el hotel.

Al principio se sobresaltó, pero consiguió dar una respuesta.

"No pasa nada, estoy bien, solo paseaba," Cammy estaba tirando tan fuerte como podía en dirección a las escaleras de subida.

"Voy, voy," le dijo el héroe en voz baja.

Volvieron a subir, todo estaba misteriosamente tranquilo. Entraron en la suite de Cammy.

"Mi corazón está a cien," reconoció Cammy. Tenía en la cara una expresión entre satisfacción, sorpresa y preocupación. De vez en cuando soltaba una risa tonta.

En ese momento entró la Gata Negra...

En ese momento entró la Gata Negra. El héroe regresó del mundo de los recuerdos al mundo real.

"¡Buenos días!" dijo la Gata Negra, no parecía que acabara de despertarse a juzgar por lo bien arreglado que llevaba el pelo. Su tono de voz era más bien neutro.

"Buenos días, estaba absorto pensando en Isla Delfino," dijo el héroe.

"Sí, qué cosas, al final nos vinieron a rescatar los del ejército norteamericano," comentó la Gata Negra. "Y esa chica china tan mona, Chun-Li, creo que se llamaba."

"Sí, ja ja" se río el héroe con una risa plástica muy falsa. "¿Recuerdas lo que ocurrió en el hotel?"

"Hotel, o antro de perversión," puntualizó la Gata Negra indignada. El héroe había dado en el clavo.

El día en que la Gata Negra pillase in fraganti a Cammy y al héroe, notaron que estaba un poco rara. Enfadada aunque extrañamente melosa y cariñosa, con un atractivo especial difícil de describir...

"Eh, ¿qué estáis haciendo?" les increpó la Gata Negra al entrar en la suite de Cammy.

Era demasiado obvio, pero el hecho de que Cammy estuviese prácticamente desnuda a excepción de una diadema con orejas peludas, un consolador-plumero insertado en donde el ciclo alimenticio termina, y un collar en el cuello del que la correa era sujetada por el héroe les restaba cualquier atisbo de credibilidad que les pudiera quedar.

Cammy fue rápida en su reacción.

"Toma, bebe un poco de esto," ofreciéndole un vaso con alguna bebida alcohólica muy fuerte que el héroe no fue capaz de detectar. La Gata Negra bebió sin rechistar. La escena era más bizarra siquiera que la anterior.

Poco tiempo después cayó redonda. El alcohol le afectaba de manera más acentuada que a los humanos sin súperpoderes. El héroe la llevó a su habitación.

La mañana siguiente, durante el entreno, les confesó que tenía la regla, aunque debido a los súperpoderes, era una mezcla entre regla y celo.

"Tiene que quedar como secreto entre nosotros, pero creo que debéis saberlo," les dijo.

"¿El qué?" se interesó Cammy.

"Tengo la regla, pero debido a los súperpoderes es mi corta época de celo," les explicó la Gata Negra. "No me suele durar más de una semana, pero mi apetito sexual se ve enormemente incrementado durante esa época."

Así fue como llegaron a una especie de acuerdo para tener ciertos encuentros sexuales, que por cuestión de horario los concentraron en las noches. El primer día fue bastante softcore, pero el nivel fue incrementando. Por ejemplo el día en que,

[...]

Era la penúltima noche antes de la misión en Pianta Village.

"Aaah, mi interior está ardiendo," dijo la Gata Negra. Estaban de nuevo en la suite de Cammy, el escenario nocturno por excelencia de esos días.

Cammy y la Gata Negra se fueron quitando prendas de ropa mutuamente, de manera sensual y erótica. El héroe aprovechó a mirar el escultural cuerpo de la Gata Negra, de pechos firmes y grandes, tanto como pudo porque era una imagen que rara vez podría volver a ver.

Para envidia del héroe, Cammy le mordió un pezón a la Gata Negra. En respuesta, la Gata le mordió el cuello de forma aparentemente violenta, por sus movimientos, aunque por la expresión de Cammy no sería para tanto. El cuerpo de la Gata ardía y ella respiraba rápido y entrecortado, y se dejó llevar por su lado más animal. Cogió a Cammy por la cabeza y encastó su boca en su zona más íntima.

"Aaah," gimió la Gata Negra.

La lengua de Cammy se movía arriba y abajo, de la misma manera que la Gata Negra movía sus caderas. El héroe se acercó cuando ella llegó a su momento álgido, Cammy estaba estirada en el suelo boca arriba y la Gata estaba arrodillada encima de la cara de Cammy. La Gata se levantó.

El héroe la tomó entre sus brazos. Era delgada aunque no por ello dejaba de ser atlética. El héroe sufrió otro de sus mordiscos en el cuello. Se mordisquearon mutuamente, ella el cuello, él la zona pectoral de la Gata, sin dejarse de abrazar. Cammy observaba la escena desde la cama.

El héroe levantó a la Gata Negra y la llevó a la cama, donde la dejó caer.

*PUFF*

Cammy cogió a la Gata por las piernas y la arrastró hasta su posición. Flexionó sus piernas, dejando el bonito trasero de la Gata al aire. El héroe llenó la boca de la Gata con su miembro erecto mientras Cammy usaba su lengua para frotar la puerta trasera de la Gata.

Dos noches antes habían competido en una sexual batalla en el barro a tres bandas.

La Gata Negra se dejó llevar, Cammy usaba su lengua cubriendo todo el terreno, tanto interior como exterior, de la Gata. El héroe se apartó y Cammy se puso en el lugar que había ocupado el héroe. Cammy estaba en cuclillas, y con los dedos de la mano abrió la fisura en su entrepierna.

*fshfshfsh*

"Aaah," gimió Cammy. Como si fuera una fuente, un líquido de ligero color amarillento emanaba de ella en dirección a la boca de la Gata Negra.

*glu, glu*

La cavidad bucal de la Gata se llenaba más rápido de lo que ella podía tragar, sin embargo tragó todo lo que pudo sin rechistar. Entonces fue Cammy quien encastó de lleno su entrepierna en la boca de la Gata Negra.

"Aaah," volvió a gemir Cammy.

El héroe jugueteaba con los pechos de la Gata Negra, apretando los pezones, amasando sus pechos. Cammy se apartó. La Gata Negra se incorporó.

Ahora fue Cammy la que acabó estirada en la cama. El héroe se acercó a la cara de Cammy, su miembro paralelo, colgaban sus testículos. Cammy tomó uno en su boca y la Gata Negra aceptó el miembro, moviendo su cabeza adelante y atrás.

El recuerdo del héroe finalizó cuando en su punto álgido de placer inundó la boca de la Gata Negra. Final feliz.

==========

Es mi primer intento semi-serio de introducir escenas eróticas en WoT, ¿qué os han parecido? En principio no hay más previstas en breves, pero tener opiniones siempre es de utilidad.

1 quejas:

scaramanga dijo...

Mejor que yo. Será una gran inspiración para mi retelling, donde tenía previsto poner un ménàge-a-trois, solo que más tradicional,