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Crónicas de Ivalice: Historia de una condena - XXI

lunes, 20 de enero de 2014

Capítulo Vigesimoprimero: Movimientos

Mapa de Yutolandia

Región de Grass, Roahl

"Todo aquel que se rinda tendrá que afrontar las consecuencias," dijo Dalla, Zanmato en mano, en posado amenazador.

La Gria del Ejército de Yutolandia les había dado la oportunidad de rendirse, sin tener que recurrir a las armas. Sea como fuere, Dalla y Daleighna se habían visto contra la pared, y no estaban dispuestas a dejarse avasallar por nadie. Fruto de la desesperación estaban amenazando a sus propios compañeros de clan.

Daleighna estaba bloqueando el paso de la puerta principal, echada abajo.

"Si alguien quiere irse, es libre de hacerlo, pero mi Adazakura está reclamando su peaje de sangre... hu hu hu," les dijo Daleighna. Aunque no era precisamente fuerte, todos sabían de la afinidad de la Viera por la sangre.

"¡Os he dado diez minutos y ya han pasado cinco!" se oyó la voz de Erna Gozzola a través de la puerta. El pánico dentro de la cueva iba en aumento.

"¡Chicos!" gritó finalmente Dalla, "sé que no ha sido nuestra mejor forma de actuar, pero si alguna vez hemos necesitado ir al unísono, es ahora. Si salís, es probable que acabéis entre rejas, pero si luchamos todos, conseguiremos atravesar sus defensas y huir lejos de aquí. ¡Por el clan Dal!"

"¡Por el clan Dal!" gritaron el resto al unísono.

En el exterior de la cueva Erna, Gides y Jens esperaban pacientemente los diez minutos de tiempo que les había dado la Gria. Era extraño porque no había salido nadie todavía.

"Me da que no va a salir nadie," dijo Jens.

"Bueno, tu eres el que habías formado parte de este clan y sabes lo que se cuece, yo he hecho lo que he podido," dijo Erna. "Cuando tenga que hacer el informe no me quedará más remedio que escribir 'desmembramientos varios causados por cortes, las víctimas están acusadas de desacato a la autoridad, el agente actuó en defensa propia' o algo similar."

...

"Pero, ¿¡qué hacéis aquí!?" gritó Adanh, al límite de sus fuerzas, a las cuatro Vieras que estaban frente a Tarnes. "Os había dejado la opción de escapar, ¡no tenéis opción alguna contra él!"

"Nos lo hemos pensado mejor," dijo Chalsye. "Somos cuatro contra uno, y además el tal Tarnes ya ha luchado contra tí, lo que lo habrá agotado ni que sea un poco."

"Si hay algún momento oportuno para contraatacar, es este," dijo Haelle, la Esgrimidora.

Tarnes estaba quieto como estatua, pendiente de cómo evolucionaba la situación. Si bien era cierto que había luchado contra Adanh, notaba que por lo menos dos de las Vieras le darían ciertos problemas, además tenían una Maga Verde, que estaría bufando a sus compañeras y a la que, si centraba su atención, tendría a tres Esgrimidoras encima, era una situación harto complicada. A no ser que...

"Osss propongo un trato," dijo Tarnes.

"Un momento," dijo Haelle, "lo tenemos que hablar."

"Pero, sssi todavía no hemosss essstablecido lasss condicionesss," dijo Tarnes, pero las Vieras ya habían hecho un corro para discutir y compartir impresiones, y no lo oyeron.

"A mí me parece bien," dijo Ermine, "ha demostrado ser un honorable luchador, no creo que nos quiera dar gato por liebre."

Fue un argumento no muy discutido y que rápidamente dieron por válido.

"Bien, te escuchamos," dijo Jowena, la Maga Verde.

"Un duelo individual," era la propuesta de Tarnes. Sabía que de esta forma solo se tendría que preocupar de una Viera y que la Maga Verde no usaría su magia. Tan solo tenía que confiar en que la palabra de ellas fuera de fiar.

"Vaya, vaya. Espera, que tenemos que hablarlo," le dijo Haelle de nuevo mientras organizaba el corro de nuevo. Chalsye se giró un momento.

"¿Y qué sacas si ganas?" le preguntó.

"Sssi gano me dejaréisss marchar, no me ssseguiréisss, y no me intentaréisss atacar por la essspalda, sssi esss que tenéisss honor como luchadorasss," remarcar este último punto era importante.

"Me parece un buen trato," dijo Haelle, "sabe que no puede contra todas nosotras, así que quiere resolverlo por la vía rápida con un combate, ¿quién quiere ser voluntaria?"

"Yo quedo descartada," dijo Jowena. "No tengo capacidades ofensivas, y encima, un templario contra un mago tiene todas las de ganar."

"Ya iré yo," dijo Haelle.

"Bien, parece que tenemosss una voluntaria," comentó Tarnes.

"Una condición, si te parece bien," propuso Haelle, "será un combate a primera sangre, nada de muertos."

"Me parece, no sssolo bien, sssino que una condición muy sssensssata," Tarnes ya había dada su confirmación, el combate podía empezar.

...

"¿Sabes hacia donde se dirigen?" le preguntó con un susurro Ilwulf a Gram Benn, ambos escondidos detrás de unos matorrales. Habían seguido al grueso del clan Veg, que habían aprovechado la no-silenciosa huída de Gram, para reagruparse y marchar.

Vegis, o tal vez Vegil, iba de avanzadilla buscando pistas para encontrar la base del clan Dal. El otro líder encabezaba la comitiva, seguido por Lynelet en segunda línea junto con Edhwaer, el Luchador, En el centro de la ofensiva estaban un Mago Negro y un Mago Blanco en los flancos y una Geomante en el centro. En la retaguardia estaba el Artillero y cerraba la comitiva un Caballero Mogu. Al final habían decidido no dejar a nadie en la base pues necesitarían todo el apoyo posible.

"Por lo que sé, están buscando la base del clan Dal," le respondió el Trampero.

La noche ya había caído, puede que incluso la medianoche ya hubiera transcurrido. Pero era difícil de decir, tan solo se veía una preciosa luna, brillante, cubierta a ratos por unas densas nubes.

"Podrías haber aprovechado y pillar un trapo o algo para taparme la cara," se giró Ilwulf dirigiéndose a Gram.

"Ya he hecho mucho tomando prestado ese libro," se defendió el Seeq.

"Tú lo tienes fácil, usas tu habilidad de esconderte y ya no te ve ni el tato," se quejó el Ladrón, "pero yo tengo que buscar escondrijos, y cada vez hay menos matorrales y son cada vez más escuchimizados."

"¿Has probado a taparte con la capa y hacerte pasar por una roca?" le sugirió Gram Benn, "es de noche y no creo que se fijen."

El, por llamarlo de alguna manera, ejército del clan Veg seguía su avance, imparable, impertérrito, siguiendo las indicaciones de la avanzadilla.

"Creo que por aquí ya hemos pasado antes," dijo Torkenen, el Artillero. Suspiró.

*sigh*

"¡A-a-achú!" un estornudo traicionero se le escapó a Ilwulf mientras buscaba el próximo lugar en el que ocultarse. Siguiendo la sugerencia de Gram Benn, se cubrió con la capa y quedó completamente inmóvil.

Gram Benn colocó varias trampas de gas somnífero antes de desaparecer en la noche.

El Caballero Mogu, Morgon Aliathel, encargado de velar por la retaguardia, oyó el sonido del estornudo y se giró.

"¿Pasa algo, Morgon?" le preguntó el Artillero.

"Me ha parecido ver y oír algo extraño, kupó," respondió Morgon, "voy a echar un vistazo, kupó."

Al llegar a la zona donde estaba Ilwulf oculto, el Moguri activó una de las trampas de gas somnífero que había colocado Gram Benn, quedando dormido de pie. Gram Benn se acercó cautelosamente y levantó al Moguri lo justo para no arrastrarlo, apenas un palmo del suelo, y lo llevó de vuelta a su posición, dándole unos toquecitos en la cara para despertarlo.

"¿Qué ha ocurrido, kupó?" el Moguri tenía voz somnolienta.

"Has ido a ver unas cosas extrañas ahí detrás y has vuelto, será que no había nada. Cuando termine todo esto podrás descansar," le dijo Torkenen.

El Trampero resopló. ¡Ilwulf! Seguramente había quedado afectado por la trampa de gas. Volvió al lugar donde estaba plantada la 'extraña' roca; efectivamente, Ilwulf estaba dormido. Le dio una patada amistosa para tratar de despertarlo...

"Mmmnnngh..." farfulló Ilwulf con un sonido ininteligible.

"Despierta," murmuró Gram Benn, agitando a Ilwulf para que se le pasase el efecto del narcótico.

...

*ZAS*

Un corte milimétrico en la mejilla de Haelle. La Viera pasó los dedos por ahí. Sangre. Se miró los dedos, efectivamente rojos manchados por la sangre.

"He... perdido," admitió Haelle. "Puedes irte, como hemos pactado, no te atacaremos por la espalda."

El Templario, espada en mano, hizo una reverencia y se fue.

"Estábamos bastante igualados, he de decir, pero debe haber usado una habilidad o algo y de repente lo he visto todo más lento, el corte ha sido limpio, lo justo para sangrar, de hecho, apenas lo noto," les explicaba Haelle.

"Bueno, entonces, ¿qué hacemos?" preguntó Ermine.

"Primero deberíamos ver qué tal se encuentra el chico," Jowena señalaba a Adanh, que yacía tumbado en el suelo.

"Ngh..." Adanh se llevó la mano a la frente, luego la otra. Un aura curativa lo rodeó. "Esto es agotador..."

"¿Estás bien?¿Puedes moverte?" se preocupó Jowena.

"Veo que Tarnes se ha ido," observó el Soldado. "Me cuesta dolores moverme, ya que lo preguntas."

"¿Dónde habrá podido ir?" preguntó Chalsye, aunque era obvio que nadie tenía respuesta.

"Podríamos seguirle," propuso Adanh.

"Pero le hemos prometido que no lo haríamos," dijo Ermine, "es lo justo tras el duelo."

"Vosotras, se lo habéis prometido, no yo," dijo Adanh, "¿y quién no va a ayudar a un herido?"

"Visto así..." añadió Ermine.

Entre Jowena y Haelle ayudaban a Adanh a tenerse en pie. Chalsye y Ermine intentaban detectar algún sonido, lo que fuera, que los llevase a Tarnes.

...

"¡Bien!" gritó Erna, "¡Han pasado los diez minutos! ¡Me dispondré a entrar!"

Dos sombras aparecieron del interior de la cueva, eran Dalla y Daleighna. Detrás de ellas estaba el resto del clan, excepto Tarnes.

"¿Y bien?¿has traído a tu ejército, Arpía?" Dalla parecía confiada.

"¡Aquí está mi ejército!" respondió Erna Gozzola.

1 quejas:

scaramanga dijo...

"Le dio una patada amistosa para tratar de despertarlo...

"Mmmnnngh..." farfulló Ilwulf con un sonido ininteligible

Y entonces el colegiado Markus Merk le enseñó la roja directa a Gramm Benn por agresión"

Como me ha recordado esto a lo de Andrade y Deco en esa mítica semifinal de la Champions