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Para ser conductor de primera...

lunes, 21 de julio de 2008

Hay muchas cosas que me tocan las fosas nasales, pero cuando estoy conduciendo hay particularmente dos acciones realizadas por otros conductores que hacen que mi paz espiritual se vea desestabilizada.

Una de estas acciones es ir a una marcha inferior de la que en realidad pueden ir. Por sí solo, como que me la pela, pero los efectos se multiplican críticamente si soy yo el que va detrás. Es estresante y altamente desesperante ver como el vehículo de delante va a paso de caracol mientras tu coche batalla interiormente para no calarse y después ves como el mismo gilipollas de delante, que tiene un pepino de coche se aleja de tí, que con un coche poco potente que de hecho ni siquiera es tuyo pero no te atreves a decirle a tu hermana mayor que se hubiera comprado uno más potente (y a su vez más caro), y que por más que pisas el acelerador no te consigues acercar a él.

Otro comportamiento que me toca la moral de una manera que no os podéis llegar a imaginar es ese del que quizás hayáis llegado a ser víctimas o quizás hayáis sido los ejecutores: hablo del "Aparcar donde me sale de los huevos porque yo lo valgo y yo soy guay no jutsu".

Y para colmo, un ejemplo. Y si os empeñáis, dos. O tres o los que hagan falta.

Calle estrecha, un coche va delante de tí. Sin comerlo ni beberlo frena hasta detenerse completamente. Ves las luces de emergencia encenderse, y, al instante ves bajar una chica. No sabes como pero lo temías: es una churri despidiéndose de su churri.
En unos segundos (quizás minutos) que te han parecido horas, se ha formado una cola de cojones, y los de detrás han empezado a pitar.

Calle de doble sentido para la circulación. Un carril para cada sentido más uno extra para aparcar. Cómo no, hay sendos coches en doble fila y uno para cada sentido, próximos entre sí, cosa que te obliga a realizar el slalom de tu vida.

Y ya, otro clásico, ya en el colmo de los colmos el típico tipo que en un alarde de chulería te lo encuentras estacionado en una de las esquinas de un cruce (¡Andá!¡Qué casualidad! en una esquina como las putas). Estos elementos y las señoras de la calle se parecen en que ambos te la tocan a base de bien y ambos consiguen ponerte a cien. La única diferencia es que los primeros es por enfado y las segundas por placer.

Y después hay otro comportamiento (¿tres? pero si habías dicho dos. ¡Un momento! había dicho dos del mundo de la conducción, pero este tercero no lo es). Es la técnica por todos conocida como "Hago caso omiso del 'dejen salir antes de entrar' y entro primero porque molo mogollón y soy un maleducado no jutsu".

Lo dicho, ver como la gente no puede salir del vagón porque hay maleducados que quieren entrar los primeros para coger sitio, mientras tú, como intentas seguir el consejo de tus padres de ser todo lo educado posible en todo momento esperas pacientemente tu ocasión para entrar sin entorpecar a nadie es algo que me puede (y por eso lo escribo aquí).

Terminaré diciendo que he añadido a Daiya del blog "A buenas horas... "mangas" verdes" puesto que él también me agregó (aunque sin avisar, ¡traidor!)