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Relatos de la Grand Line: Alborada de Hazañas - XXII

lunes, 24 de marzo de 2014

Capítulo Vigesimosegundo: Primer aviso

"El bueno de Shaunt," respondió Argan.

"¿Qué ha pasado?" preguntó la doctora Nelson mientras se ponía la bata.

"Hemos tenido un encontronazo con los hombres del tal Duccus," le contó Monty. "Creo que sólo está inconsciente, pero me quedaré más tranquilo si le echáis un vistazo."

Argan iba plasmando y tocando la cabeza de Shaunt mientras la doctora Nelson observaba. Finalmente el chico llegó a una conclusión.

"No tiene nada, un poco de reposo y como nuevo," afirmó Argan, aunque esperando que la doctora hablara.

"Efectivamente, Argan, has mejorado tus habilidades diagnósticas," le reconoció la doctora, que seguidamente se dirigió a Monty, "Así que nada más llegar ya te has hecho enemigos, ¿eh? y para más inri, es el tipo más peligroso de todo Belos."

Monty no sabía qué decir, parecía que los problemas se acercaban a él sigilosamente hasta atacar por sorpresa. Ya le había pasado con Sasar en Skypiea.

"Pero no te preocupes, si no te acercas por el anillo central de Belos, probablemente te dejará en paz, al fin y al cabo sólo eres un crío," dijo la doctora para calmarlo.

*TOC TOC*

"Llaman a la puerta," dijo Monty.

"Voy a ver quién es," Argan abandonó la sala. Volvió en breves momentos. "Es el alcalde Nolas Izold, quiere verte, Monty. ¿Qué habrás hecho ya?" le preguntó Argan con cierto tono entre sorpresa y curiosidad.

Monty caminó por los pasillos de la clínica, pensando qué podría querer Nolas de él. Finalmente llegó a la puerta, donde, efectivamente se encontraba Nolas Izold, acompañado de sus guardaespaldas Barlos y Thara.

"¡Hombre, Monty!" empezó el alcalde.

"¿Cómo me has encontrado?" preguntó Monty, frunciendo el ceño.

"Pero cómo me preguntas esto Monty, soy el alcalde y tengo mis fuentes," contestó Nolas con una sonrisa. "En fin, venía por si quieres echarle una visita al ayuntamiento, esta tarde."

"Aah... ¡me encantaría!" eso acababa de levantar los ánimos de Monty.

"Recuerda, esta tarde, te espero..." dijo Nolas apuntando a Monty con los dedos y moviendo las manos mientras se alejaba. Barlos y Thara lo seguían de cerca.

"¡Joñe, Monty!" exclamó Argan, "no llevas ni un día rondando por aquí y ya te conoce hasta el alcalde..."

"Sí, es gracias a Shaunt, por cierto, ¿qué tal está?" Monty se interesó por Shaunt.

"Estoy bien," Shaunt ya había despertado, "gracias por preocuparte por mí, Monty."

"¿Sabes qué?¡El alcalde me ha invitado al ayuntamiento!" Monty estaba excitado.

"Si quieres puedo acompañarte, así lo encontrarás con más facilidad," le propuso Shaunt. A Monty pareció gustarle la idea.

El día fue transcurriendo sin más complicaciones, al caer el sol Shaunt y Monty se pusieron en marcha. Esta vez no tomaron riesgos y rodearon el anillo central de Belos, lejos del feudo de Duccus. Se tomaron con humor el asalto que habían sufrido pocas horas antes. No tanta gracia le parecía hacer a un tipo que los vigilaba desde una azotea, con un rifle con catalejo acoplado.

"Hay demasiada policía rondando," se dijo el tipo de la azotea a sí mismo. Abandonó su posición.

El ayuntamiento era un edificio de tres pisos, bastante ancho, en el que se podía leer la inscripción 'City Hall'. La puerta de entrada doble estaba justo en el medio. Entrando, al fondo, se encontraba la recepción capitaneada por una señorita que les preguntó cuál era el motivo de su visita.

"El alcalde me ha invitado a pasar la tarde," le dijo Monty.

"¿Nombre?" le preguntó ella.

"Monty," la señora parecía revisar notas, finalmente encontró el nombre en alguna de ellas.

"Sí, el despacho del alcalde Nolas está en el tercer piso, Shaunt ya sabe dónde," le dijo la señorita amablemente.

El suelo estaba enmoquetado con una alfombra roja, y los muebles decorativos de madera parecían estar en muy buen estado. Shaunt guió a Monty a través de un pasillo, seguido de las escaleras, hasta llegar al tercer piso. Una vez allí se encontraron con Barlos, que estaba de patrulla por la planta.

"Hombre, Monty," le saludó el guardaespaldas, "¿Qué tal, Shaunt?"

Barlos y Shaunt se dieron la mano y se abrazaron.

"¿Os conocéis?" preguntó Monty.

"No te lo he contado todo, Monty," empezó confesando Shaunt, "trabajo en el ayuntamiento, tengo asiento en el consejo. De ahí que conozca al alcalde y sus planes tan de cerca."

En la entrada al despacho de Nolas estaba Thara.

"¡Hola!" les saludó.

"Hola, Thara," devolvió Shaunt el saludo.

"No puedo decir mucho, pero Nolas te ha preparado una sorpresa..." le contó Thara a Monty, algo emocionada.

"¡Thara, que te oigo~!" gritó Nolas desde su despacho. La puerta estaba entreabierta, para poder controlar mejor si algo sucedía en el interior. "¡Pasa, Monty!"

Monty entró en el despacho, seguido de Shaunt. Era una estancia bastante grande, en la que nada más entrar, en línea recta, estaba el escritorio que presidía la sala. A cada lado había un gran ventanal, y entre los dos ventanales, pegado a la pared, un reloj de torre. El escritorio estaba lleno de papeles.

"¡Sorpresa!" dijo Nolas Izold. Tenía preparada una mesa con mucha comida, y dos doncellas acababan de traer más platos.

"¡Vaya, cuánta comida!" exclamó un sorprendido Monty. Y bendita sorpresa. La verdad es que desde que estuvo en Skypiea no había tenido una comida decente.

"Toma asiento," le instó Nolas. "¡Barlos!¡Thara!"

Sus guardaespaldas, Barlos y Thara, dejaron sus tareas de vigilancia para unirse al festín a instancias de su protegido.

"Shaunt me contó cómo te había encontrado en la playa de Belos, te llevó a varios médicos pero nadie supo qué hacer contigo, pero por lo que se ve, la doctora Nelson tuvo la suerte de saber lo que se hacía. Supongo que debía tratarse de algún tipo de medicina alternativa," le contaba Nolas Izold mientras cenaban.

La noche había caído lentamente, oscureciendo el cielo a su paso, pintándolo de pequeños topos luminosos. Fuera hacía un frío invernal, y la poca gente que paseaba lo hacía metida dentro de cálidos abrigos, con bufandas y guantes. De nuevo, en la azotea de uno de los edificios próximos, un tipo apostado buscaba su objetivo.

"Venga, vamos, muévete un poco más..." el tipo hablaba consigo mismo como si hablara con Nolas.

Nolas acababa de contar un chiste y se empezó a reír, el tirador estaba a punto de pulsar el gatillo... pero Nolas recuperó su posición inicial, cubierto por la pared.

"¡Rayos!" exclamó el tipo con el rifle, "con lo fácil que es tirar a matar... Duccus nos dijo que nada de matar, que teníamos que dejarlo fuera de circulación temporalmente. Venga, señor alcalde..."

*BANG*

La bala salió disparada del cañón del rifle, cortando el aire. El tirador observaba el fruto de su dedicación.

*CRASH*

Los vidrios del ventanal quedaron hechos trizas en la parte por la que la bala había atravesado, Monty reaccionó tarde. La bala había herido a Nolas en la pierna.

"¡Todo el mundo a cubierto!" gritó Thara. Pero Monty desoyó su consejo y se acercó a la ventana. Vio como una sombra se alejaba de la azotea del edificio de enfrente.

"¡A la azotea!" gritó Monty, "¡he visto un tipo sospechoso!"

"¡Vamos!" dijo Barlos.

"Yo me quedo con Nolas y las doncellas," les dijo Shaunt.

Barlos, seguido de Thara y Monty, abandonaron el despacho de Nolas. Pasaron de largo de las escaleras por las que Monty y Shaunt habían subido, y unos pasillos más allá, se encontraron con una puerta.

"Rápido, el tipo puede estar lejos cuando lleguemos," dijo Monty.

"Calma, tranquilidad y buenos alimentos," dijo Barlos buscando la llave en su llavero, "aquí está."

*CLOC*

La puerta no opuso más resistencia y el grupo de tres subió a la azotea del ayuntamiento. El edificio era un tanto más alto que los edificios de su alrededor, desde ahí se podía apreciar la separación de los anillos.

"Han disparado desde ahí," Thara señalaba el edificio del anillo interior.

1 quejas:

scaramanga dijo...

Muy bien. Me encantan los cuentos de francotiradores. Ahora llega la hora de devolver la hostia.