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Relatos de la Grand Line: Alborada de Hazañas - XXVIII

lunes, 29 de septiembre de 2014

Capítulo Vigesimoctavo: Inferno Miasma

"¿Adónde vamos?" le preguntó Monty a la doctora Morgana Nelson. Acababa de despertar, estaba descolocado y notaba un movimiento de vaivén que no mejoraba las cosas. Se encontraban en un barco.

"No es que no quiera responderte, pero saberlo tampoco te dirá nada especial," replicó Morgana.

"¿Qué me ocurrió?¿Por qué nos hemos ido de Belos?"

Morgana le explicó lo que le habían contado a ella acerca de cómo Monty había llegado a esa situación y lo que ocurrió en la sala de operaciones.

"Primero de todo, estabas fatigado en el barco de Duccus y te dejaron descansando en uno de los camarotes, o eso es lo que me contaron, entonces, por azares del destino, en un tiroteo una bala acabó por atravesarte. Preocupados, Nolas Izold, Barlos y Thara te llevaron tan rápido como pudieron a mi consulta médica. Una vez en la camilla, volví a comprobar cómo tu haki te había mantenido con vida, y a pesar de todo, tu cuerpo no parecía poder recuperarse, así que te entregué parte de mi espíritu demoníaco..."

*Consulta médica de Morgana, tras el ritual*

La puerta de la sala de operaciones se abrió, de ahí salió Morgana.

*croc*

"La operación ha sido un éxito," dijo la doctora, "vivirá".

Hubo algarabía y jolgorio al oír tan buenas nuevas.

"Sin embargo," todos callaron de golpe, "aquí no dispongo del material necesario para hacerle un correcto seguimiento, así que me lo tendría que llevar."

El silencio era sepulcral, habían quedado como si les acabara de caer una jarra de agua helada.

"¿Y-y bien?" le preguntó Nolas Izold.

"Necesitaría un barco aprovisionado para mañana, también me gustaría que alguien recogiera las cosas de Monty, incluído el esquife, y lo guardara en el barco. Yo vigilaré al chico, por si hubiera complicaciones."

"Bien, ya habéis oído a la doctora," dijo Nolas, "a trabajar todos."

"Y tú, Argan," el aprendiz quedó sorprendido momentáneamente, "has sido un buen discípulo y creo que sabrás llevar tú solo esta consulta. Me hubiera gustado, sin embargo, que mi marcha se hubiera dado en condiciones menos drásticas. Tal vez nos veremos, tal vez no nos volvamos a ver, dame un abrazo bien fuerte."

El joven Argan, se reprimió las lágrimas mientras los dos se abrazaban fuertemente. Habían sido varios años de relación profesional.

"Doctora..." finalmente fue incapaz de retenerlas y sus ojos quedaron anegados.

"Sé fuerte."

El resto del día pasó y finalmente llegó el momento de la partida de Morgana y Monty, a la mañana siguiente, en uno de los muelles de Belos. Barlos y Thara cargaban con Monty, y algunos de los habitantes estaban acabando de cargar el barco.

"Dejadlo en uno de los camarotes, por favor," solicitó a los ayudantes de Nolas que llevaban a Monty, "y si queréis, despedíos de él. Tú también , Nolas."

Hubo algo más de lágrimas en el camarote de Monty que Morgana se quiso ahorrar. Y así pasaron un par de días hasta que Monty despertó.

"Así que, ¿llevo un espíritu demoníaco?" le preguntó Monty a Morgana.

"Sí, bueno, es una parte de mí. Y ahora que lo pienso, si te digo que vamos a Inferno Miasma, una parte de tí debería, por lo menos, tener una vaga idea del lugar."

Monty pensó en Inferno Miasma, intentando hacerse una imagen mental de algo que desconocía. Una serie de diapositivas le vino a la cabeza, era un lugar bastante deprimente, con una niebla venenosa por todo.

"Sí, Inferno Miasma es uno de los asentamientos de demonios del mundo, y de ahí provengo yo," le explicó Morgana, "en realidad soy un demonio, y mi apariencia verdadera no es esta, pero mi experiencia en el mundo de los humanos me ha llevado a adoptarla, y ya me he acostumbrado. De hecho, en Belos mucha gente se extrañaba de verme siempre igual."

"¿Así que, de pequeña te hacían bullying?"

"Agradecería que no hurgaras en mis recuerdos," le advirtió Morgana, "pero ya que estamos, y que somos compañeros de viaje, te lo explicaré de forma breve. Cuando era joven, probablemente el mundo tal y como lo conocemos hoy no existía, los otros demonios de mi edad se metían conmigo por dos motivos que eran, el primero, no tenía el poder que se supone que tendría que tener en eses momento, y segundo, no me gustaba matar por placer, que se supone que es el motivo de la existencia de un demonio.

Cuando alguien de Inferno Miasma oye la palabra 'guerra' o algún derivado de matanza, se pegan por ser los primeros en llegar a la 'diversión'. Es probable que si un día vemos un campo de batalla y muchos muertos, haya sido un demonio el que haya pasado por ahí, ajeno a los bandos participantes. Hay otras formas de llamar a los demonios, como invocarlos a través de rituales, pero eso suele ser peligroso para los humanos que lo intentan.

El hecho es que intenté quitarme la vida, pero matar a un demonio no es fácil, normalmente tiene que ser otro demonio el que te mate, o armas especiales. El caso es que al final decidí huir de Inferno Miasma, y buscar suerte en el exterior. Tomé varias apariencias para pasar desapercibido entre asentamientos humanos, y aprendí que hay humanos que se dedican a curar a otros humanos. Decidí aprender las artes curativas, y es lo que he hecho el resto de mi vida, ahora tendré la ocasión de ponerlo en práctica."

"O sea que, ¿eres una especie de Diosa de la Vida y la Muerte?"

"Sí, aunque lo de Diosa, digamos que los demonios no tenemos género, así que puede que alguna vez se me escape hablar en masculino."

"¿¡Hay alguien ahí!?" retumbó una voz, "¿Sois amigos o enemigos de la Marina? No lleváis bandera."

Un barco se había colocado a distancia de abordaje, era un navío algo más grande que el de Morgana y Monty, y lucía la bandera de la Marina. Un tipo que parecía importante se asomó.

"¡Aquí el Comodoro Calo Arkanus!¿Hay alguien?"

El Comodoro Calo Arkanus era ancho de espaldas, con unos buenos brazos, y aunque también tenía unas buenas piernas no eran tan destacables. Su cabello empezaba a clarear, un cabello corto que iba a juego con su frondosa, aunque no larga, barba. Sus ojos estaban cubiertos por unas curiosas gafas de sol, y una capa oscura con los kanjis para 'justicia' en la parte trasera.

De un salto pasó de su barco al barco de Monty y Morgana.

*FLIP*

"Quédate aquí, voy a ver quién es," le dijo Morgana a Monty, pero éste no parecía querer quedarse en la cama.

"Pero es que me siento muy bien... ¡Aaaaaaah!" un aura oscura, de tonos rojizos, lo rodeó de repente. Sin poder hacer nada, Morgana lo dejó salir del camarote.

"¿Estáis bien? He oído un grito," Calo Arkanus estaba fuera de la zona de cabinas, se acercaba a la puerta cuando...

*THWOMP*

Se apartó a tiempo para esquivar la puerta y a Monty. A esas alturas Monty apenas podía razonar, preso del espíritu demoníaco de Morgana, entonces vio a Calo y atacó.

"Eh, eh, calma..." Calo Arkanus bloqueó la patada de Monty, una patada potenciada. Calo se dolió del brazo, no esperaba que fuera tan fuerte. Morgana llevó al umbral de la puerta.

Un aura oscura rodeó a Calo.

"¿Un demonio?" se preguntó Morgana, pero no percibió espíritu demoníaco completo en el oficial de la Marina, "debe tratarse de una fruta diabólica."

Calo Arkanus convocó una especie de nube, que se formó a partir de su aura, desde ese momento Morgana fue incapaz de ver lo que dentro de esa nube sucedía, era una nube de completa oscuridad. Monty estaba descolocado al no poder ver lo que sucedía a su alrededor.

Monty salió volando de la nube, visiblemente golpeado por Calo. Era extraño porque tampoco se oyó el golpe, por lo que se veía, dentro de la nube creada por Calo Arkanus no se veía ni se oía nada.

"¿Será una Logia?" se preguntaba Morgana. Monty gruñó y se lanzó de nuevo, cegado, contra Calo Arkanus. Éste, al verse un tanto acorralado, replegó su nube oscura y la transformó en un escudo de oscuridad. "Nah, es una Paramecia, si fuera una Logia hubiera esquivado el golpe transformándose en oscuridad."

De nuevo, Monty preparó un puñetazo demoledor. Esta vez fue el aura de Morgana la que la rodeó a ella, era la misma aura que la de Monty, normal pues ambas provenían del mismo demonio.

"¡Basta!" Morgana se interpuso entre Monty y Calo Arkanus, pero había perdido su forma humana para recuperar su forma original, y poder desatar así todo su poder. Lo que hizo fue estabilizar el Haki de Monty para que no interfiriera con su espíritu.

"¡Un demonio!" exclamó Calo Arkanus, sorprendido. En ese momento Morgana ya había regresado a su forma humana.

"Nos dirigimos a Inferno Miasma, para tratarlo," le dijo Morgana.

"¿Inferno Miasma? Yo pensaba que ese lugar no existía, y que era un cuento de hadas para que los niños se portaran bien."

"Existe, aunque solamente los demonios moran ese lugar, cualquier humano ordinario moriría allí," sentenció ella.

"Bien, entonces mi presencia aquí ya no es necesaria," dijo Calo Arkanus, que de un salto volvió a su barco, "¡Hasta otra!"

Morgana arrastró a un inconsciente Monty hasta la cama de su camarote. Les quedaba un rato hasta Inferno Miasma.

1 quejas:

scaramanga dijo...

Monty y Calo necesitarían visitar a un especialista. Estos arranques agresivos...