Translate

About Me

Status

Leyendo:

  • No te escondo nada - Sylvia Day

Jugando:

  • Digimon World DS
  • Castlevania GBA
  • Fallout 3
  • Pokémon Blanco

Viendo:

  • The Legend of Korra B3E02

Sígueme en Twitter

Licenciado en Química | Dibujante y escritor a ratos

This is 100% Derpy approved
  • Diada Nacional de Catalunya en TDD-1Halloween en TDD-1Navidad en TDD-1 Sant Jordi en TDD-1

Archives

Sandeces-box


Follow by Email

Lista de mis "Ayudantes Virtuales"

Changelog

  • 01/09/2014 - Añadidos share buttons
  • 08/12/2013 - Añadida publi lateral
  • 07/09/2013 - Cambio de cabecera
  • 31/08/2013 - Reforma del Blogroll
  • 31/08/2013 - Cambio en el diseño de entradas
  • 30/08/2013 - Añadida Navbar
  • 30/08/2013 - Añadidas "Reacciones"
  • 28/07/2013 - Cambio de template

Crónicas de Ivalice: Historia de una condena - II

miércoles, 30 de mayo de 2012 0 quejas

Capítulo Segundo: Sentencia firme

"La sentencia es..."

- "... ¡Formar un clan!" - reveló el juez.
- "¿Formar un clan?" - se extrañó Ilwulf - "¿Cómo puede ser la sentencia que forme un clan? Podría escaparme lejos, -¡tendría demasiada libertad!"
- "Juez Moryell, debo discr..." - empezó a decir Gides.
- "Silencio, estoy dictando sentencia, jóvenes." - exclamó Moryell - "Primero, a nuestro acusado Ilwulf, sé que no escaparás, tus ojos así me lo indican. Y Soldado Gides, para que esté usted más tranquilo será usted el encargado de tener vigilado permanentemente al acusado."
- "Pero..." - masculló Gides.
- "Es sentencia firme, nada más que añadir" - terminó el juez Moryell y abandonó la sala.

Gides miró a Ilwulf, Ilwulf miró a Gides. Si bien la sentencia del juez Moryell era clara ninguno de los dos sabía qué tenían que hacer a continuación. Estuvieron así un breve lapso de tiempo hasta que de pronto se oyó un estruendo metálico y el moguri de dorada armadura entró en la sala.

- "Comunicación oficial de la Oficina de Administración de Clanes del Ejército de Yutolandia. Kupó. Carta para Gides, kupo-pó." - el moguri le entregó un sobre a Gides - "Mogu se despide" - dijo el moguri, dio media vuelta y abandonó la sala. El estruendo metálico se disipó a medida que se iba alejando.

Gides abrió el sobre, que contenía la carta y una piedra, la carta rezaba así:

"Estimado Gides,
Soldado raso del Ejército de Yutolandia

Como parte de la sentencia dictada por el juez Moryell usted deberá formar un clan con el condenado Ilwulf. Seguramente la decisión le habrá sorprendido.

Como parte de su misión (suya y del condenado Ilwulf) deberán cumplir las misiones disponibles en los diferentes cuarteles del Ejército de Yutolandia repartidos por todo Yutolandia. Si bien hace falta aclarar algunos puntos que puede que a alguno de los dos no le haya podido quedar claro y sea motivo de discusión:

- Adjunto a esta misiva se encuentra la gema pactal, que le permitirá disponer de un hechizo juez para los combates, con los beneficios que esto conlleva (sin embargo recuerde que los jueces no tienen efecto a los Jagd).

- Sobre las recompensas en metálico deberá entregar una parte proporcional correspondiente a la décima, redondeado hacia arriba, al cuartel donde haya recibido la recompensa, no será el caso de recompensas en especies, de la que su clan podrá disfrutar en su totalidad.

- Podrá reclutar a terceros de su confianza para fortalecer su clan, siempre que no pertenezcan al Ejército de Yutolandia o a entes asociados, ni consten en listas de buscados por el Ejército de Yutolandia o entes asociados.

- El tiempo de la condena es indeterminado. No pregunte bajo ningún concepto la finalización de la misma.

Si alguno de los puntos anteriores no le hubiese quedado lo suficientemente claro o tuviese otros focos de interés puede dirigirse a la Oficina de Administración de Clanes del Ejército de Yutolandia que podrá encontrar en casi la totalidad de cuarteles.

Sin más dilación nos despedimos. Le deseamos la mejor las suertes.

Firmado,
Agente de la Oficina de Administración de Clanes del Ejército de Yutolandia"

En el interior del sobre había la gema pactal, una piedra del tamaño de su pulgar, blanca y con inscripciones a su alrededor. Gides se la guardó en el bolsillo. Ilwulf le preguntó a Gides si podía leer la misiva, a lo que Gides respondió afirmativamente y se la dio. Acabada la lectura Gides se interesó por Ilwulf:

- "Perdona Ilwulf, durante el juicio has dicho que alguien te obligó a robar, ¿puedo saber de quién se trata?" - preguntó Gides.
- "Mmm... fue un tipo llamado Watkins." - contestó Ilwulf.
- "¿Y qué clase de persona es este tal Watkins?" - curioseó Gides
- "Es un hume luchador, le encanta la lucha, vive por y para ella, hasta el punto de haber alcanzado un punto de locura. Es el líder de su clan, Watkins Watchers, aunque realmente no necesita nadie que lo vigile, más bien podría ser lo contrario, los componentes de su clan lo respetan a la vez que lo temen." - explicó Ilwulf.

Gides ya tenía algo más claro el asunto del clan y sabía alguna cosa más del que sería su compañero los próximos meses.

- "¿Tienes algún tipo de arma?" - preguntó Gides.
- "Watkins quería darme una daga carísima, pero preferí ir desarmado, así que no, no tengo armas." respondió Ilwulf.

Entonces lo primero que tendrían que hacer es conseguir un arma para Ilwulf. Gides tenía en su armario personal una espada y un escudo, sus armas, así que fueron a la zona de vestuarios a recoger las armas de Gides, pues que por lo menos uno de ellos fuera armado mientras conseguían un arma para Ilwulf. Después Gides fue a despedirse del soldado que lo había acogido como aprendiz.

- "Parece ser que pasará un tiempo largo hasta que nos volvamos a ver" - dijo el soldado
- "Te echaré de menos, al fin y al cabo eres quien me ha enseñado gran parte de lo que sé" - dijo Gides
- "Ya será menos, Gides, cualquiera en el ejército te lo podría haber enseñado. En fin, que te vaya bien todo. ¡Mucha suerte!" - concluyó el soldado.
- "Nos veremos, suerte a tí también" - se abrazó Gides fuertemente al soldado y ambos se separaron y Gides se marchó.

Ilwulf y Gides acudieron al tablón de anuncios de cuartel buscando alguna misión que les permitiera conseguir sus primeros guiles como clan.

- "¿Búsqueda y captura de desertor?¿Llueve pero no moja?... ¿Esto qué es?" - leía Gides.
- "¿La chica de mis sueños?¿Ojos de muerte?... Vaya títulos más raros" - leía Ilwulf por su parte.

Los dos coincidieron al leer el título de una misión, y parecía fácil...

{Adivina y Gana} - 5

jueves, 24 de mayo de 2012 1 quejas

Prueba 5



Falta todavía:

Prueba 3



Pista: Cómic americano


Clasificación

- Roxcurt (2)
- guillermo (1)

{Adivina y Gana} - 4

martes, 22 de mayo de 2012 2 quejas

Prueba 4



Falta todavía:

Prueba 3




Clasificación

- Roxcurt (1)
- guillermo (1)

Relatos de la Grand Line: Alborada de Hazañas - I

lunes, 21 de mayo de 2012 2 quejas

Capítulo Primero: Prólogo

Monkey D. Luffy fue el último Rey de los Piratas. Él y su tripulación navegaron por todos los mares y ayudaron a todo aquél que lo requirió, pero al tratarse de piratas, tanto la Marina como el Gobierno Mundial pusieron una suculenta cantidad a su cabeza. Rodeado por un ejército de soldados de la Marina y del Gobierno con una fuerza equiparable a diez Buster Call, se dice que usó el poder de su fruta diabólica para hincharse y elevar su barco con toda la tripulación hasta más allá de las estrellas. Nadie sabe del cierto lo que ocurrió después, pero todos los soldados que estuvieron presentes afirman que se fue con una sonrisa en la boca.

Nuestra historia empieza en una pequeña isla de la Grand Line llamada Isla Surebia.

Isla Surebia estaba ubicada cerca de la Isla de Jaya, sin embargo su campo magnético inherente era tan insignificante que los Log Pose no lo solían marcar como ruta de la Grand Line. Como el transporte sin Log Pose era complicado, los habitantes llevaban desde tiempos inmemoriales practicando la pesca, la ganadería y el cultivo de frutas y verduras, y únicamente cuando algún barco atracaba en el lugar la gente aprovechaba para intercambiar o vender esos alimentos por otros más sofisticados y raros, a veces semillas, o directamente un puñado de berrys.

El único pueblo en toda la isla era el pueblo de Surebia, así que era bastante indiferente referirse al pueblo o a la isla. En las afueras del pueblo había un pequeño lago y algo de jungla, aunque deshabitada, o por lo menos sin ningún gran depredador acechando. El hecho de que vinieran pájaros a la jungla hacía que de vez en cuando creciera un árbol frutal nuevo, lo que solía ser motivo de alegría para los habitantes.

A pesar de que Surebia era muy pequeña y en él vivían pocos habitantes con menos problemas, era tradición que uno de ellos fuera elegido alcalde para mejorar la convivencia y solucionar problemas, que insisto, rara vez se daban. El actual alcalde de Surebia era Kaitrigan. Era un hombre de mediana edad, pero su engañoso aspecto lo hacía parecer más viejo de lo que realmente era. De carácter algo reservado se hablaba con todo el mundo por el mero hecho de conocerlos desde mucho tiempo atrás.

Al haber poca gente también había pocos niños en Surebia; eso no significaba que no debieran pasar una etapa de aprendizaje, así que Mirien era la profesora de la escuela del pueblo. Hacía cinco años que había empezado a enseñar, justo cuando su predecesora dejó el cargo debido a su avanzada edad para dedicarse a cultivar su huertecito. Alegre y jovial los niños la querían mucho.

Tras las largas jornadas de trabajo en el campo, los campesinos pasaban por la taberna de Nyb. Ella y Mirien eran las mujeres más atractivas de Surebia, o al menos en eso coincidían todos los hombres del pueblo. Nyb destilaba sus propias bebidas, no obstante aprovechaba cuando atracaban barcos para conseguir ron, vino y cerveza de mejor calidad, para ocasiones especiales.

El médico del pueblo era Arleigh. Era un hombre joven, y bastante apuesto, aunque lo que tenía de guapo lo tenía de tímido. Se rumoreaba que él y Mirien se veían a escondidas aunque nadie había conseguido confirmarlo, y todo lo que obtenían en preguntárselo directamente era que se ruborizase y no soltase prenda. Rayg era el hermano de Arleigh, algo mayor si bien compartía muchos de los rasgos, y era todo lo opuesto en cuanto a personalidad se refiere. Él hacía de policía, lo que significaba que pasaba la mayor parte de su tiempo en la taberna de Nyb, porque apenas había altercados en Surebia. Contrariamente a lo que se podría pensar, el hecho de que él y Nyb estuvieran tantas ocasiones juntos no significaba que mantuviesen ningún tipo de relación sentimental, pues se trataban casi como hermanos.

Los rumores no surgían porque sí, y eran Endethna y Galee las encargadas de informarse, a veces rallando el derecho a la privacidad, acerca de lo que ocurría en el pueblo. Ambas eran de avanzada edad y eso podría ser una de las causas.


Era de noche, y en una de las casas estaban tres personas sentadas en una mesa, cenando. Amain era el hombre, que se dedicaba a trabajar el campo ayudado por su hijo, Monty. En realidad Amain no era el padre de Monty, pues más bien se trataba de su padre adoptivo. Y Argusta tampoco era la madre biológica de Monty. Para acabar de liar el asunto, no había ningún tipo de relación afectiva-sentimental entre Amain y Argusta más allá de la amistad.

Años atrás en una noche de luna nueva, atracó un barco en Surebia. Parecía un barco pirata, pero estaba en un estado tan lamentable que parecía totalmente inverosímil que hubiese conseguido llegar hasta ahí. Los habitantes de la isla fueron rescatando a los tripulantes de la nave, pues antes que piratas eran personas, y cuando parecía que no quedaba nadie a bordo apareció el capitán pirata, con las extremidades vendadas y cubierto en sangre. Les dio las gracias a los habitantes y con las últimas fuerzas que le quedaban se acercó a Argusta, que lo miraba sorprendida y con un cierto asco. En sus manos el capitán llevaba unas mantas, dentro había un bebé. El capitán se presentó como Solbion D. Montenegro y le pidió por favor que lo cuidase como si se tratase de su propio hijo.
Abrumada por el momento, dio un paso atrás. Breves instantes después se acercó al capitán y tomó al bebé entre sus brazos. El capitán murió justo después, delante de todos ellos; probablemente desangrado, no obstante en la isla no disponían de la tecnología suficiente para averiguarlo. Al día siguiente se presentó Amain en casa de Argusta y se ofreció a ayudarla a cuidar del pequeño, al que decidieron nombrar, en recuerdo del capitán, Solbion D. Montenegro, pero todo el mundo lo llamaba Monty.

Ahora Monty tenía quince años, y comía tranquilamente la cena junto a sus padres.

Nyb había sido una de las tripulantes del barco pirata que habían rescatado, pero no conseguía recordar lo que había sucedido para que el barco quedase medio destruído. De hecho, ninguno de los supervivientes lograba recordarlo y eso era objeto de estudio de Arleigh. Amain, Argusta y Monty acabaron de cenar y se fueron a dormir, pues el día siguiente les esperaba un duro día de trabajo.


El sol relucía en el horizonte, y solo la neblina matinal era suficiente para atenuar el brillo. En casa de Argusta, ella estaba preparando el desayuno mientras Amain se vestía y Monty todavía estaba durmiendo. Amain puso la mesa, y Argusta trajo el desayuno. Monty se despertó. Se vistió rápidamente y nada más terminar su madre gritó:

- "¡Monty, a desayunar!"

Monty fue corriendo hasta la mesa para sentarse y los tres miembros de la familia, que no era exactamente una familia, empezaron a comer. Como era costumbre desde que Monty terminó su enseñanza básica, Argusta se encargaba de la casa y Monty y Amain del campo, el ganado y si quedaba tiempo, iban a pescar. Del campo ese día se encargó Amain, y Monty vigilaba el ganado mientras éste pastaba por la jungla. Monty volvió a casa y tomó su caña de pescar mientras advertía a Amain que iba a la playa a pescar un poco.

Una vez en la playa Monty preparó la caña con cebo y se tumbó en las rocas para observar el cielo. Veía una nube con forma de vaca. Y la siguió con la vista... De repente, en el horizonte divisó algo que se acercaba. Parecía un barco. Monty seguía el navío con la vista, que seguía acercándose a la costa, hasta que pudo ver que llevaba una bandera pirata. Por si acaso recogió rápidamente el tinglado que había montado y se ocultó entre las rocas.

El barco pirata atracó cerca de las rocas. Ahora Monty podía ver claramente la bandera pirata, en la que se mostraba una calavera con una gota roja debajo de una de las cavidades oculares. Monty estaba asustado, así que en la medida que pudo abandonó su escondite y volvió al pueblo.

Rápidamente, Monty regresó a su casa y buscó a Amain, pero no lograba encontrarlo. Volvió al exterior y examinó el campo en busca de su padre, finalmente logró encontrarlo descansando debajo de un árbol frutal. Monty se dirigió a Amain:

- "¡Amain!¡Amain!¡Hay piratas en las rocas!"

El hombre abandonó su descanso y se puso en pie, sus rasgos faciales se habían endurecido.

- "Sé que si te digo que te quedes en casa no me harás caso, así que ven conmigo." - le dijo Amain a Monty.

Los dos se dirigieron a las rocas donde momentos antes había estado Monty pescando. Amain confirmó con sus ojos lo que el chico le había contado, un barco pirata estaba ancorado en la costa rocosa, pero además ahora había desembarcado gente. Amain y Monty se acercaron tanto como les fue posible intentado mantenerse ocultos entre las rocas.

Se encontraban a poca distancia y eso les permitió seguir su conversación:

- "... estos esclavos. Primero nos abasteceremos de comida y bebida, y después secuestraremos a los que estén en edad de ser esclavos o menores." - dijo uno de los hombres.
- "Está bien, Rynaust, pero déjame secuestrar a mí a todas las chicas que sean más bonitas que yo, así aprenderán quién manda" - dijo la única chica del grupo
- "¿Podremos eliminar al resto?" - preguntó un tipo bastante ancho y con cara de tener pocas luces.
- "Según cuantos sean, Togus, según cuantos sean" - dijo el hombre llamado Rynaust.
- "A ver si baja ya el Capitán Radver, que esto de esperar no me gusta" - dijo otro de los hombres.
- "El Capitán bajará cuando quiera, Faran, que para eso es él el que está al mando" - dijo la chica.

Por el tamaño del barco, y visto que se trataba de piratas esclavistas, era muy probable que esa fuera gran parte de la tripulación. Este tipo de piratas solían ser pocos pero bastante fuertes para poder secuestrar grandes grupos de personas, meterlos en el barco y venderlos por encargo o subastarlos en determinados sitios. De momento sabían el nombre del que parecía el segundo de a bordo, Rynaust, y dos de los peones, Togus y Faran. También habían averiguado el nombre del capitán, Radver. Amain propuso a Monty ir a buscar a Kaitrigan y Rayg, pues el alcalde y el policía serían los que más interés tendrían en conocer los planes de los piratas recién llegados.

Monty llegó a la casa del alcalde pero no parecía que estuviera en casa. Lo mismo sucedió con Amain y Rayg. De pronto Monty tuvo la intuición de ir a buscar a la taberna de Nyb, no sabía por qué pero algo en su interior se lo decía. En la calle se encontró con Amain al que le explicó su presentimiento, y ambos se apresuraron hacia su objetivo.

Con un fuerte golpe Amain y Monty abrieron las puertas de entrada, causando la sorpresa de todos los presentes, entre los que se encontraban la misma Nyb, el alcalde Kaitrigan y Rayg. Tanto como su aliento les permitía contaron lo que habían visto a Kaitrigan y Rayg. De forma rápida Monty, Amain, Kaitrigan, Rayg y Nyb formaron un grupo de reconocimiento/asalto y, rápidamente, se encaminaron a su lugar de destino.

En el lugar donde estaba el barco ahora había más gente, entre los que se incluían cinco personas encadenadas, que resultaba obvio que se trataba de los esclavos. También había bajado el capitán, Radver.

Radver se veía un hombre fuerte y poderoso. A su espalda llevaba una gran espada en forma de cruz, y sus ojos tenían algo raro en ellos, como si no fuesen humanos.

Con una patada que no venía al caso, uno de los hombres de Radver que ni Amain ni Monty habían visto antes ordenó a los esclavos que volviesen al barco, lo que causó que la sangre de los del grupo de Surebia ardiese de rabia, pero no tenían más remedio que contenerse. Como no tenían más remedio, el grupo formado por dos mujeres y tres hombres caminaron por la pasarela que conectaba el barco con tierra firme, el resto de la tripulación los siguió.

Nyb propuso entrar a rescatar a los esclavos, y en un principio Kaitrigan se opuso, alegando que morirían si los piratas los descubrían. Rayg le dijo que no hacer nada lo convertía en un cómplice de los piratas, pues ya había visto cómo los trataban. Amain y Monty también estaban a favor del rescate. Nyb de alguna manera recordaba que en barcos de ese tipo solía haber conductos escondidos, así que podrían aprovecharlos para evitar ser detectados; óbviamente el resto no tenía nada que objetar.

Monty fue a buscar la caña de pescar que todavía estaba donde la había dejado. El resto paseaba a hurtadillas cerca del barco en busca de los conductos de los que hablaba Nyb.

Cerca del mascarón en la parte inferior sí que parecía que había una especie de agujero, pero visto desde donde estaban no parecía que fuese demasiado grande. Con la caña de Monty Nyb apunto al mascarón y lanzó el hilo; el gancho hizo contacto con el barco y Nyb tiró de la caña para comprobar si había quedado bien sujeto. Hecha la comprobación dejó la caña en el suelo y los hombres trajeron varias rocas para sujetarla. La primera en pasar fue Nyb ya que era la que parecía tener más idea de lo que tenían que hacer. Se agarró a la cuerda y pasó de las rocas hasta el mascarón, donde se agarró. Se deslizó poco a poco hasta que llegó al pequeño conducto y entró esperando al siguiente, que fue Kaitrigan, a desgana suya. El alcalde parecía viejo pero no lo era, y también era más atlético de lo que parecía. El siguiente fue Rayg, después Amain y finalmente Monty que era el que menos pesaba. El conducto era muy estrecho y tenían que pasar estirados, arrastrándose.

Nyb, a la cabeza del grupo, miraba a través de las rejillas en busca de las personas encadenadas. El sistema de conductos parecía un laberinto, pero en realidad no era tan lioso, estaba el conducto central y de él conectaban ramificaciones que daban con las diferentes estancias del barco. Al llegar a la primera ramificación de conductos Nyb propuso separarse, porque de esta manera cubrían más terreno más rápidamente. Nyb tomó la derecha, Rayg la izquierda y el resto siguieron recto hasta la siguiente serie de ramificaciones. Allí se separaron Amain y Kaitrigan, Monty siguió recto.

Nyb recorrió su parte de conducto mirando las rejillas pero no encontró nada, Rayg hizo lo propio y tampoco había rastro de los esclavos. Se encontraron en el conducto dentral y siguieron buscando. Amain encontró la sala donde estaban los prisioneros, dio media vuelta y en el conducto central marcó con un cuchillo el conducto con una cruz, seguidamente fue a buscar al resto.

Monty por su parte tuvo la mala suerte de caer del conducto por el que gateaba pues la madera en esa parte estaba en mal estado. Por suerte no parecía que ninguno de los piratas se hubiese percatado de ello. Rápidamente se escondió y buscó la manera de volver a subir.

Amain logró reunir a Nyb, Rayg y Kaitrigan, pero no a Monty y vio el porqué en un tremendo agujero, pero de momento prefirió ir a por los esclavos. Amain hacía presión con los pies para intentar mover la rejilla de su sitio, lo que había causado el ruido necesario para llamar la atención de los prisioneros, que estaban mirando arriba para ver de qué se trataba.

Finalmente Amain dio una coz y la rejilla saltó por los aires, con un sonido metálico que sería extraño que no hubiese llamado la atención de los piratas. El primero en bajar fue Amain con la ayuda de Nyb, que rápidamente tomó la rejilla y la puso en la puerta a modo de tope. Se oyan pasos muy lejanos, debían darse prisa. Bajó Nyb con la ayuda de Rayg y finalmente bajó Rayg con la ayuda de Kaitrigan. Rayg y Amain sujetaron a Nyb que ayudó a uno de los hombres a subir. Kaitrigan lo sujetó y haciendo fuerza consiguió que entrara en el conducto. Después las dos mujeres subieron, pero fue mucho más rápido porque ya había dos personas para hacer fuerza en el conducto. Se oyeron pasos muy cercanos, alguien intentó abrir la puerta sin éxito y de repente la puerta tembló, pero resistió la primera embestida. Las dos mujeres se apartaron y Kaitrigan y el hombre siguieron subiendo prisioneros. La puerta tembló de nuevo, pero volvió a resistir el envite. Ya solo faltaban Amain y Rayg para subir, y no se ponían de acuerdo, finalmente Rayg logró convencer a Amain de que él era más ágil y que debía se el último. Rayg ayudó a Amain a levantarse y Amain dio un salto hacia el conducto, allí Kaitrigan y Nyb lo ayudaron a subir y de mientras Nyb indicó a los esclavos el camino que debían tomar. La siguiente embestida dejó la puerta medio colgando, un impacto más y la puerta quedaría en poco más que astillas.

Rayg era ágil, eso era cierto, pero no sabía cómo llegar tan alto. Se oyeron pasos corriendo hacia la sala. El impacto fue tremendo y la puerta se partió en dos. Frente a Rayg estaba el pirata Togus, el de la cara de pocas luces. Rayg aprovechó el factor sorpresa que Togus no esperaba encontrarse la sala casi vacía, pero Rayg sí que esperaba que alguien entrase en la sala para tomar velocidad y apoyarse en Togus para impulsarse alto. Amain y Kaitrigan cogieron la mano de Rayg y lo subieron al conducto ante la mirada de un todavía perplejo Togus. El resto de piratas entraron en la sala instantes después y el robusto pirata les señaló el techo con el dedo, maldeciéndose, Rynaust, Faran, la chica y el otro hombre corrieron por el barco intentando adivinar la localización del grupo que estaba huyendo.

Tuvieron la idea de separarse para cubrir más terreno. Uno de ellos pasó cerca de donde estaba oculto Monty, que se preguntaba qué estaba ocurriendo. El chico salió de su escondite y corrió hacia el corredor central, buscando la salida a la vez que un lugar donde ocultarse.

Nyb y su grupo estaban llegando a la salida, pero la chica se ofreció voluntaria para ir a buscar a Monty antes de salir, allí estaban más seguros que en tierra firme, y por supuesto que dentro del barco. Amain le dijo a Nyb que había visto un hueco en los conductos, así que fue lo primero que inspeccionó Nyb. Cuando estuvo segura de que no había nadie cerca de forma sigilosa descendió. Por su parte Monty había avanzado hasta uno de los extremos del barco y seguía oculto. La tripulación pirata vagaba por el barco buscando signos de los desaparecidos, inadvertidos de que Nyb y Monty estaban todavía dentro del barco.

Nyb alcanzó un escondite en el corredor central, y vio como Monty salía del suyo dirigiéndose hacia una puerta, que se abrió antes de que Monty la tocara. Por ella entró la chica y Faran, que vieron como Monty daba media vuelta y corría en sentido contrario a ellos. Nyb lo veía todo y cuando pasó Monty ella se unió a la carrera, la tabernera cogió del brazo a Monty y torció por un pasillo, que era el que correspondía a la sala de los esclavos, pero de allí salía Togus, que aún no sabía que sus compañeros estaban de persecución. Al verlos, Togus empezó a perseguirlos, pero Nyb y Monty dieron media vuelta y giraron en dirección opuesta a la que habían venido. Togus chocó contra Faran y la chica, y ellos dos fueron los que salieron más mal parados del impacto mientras Togus continuaba la persecución de Nyb y Monty.

Finalmente llegaron al otro extremo del barco y salieron al exterior. Allí vieron a varios grupúsculos de piratas que estaban patrullando la zona. Nyb llevó a Monty a uno de los botes y ambos subieron y se ocultaron. Uno de los grupúsculos pasó cerca suyo y Nyb son sigilo y destreza noqueó al que iba último y tomó su sable, volvió con Monty y cortó las cuerdas que mantenían el bote en el barco. El bote descendió rápidamente e impactó contra el agua. Nyb le explicó rápidamente a Monty como remar y le indicó por donde tenían que pasar.

Al llegar a la costa Nyb ayudó al grupo que estaba en el conducto a llegar a tierra firme, y de pronto Monty gritó:

- "¡Voy a despistar a los piratas!" - mientras se alejaba remando.

Amain y Nyb le hicieron gestos para que volviese, pero era demasiado tarde, Monty ya había tomado su decisión. Remó hacia el barco de nuevo y vociferó:

- "!Capitán Radver¡¡Estoy aquí, a ver si me pillas!"

Rynaust y el Capitán Radver se asomaron y vieron como el chico les hacía gestos obscenos. El capitán tomó su espada y blandiéndola lanzó una onda de choque contra el bote, pero falló, el Capitán Radver gritó:

- "¡Levad anclas!¡Perseguiremos al chico aunque sea lo último que haga!¡Como soy Radver "el Sanguinario", descendiente de Mihawk "ojos de halcón"!"

Los tripulantes volvieron a sus puestos. El ancla fue recogida y las velas desplegadas, Radver ordenó a Rynaust que tomara el timón y con celeridad llegó a la otra punta del barco, donde con su espada lanzaba ondas de choque por doquier, esperando que alguna de ellas alcanzara el bote, o el chico. Monty remaba tan rápido como podía, y cada vez le costaba más esquivar las ondas que provenían del barco.

De repente cerca suyo se empezó a formar un remolino. El remolino fue haciéndose cada vez más grande, tanto que incluso podría haber succionado una isla pequeña. La fuerza del agua arremolinándose fue atrayendo el bote de Monty que veía que por mucho que remase no podría salir. El barco de Radver también fue succionado por el remolino. Monty estaba asustado pero tampoco sabía qué hacer y no se podía esconder en ninguna parte. Radver, en cambio, sí que había oído hablar de este fenómeno, el Corriente Knock-Up, una de las pocas maneras de llegar a la Isla del Cielo, Skypiea.

Casi habiendo alcanzado el centro del remolino el bote de Monty, el remolino cesó su movimiento. De repente una fuerte corriente de agua elevó la diminuta embarcación a lo alto del cielo mientras el barco de Radver era volcado al agua. La tripulación se agarró fuertemente a los trozos de madera que flotaban y nadaban alejándose de chorro de agua. Radver se maldijo y juró que un día encontraría al chico y le haría pagar todo lo que le había causado.

El bote seguía siendo empujado por la fuerza del enorme chorro, y Monty perdió el conocimiento. Se elevaba cada vez más hasta que el Corriente Knock-Up paró, pero la embarcación seguía subiendo, incluso por encima de las nubes, donde el cielo siempre es azul. Así empezó la aventura de Solbion D. Montenegro, Monty. Mal.

Pocket Tales of the Braves - Capítulo 10

viernes, 18 de mayo de 2012 0 quejas

Capítulo 10: ¡Ratas!¡Ratas por todos lados!

Continente de Johto
Ruta 29


El chico joven mostraba la ball a Ryuuna, intentando dar un aire épico a sus movimientos, aunque lo único que conseguía era aumentar el rídiculo espantoso que estaba haciendo. Ryuuna hacía sus mayores esfuerzos para no estallar en carcajadas. Seguidamente, el joven lanzó la ball de la que apareció otro Rattata.

Volvía a repetirse el combate que había tenido lugar poco tiempo antes. Esta vez, pero, el chico ordenó un Ataque Rápido contra el Larvitar pues había visto que este pokémon no era precisamente rápido. El Rattata tomó velocidad y se abalanzó sobre su oponente. Con un movimiento defensivo el Larvitar frenó el ataque del Rattata, que vio su velocidad frenada.

El Rattata, comprendiendo que tenía las de perder en esa oleada, saltó hacia atrás y volvió a su posición inicial, esperando órdenes de su entrenador. La Tormenta de Arena arreció, golpeando salvajemente al Rattata; y no solo eso sino que unos granos de arena entraron en sus ojos, restándole visibilidad. El joven volvió a ordenar un Ataque Rápido, aunque esta vez Ryuuna avisó a su Larvitar para que saltase, y de esta forma evitar el golpe.

El Rattata perdió de vista al Larvitar, y cuando se dio cuenta de que estaba en el aire ya era demasiado tarde, pues Ryuuna ordenó a su Larvitar ejecutar un tremendo Mordisco y la fuerza de la gravedad hizo el resto.

El joven empezaba a estar mosqueado, aún así devolvió al Rattata debilitado a su ball y lanzó la siguiente. Ryuuna devolvió a su Larvitar a la ball y envió a Dratini, que estaba más fresco para el combate.

A la orden de Ataque Rápido, el tercer Rattata ejecutó su ataque. Esta vez Ryuuna usó una tremenda Onda Trueno que dejó al Rattata paralizado. Nada fue más fácil que rodearlo con una fuerte Atadura y el tiempo hizo lo demás. Rápidamente el Rattata fue devuelto a su ball, y, como no podía ser de otra forma, el siguiente pokémon que envió el joven fue otro Rattata. Éste era el cuarto.

A la vez, sendos entrenadores gritaron un ataque, en el caso del joven era Látigo y en el caso de la entrenadora era Malicioso. Ambos pokémon adelantaron su posición hasta que estuvieron enfrentados. El Rattata movió su cola haciendo cosquillas a Dratini para bajar su defensa mientras Dratini hacía muecas para provocar la risa de su oponente y reducir su defensa. Acto seguido los entrenadores volvieron a gritar a la vez, aunque el joven dijo "¡Placaje!" y Ryuuna hizo lo propio con "¡Ciclón!".

El Rattata saltó hacia Dratini, dejando caer todo su peso sobre el pequeño pokémon Dragón, pero de repente una fuerte corriente de aire hizo que el pokémon Normal saliese despedido. Cada vez era más visible el ciclón que había formado el Dratini, sobre todo porque estaba arrastrando hierba y tierra del suelo. Rápidamente el Dratini se dirigió hasta su oponente para inmovilizarlo con una Atadura, pero viendo el resultado del devastador ataque el joven devolvió a su pokémon a la pokéball.

Ya sólo le quedaban dos pokémon al joven, el mismo número del que disponía Ryuuna.

Lanzó su ball y de ahí salió otro Rattata, aunque este tenía un mejor aspecto que sus predecesores, se le veía algo más fuerte. El joven gritó "¡Foco Energía!" y el pelaje del Rattata se tornó de color rojizo, así como el volumen de su cuerpo precía aumentar. Ryuuna sacó su PokéDex para informarse de lo que estaba sucediendo. El aparato le informó de que el Rattata estaba concentrándose para tener más probabilidades de golpear en lugares críticos. Ryuuna pensó, entonces, que eso era malo así que lo mejor sería detener al Rattata, y lo hizo mediante una Onda Trueno, pero el Rattata lo esquivó. El joven, sin darse por vencido ordenó un Ataque Rápido. Al Dratini apenas le dio tiempo a esquivar la ofensiva, sin embargo aprovechó que tomaba el ataque de lleno para usar Onda Trueno, dejando al Rattata paralizado.

Ryuuna devolvió a Dratini a su ball y lanzó la ball de Larvitar, que era el único pokémon que le quedaba.

Larvitar no parecía querer combatir pero Ryuuna se lo pidió, entonces adoptó su posición de combate. Ryuuna ordenó usar Tormenta Arena, y unas motas de arena rodearon a los combatientes, entonces Larvitar procedió a debilitar al inmóvil Rattata a base de Mordiscos. La hora de la verdad se acercaba, ahora quedaba únicamente un pokémon por persona.

El joven devolvió al Rattata a su ball.

El último pokémon del joven era otro Rattata, pero este era algo más grande que el resto. Como con el anterior, empezó con un Foco Energía, y de la misma manera el pelaje se tornó de un color rojizo. El Larvitar giró en sentido contrario y empezó a correr tanto como sus pequeñas y cortas patas le permitían. El joven repitió por enésima vez el mismo ataque "¡Ataque Rápido!" y el Rattata salió disparado hacia su oponente; el ataque fue en vano porque a causa de la tormenta el Rattata había perdido de vista al Larvitar, y no contento con ello, la tormenta iba haciendo mella en el pokémon Normal.

Finalmente la tormenta amainó y el Larvitar volvió a ser visible. Nada más verlo, el Rattata corrió como un desesperado hacia él, placándolo vigorosamente; el Larvitar pero, gracias a su tipo Roca aguantó el ataque. Con el Rattata inmovilizado por el Larvitar, este último lanzó un ataque desconocido por todos los presentes. Un sonido muy desagradable salía de alguna parte de su cuerpo.

Ryuuna tomó su PokéDex para averiguar de qué ataque se trataba: era el Chirrido, un ataque que de usarlo aprovechaba ese ruido para molestar a los oponentes y reducir su capacidad defensiva.

Ryuuna no se lo pensó dos veces y exclamó "¡Mordisco!".

El Larvitar usó Mordisco y debilitó completamente al Rattata, que fue devuelto a su ball.

Terminado el combate, el joven compartió un revivir y unas pociones con Ryuuna. Después de esto, el joven volvió a esconderse entre unos arbustos esperando a su siguiente presa, y Ryuuna reanudó su marcha por Ruta 29. Pronto llegaría a Ciudad Cerezo.


Mochila:
- Pokéball x5
- Baya Aranja x1
- Saco de dormir

Equipo:
- Dratini (Mudar) MV: Atadura - Malicioso - Onda Trueno - Ciclón
- Larvitar (Agallas) MV: Mordisco - Malicioso - Torm. Arena - Chirrido

Crónicas de Ivalice: Historia de una condena - I

jueves, 17 de mayo de 2012 0 quejas

Capítulo Primero: Prólogo

Todo empezó en el pueblo de Camoa, región del Pueblo de Camoa, continente de Roahl, Yutolandia, Ivalice. Era un soleado día de mercado, el pueblo rebosaba jolgorio y había gente por todas partes. No cabía ni un alfiler en la plaza central entre paradas, mercaderes y clientes, y los posaderos se fregaban las manos amasando una gran cantidad de guiles.

En ocasiones se producían reyertas, ya sea porque había gente que salía borracha de los bares, o porque los precios parecían excesivos. El Ejército de Yutolandia patrullaba las calles de Camoa precisamente para evitar ese tipo de penosos espectáculos.

Y precisamente, se acababa de formar un cúmulo de gente. Parecía que dos caminantes estaban a punto de enzarzarse en una pelea, y la gente, atraída por el morbo, formó un círculo a su alrededor. Por suerte ninguno de los dos iba armado y no pasaría de una pelea a puño descubierto, sin embargo las ofensivas empezaron y los puños y las patadas volaban.

Una pareja de soldados humes del Ejército de Yutolandia se acercaron al barullo.

"¡Gides!¡Ven conmigo, que pararemos esta pelea!" - dijo uno de los soldados, entonces se metió en el meollo, esperando que el soldado llamado Gides lo acompañara.

El soldado iba avanzando entre la multitud, pero Gides no conseguía entrar. Hacía poco que había entrado en el ejército. Prefirió esperar a fuera, aunque eso significaría llevarse una bronca de su compañero, y también de su superior, el Paladín Brigh. Gides aprovechó para cotillear las paradas, ahora que tenía un respiro.

No muy lejos, un hume con pintas extrañas aprovechaba que todo el mundo estaba distraído para tomar prestados bienes ajenos. Gides estaba mirando extasiado la cantidad de artefactos extraños que allí había y que no sabía para que servían, y no vio al ladrón. Sin embargo, este último pecó de ingenuo y empezó a vaciar la parada donde se encontraba Gides. Era obvio que no había visto que delante suyo tenía un soldado del ejército. Gides se abalanzó sobre el ladrón inmovilizándolo.

De pronto el cúmulo de gente se disolvió. El soldado experimentado había logrado detener la pelea, deteniendo a los causantes.

"¡Gides!¿Dónde te has metido?" - gritó el soldado mientras buscaba a Gides.

Giró la vista y vio a Gides en el suelo agarrando fuertemente a un tipo que hasta hace poco había estado intentando escapar pero había cesado su movimiento al ver al otro soldado.

"Hombre, Gides, este es tu primer detenido, ¿no es cierto? me alegro por tí." - comentó el soldado.

En las afueras del pueblo se encontraba la caserna del Ejército de Yutolandia, que es donde se dirigían el soldado llamado Gides, su compañero y los tres detenidos: el ladrón y los causantes de la reyerta. Caminaban por el empedrado, abriendo la comitiva el soldado, atados los detenidos y cerraba la comitiva Gides. A lo lejos empezaba a divisarse un pequeño edificio con la insignia del ejército.

El grupo entró en el edificio donde un Defensor Bangaa pidió identificación a los soldados y examinó a los detenidos. El soldado enseñó a Gides el procedimiento a seguir cuando detenían a alguien. Lo primero era encerrarlo en la prisión. Gides llevó al ladrón a la zona de celdas y lo encerró. Como el crimen no era grave y su cara no aparecía en los carteles de buscados por la justicia, únicamente tendrían que esperar a que un juez dictara sentencia.

Gides volvió con el soldado, que estaba tomando declaración a los dos humes que se habían estado peleando. A esos dos probablemente les tocaría pagar una multa y podrían marchar, pues esclarecer los hechos parecía complicado y no paraban de echarse la culpa mútuamente.

Al cabo de un rato, vino corriendo un moguri caballero mogu de resplandeciente y dorada armadura gritando:

"¡Kupó-pó!¿Quién es Gides?, kupó?"

Todavía respiraba aceleradamente, pues había venido corriendo, debía tratarse de una comunicación urgente.

"Yo soy Gides" - dijo Gides
"Comunicación oficial del Comité de Jueces del Ejército de Yutolandia. El Juez Moryell está libre. Kupó."
"Ehr... hmm... gracias, supongo. Digo... ¡Recibido!" - dijo Gides
"Mogu se despide" - dijo el moguri, dio media vuelta y abandonó la sala.

El soldado se acercó a Gides y le dijo:

"Hmmm, el Juez Moryell... Es un curioso personaje que suele tener una particular visión de las cosas. Te deseo suerte con su sentencia." - comentó el soldado.

Gides volvió a la zona de celdas, abrió la celda donde estaba recluso el ladrón y lo llevó con él.

Una vez en la zona de tribunales de la caserna tuvo lugar el juicio. El Juez Moryell un hume de avanzada edad, con un traje de juez de combates, es decir una armadura metálíca marcada con la insignia del Ejército de Yutolandia, una capa con la insignia y un casco con visera, que no lo llevaba puesto sino en las manos. Parecía mentira que con todo el peso que conllevaba vestir la armadura se pudiera mantener en pie. Aparte de eso se le veía bastante jovial, aunque con un aire bastante ido. Frente a él estaba Gides, abrumado por la situación, y el ladrón que miraba la sala con curiosidad.

"Veamos..." - dijo el Juez Moryell rompiendo el incómodo silencio - "¿Podría decirme su nombre?"
"Hmmm... Gi-Gides. ¡Gides! Soldado del Ejército de Yutolandia" - gritó nervioso Gides. El juez lo miró extrañado.
"No me refería a usted, preguntaba el nombre al acusado." - aclaró el Juez Moryell.
"Me llamo Ilwulf" - respondió el acusado.
"Bien, señor Ilwulf, se le acusa de robatorio. Si le tengo que ser sincero no veo en su cara un ápice de maldad, y son muchos años de juez. ¿Me podría decir por qué ha cometido el crimen?" - dijo el juez.
"Hmm..." - Ilwulf no parecía querer hablar.
"No quiero obligarte a hablar pero si no lo haces puede ser peor." - afirmó Moryell.
"Fui obligado" - murmuró Ilwulf.
"Ya decía yo que no veía maldad en tí. Creo que ya tengo pensada la sentencia" - dijo Moryell.

Hubo una pausa. Entonces habló el Juez Moryell.

"La sentecia es..." - empezó a decir Moryell, dándose aires de importancia, con tono épico.

¿Qué es de mi vida?

martes, 15 de mayo de 2012 2 quejas

Es una complicada pregunta de compleja respuesta, aunque como podéis ver tengo un poco abandonado el blog. Para darle vidilla estoy preparando una historia original basada en el mundo de One Piece y temporalmente ubicado una vez Luffy lleva años muerto y ha conseguido ser el Rey de los Piratas.

Por otra parte estoy preparando otra historia original, pero basada en el mundo de FFTA/FFTA-2. No quiero avanzar demasiado para no spoilear, únicamente decir que tratará de las aventuras y desventuras de un clan: capturar forajidos, cumplir misiones, conseguir objetos, etc.

Finalmente, respecto a lo antiguo.

El fanfic de pokémon tengo intención de seguirlo aunque me faltan unas pocas ganas.

El fanfic de Advance Wars lo dejo en hiatus permanente hasta nueva orden por falta de feedback, motivación y ganas.

El fanfic World of Trollcraft también lo dejo en hiatus permanente hasta nueva orden. A ver si un día de estos me viene una chispa de inspiración.

Bueno, en resumen y para no alargarme mucho más, dejo en hiatus las secciones de las que no he dicho lo contrario.

{Adivina y Gana} - 3

martes, 8 de mayo de 2012 3 quejas

Prueba 3




Clasificación

- Roxcurt (1)
- guillermo (1)