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Crónicas de Ivalice: Historia de una condena - XI

sábado, 30 de marzo de 2013

Capítulo Undécimo: Channon

Mapa de Yutolandia

Región de Bisga, Roahl

Ilwulf caía al vacío, agarrado a Meline, la Viera Arquera. El suelo estaba cada vez más próximo, la caída sería fatal para Meline, que no se podía mover y sin embargo Ilwulf protegió su cabeza antes de impactar contra el suelo.

*THOMP*

Ermine saltó contra Laven, el Hume Arquero, en su caso fue menos expeditiva que Ilwulf pues aprovechó la caída para perforar la mano de su víctima usando su habilidad de Esgrima, Enjambre, y el veneno latente en su estoque Aguijón hizo el resto.

Meline yacía en el suelo, inconsciente, más por el susto de la caída que por el golpe en sí, y Laven, de su mismo clan, o grupo, o lo que fuera que fuese la organización de Channon, también yacía en el suelo, pero en su caso envenenado en vez de inconsciente. La Pradera de Bisga presenciaba un enfrentamiento entre clanes, como tantos otros, pero el fragor de la batalla no era motivo suficiente para que el viento dejase de soplar o para que el sol dejase de brillar.

Pradera de Bisga, Región de Bisga, Roahl

Gides atacó a Myrvyn, el Mago Azul del grupo, pero este no poseía ninguna habilidad aprendida de las bestias salvajes y por tanto lo único que podía hacer era desenfundar su sable y defenderse de Gides.

*CLANK* *clink* *CLANK*

Channon no sabía qué hacer, dos de sus oponentes acababan de neutralizar a sus dos Arqueros, su vanguardia, su equipo de combate indirecto. Tenía su espada en la mano, la había desenfundado para atacar a Gides, pero este había pasado de largo y estaba atacando a Myrvyn. Su arma era una Espada Roja, muy poco común pero de sobras conocida por alimentar a su portador de la sangre de sus oponentes y posiblemente era robada de algún incauto mercader. Ilwulf y Ermine se dirigieron hacia él, tendría que enfrentarse a ellos, no quedaba alternativa, pero tenía a su disposición un as en la manga.

"¡Te vas a enterar, maldito!" gritó Ilwulf mientras corría en su dirección. El Ladrón estaba cerca...

*CLONK*

Daga y espada chocaron en un metálico sonido. Ermine seguía quieta mientras Laven se debilitaba a causa del veneno. Meline no tenía intención de levantarse.

"¿Pero tú no eras Mago Azul?" Gides detuvo su ofensiva para hacerle la pregunta a Myrvyn. "¿No deberías estar usando magia para fortalecerte, o para debilitarme?"

Myrvyn respondió, "Estoy jugando con mi presa, no creo ni que necesite usar baratos trucos de magia azul para terminar contigo." "Sí que es cierto que dominas el sable con bastante elegancia," reconoció Gides. "Pero esto no te bastará... ¡KYAAAAH!" y volvió a atacar.

*CLANK*

Ilwulf esquivaba los golpes de Channon, que como luchador dejaba mucho que desear, pero era bastante ágil, aunque no lo pareciese. Y cuando la agilidad dejaba de lado uno de los dos contendientes ponían acero de por medio para protegerse. La cara de Channon era inexpresiva, y así Ilwulf no podía decir si estaba sufriendo o se estaba divirtiendo; Ilwulf, en cambio, tenía un expresión de rabia en su cara.

El intercambio de golpes los había dejado sin aliento. "Arf, arf..."

Ilwulf saltó por encima de Channon, al que pilló desprevenido.

*ZAS*

La daga cortó tela y a su paso por la pierna izquierda de Channon se fue abriendo paso entre la piel. Era un corte muy poco profundo, pero suficiente para que el Soldado sangrase. Channon se llevó la mano al lugar de la herida y observó el resultado: su guante contenía un pequeño resto de sangre.

A Myrvyn le temblaba la mano con la que sujetaba el sable de tanto detener los golpes de Gides. Y seguía...

*CLANK* *CLONK*

Hasta que se dolió. Entonces Gides golpeó el sable y salió volando de la mano de Myrvyn.

*thuck*

Se había quedado clavado en el suelo. Un suelo firme aunque fácilmente penetrable, que era la tierra de la Pradera de Bisga.

"Estás desarmado, pero sigues siendo peligroso, porque eres un mago." dijo Gides. Entonces atacó a Myrvyn, pero en vez de atacar con el filo de la espada, usó su hoja a modo de arma contundente.

*SPAT*

El golpe fue tremendo y Myrvyn quedó inconsciente en el suelo de la Pradera de Bisga, con la espalda encima de la hierba. Ilwulf ya había hecho varios cortes a Channon, entre los que destacaban el de su cara, concretamente en la mejilla, lo que causaba un efecto desagradable de cara manchada de rojo, y el de su mano izquierda, que había usado para protegerse.

"Arf, arf... eres bueno, Ladrón, ¿seguro que no quieres unirte a nosotros? Como ves, necesitamos gente fuerte. Estos mis compañeros son bastante patéticos."

"¿Es así cómo tratas a tus compañeros?¿Llamándolos "patéticos"? Me das asco." Ilwulf se acercó veloz a Channon para rematarlo, pero el Soldado paró su ataque.

"¡Adrys!" gritó Channon.

De detrás de un árbol salió un chico Hume, vestido de blanco. "¿Ves mi arma secreta?" le dijo Channon a Ilwulf. "Es un Mago Blanco, y curará mis heridas para que pueda venceros a todos." y dirigiéndose al recién aparecido Mago Blanco gritó "¡Adrys!¡Cura!"

El Mago Blango llamado Adrys parecía dubitativo, como si no quisiese curar a su compañero. Ilwulf no se detuvo y las heridas de Channon eran cada vez más molestas.

Gides, con su oponente Myrvyn fuera de combate, observaba el combate de Ilwulf, que parecía ganado. Ermine también miraba cómo Ilwulf combatía mientras Laven estaba casi debilitado y Meline empezaba a dar signos de estar despierta, aunque algo aturdida.

"¡Cúrame, Adrys!¡YA!" gritaba Channon, pero Adrys no se movía. Parecía afectado, por su pose, de ver a Channon en tal estado, aunque seguía sin usar ningún hechizo curativo. Gides empezó a caminar hacia Adrys, con Myrvyn todavía noqueado en el suelo, enfundando su espada como señal de pacifismo. Ilwulf detuvo un golpe de Channon, que luchaba ya más por orgullo que por beneficio material, y lo único que lo tenía en pie era lo poco de espíritu de combate que poseía, y tras detener su espada...

*CLANK*

La apartó de un golpe de daga y con un puñetazo ascendente en plena mandíbula Channon salió volando hacia atrás totalmente fuera de combate, impactando contra el suelo, la Espada Roja todavía en su mano ansiosa de sangre. Ilwulf se acercó hasta el cuerpo inconsciente de Channon y tomó la espada.

"Gracias." dijo. "Y para que no me olvides..." tomó su brazo derecho y le quitó el guante de cuero. Clavó el frío metal húmedo de carmesí en el anverso de la mano de Channon y marcó un símbolo. Era un triángulo invertido con cuatro rayas encima. Channon no notó el dolor, aún así, seguía sangrando.

"Así que te llamas Adrys." dijo Gides. Adrys no sabía exactamente qué contestar, ni si el Soldado que tenía delante era de fiar o no, así que meditó su respuesta antes de hablar.

"Sí, me llamo Adrys Hallorix y soy Mago Blanco, no tengo nada que ver con Channon o sus esbirros," pensaba que si no lo relacionaban con Channon serían más condescendientes con él. "Me tenía trabajando para él bajo amenaza, puesto que los Magos Blancos no somos diestros en el combate precisamente, y siempre buscaba enemigos de apariencia débil para cometer sus ataques. Myrvyn no sabe ninguna habilidad de magia azul, pero la gente veía un Mago Azul y pensaba en las temibles habilidades de las bestias salvajes. Y Meline y Laven servían para cortar las vías de escape." tal vez había hablado demasiado.

"Nosotros somos un clan, y estamos de misión. Nos dirigíamos a Grass y puede que la compañía de un Mago Blanco nos facilite las cosas. Si quieres, claro." dijo Gides.

"No creo, debo dirigirme a Morabella, pues ya he perdido demasiado tiempo con Channon y sus tonterías, aunque os debo la vida, por si nos volvemos a encontrar." dijo Adrys Hallorix. "¡Hasta otra!" se despidió, y se fue en la dirección opuesta a la que ellos se dirigían.

Meline ya estaba despierta. Ermine avanzó hacia ella.

"Toma este Antídoto, es para el Arquero, úsalo cuando nos hayamos ido." dijo Ermine mientras le ofrecía un pequeño frasco. Meline lo aceptó y quedó sentada en el suelo doliéndose la cabeza, Ermine volvió con Gides e Ilwulf.

"Ya podemos retomar nuestro camino a Grass." dijo Ilwulf. "Toma, esto es para ti." y le dio la Espada Roja a Gides. Gides notó las ansias de sangre de la espada y dijo "Espero poderla dominar."

En poco rato llegaron al Camino Vigg Norte. Ya era pasado el mediodía y no habían comido nada desde el desayuno, el camino estaba plagado de tenderetes con mercaderes vendiendo y comprando de todo, pararon junto a un tenderete donde hacían pollos asados y Gides compró uno para cada uno. La carne sabía de maravilla y estaba tierna, aunque la piel era dorada y crujiente. La misma grasa se había fundido y había tomado el sabor del pollo y hacía de excelente acompañamiento.

Acabados de comer, se fijaron un poco más en el Camino Vigg Norte. El ajetreo era considerable de gente que partía de Grass y gente que se dirigía a Grass, había tenderetes de armas y armaduras, de comida y de accesorios. Un pequeño camino se desviaba hacia el Bosque Profundo, pero pocos viajeros lo tomaban. La gente por el camino era de lo más variopinta, tanto por los oficios como por las razas.

Camino Vigg Norte, Región de Bisga, Roahl

Al anochecer llegaron al límite entre la región de Bisga y la región de Grass. Ilwulf empezó montando guardia. Estaban acampados en un lugar entre el Camino Vigg Norte y el camino real a Grass, lugar donde los clanes que partían de Grass se detenían para descansar antes de atravesar la Pradera de Bisga.

"¡Buenas noches!" dijo Ilwulf mientras sus dos compañeros se tumbaban para dormir.