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World of Trollcraft: [Capítulo vigésimosegundo: Esta isla es demasiado pequeña para los trolls]

lunes, 6 de mayo de 2013

Capítulo 22

Esta isla es demasiado pequeña para los trolls


"¿Y si es una trampa?" comentó el héroe.

"Llevo meses de investigación, y ahora que tendré a Bison delante de las narices no se me va a escapar. Iremos a Pianta Village (Villa Foresta) por mis huevos, aunque no tenga."

Cammy, la Gata Negra y el héroe habían vuelto al hotel. Después de que Sagat abandonara la escena en helicóptero, tanto el héroe como la gata Negra estaban de acuerdo en que allí no pintaban nada, Cammy estaba todavía inconsciente así que el héroe no tuvo más remedio que llevarla a cuestas. Ahora mismo se encontraban en la sala de mandos, justo debajo del casino.

"Aquí en la nota dice que tendrá lugar el trueque, pero, ¿de qué?" se preguntaba Cammy. "Podría ser un cargamento de droga, armas... Y encima, ¿quién querría comprar un cargamento de lo que sea a un criminal tan conocido y peligroso como Bison?"

"¿Otro criminal conocido y peligroso?" propuso la Gata Negra.

"¿Marsellus Wallace?" dijo el héroe con sorna.

La Gata Negra le fue a dar un sopapo de indignación, como era costumbre, pero Cammy saltó alegremente en plancha hacia el héroe, al que pilló desprevenido, y acabaron los dos en el suelo. Cammy le puso el dedo índice en la boca, cerrándosela.

"Qué ocurrencias tiene mi pichoncito..." dijo ella alegre, con una sonrisa.

"¿Desde cuando te llaman pichoncito?" le dijo la Gata Negra al héroe, cuya expresión en la cara hablaba por sí sola, en un tono burlesco muy bien enmascarado.

El héroe estaba estirado boca arriba y Cammy estaba sentada a la altura de su pecho. Era menuda de estatura y ligera de peso. En ese momento tenía los dedos índice y corazón en la boca, humedeciéndolos suavemente. El heróe notó un escalofrío, y de repente el suelo no era lo único duro que había en la sala. Cammy se llevó los dedos donde las piernas se juntaban...

"¿Es necesario?" dijo asqueada la Gata Negra.

Cammy se detuvo.

"Necesito que él esté lo más relajado posible de cara a la misión, y me consta que este es un buen método," le dijo Cammy.

"Sabes de sobras que cuando llegue a Pueblo Paleto se olvidará de tí, ¿no?" dijo la Gata Negra.

"Es que tampoco quiero que me recuerde, lo único que quiero es que la misión salga bien," insistió Cammy. "Noto una cierta envidia..."

"¿Envidia?¿Yo?" dijo la Gata Negra indignada, "para nada, puedes quedártelo si quieres."

La postura defensiva que había adoptado la Gata Negra era motivo más que suficiente para el héroe para pensar que ella tenía cierto interés en él. Cammy se levantó.

"Vale, tal vez este sitio y este lugar no sea el más adecuado para hacer según qué cosas," admitió Cammy. "Te espero esta noche en mi suite," dijo mirando al héroe. "Y por cortesía, lo mismo te digo, aunque haremos cosas que seguramente no te gustarán," dijo Cammy mirando, esta vez, a la Gata Negra.

Se cuadró y en saludo militar les dijo, "Pueden descansar. Tienen tiempo libre."

Tiempo libre significaba que podían campar a sus anchas. Ir a la playa, tumbarse en una hamaca o cualquier actividad que se les ocurriese.

"Creo que voy a entrenar," dijo la Gata Negra, que parecía haber dejado apartado todo el rencor que le tenía al héroe.

"¿Puedo entrenar contigo?" le preguntó el héroe.

"Mmm... Bueno," fue su respuesta, que el héroe se tomó como un sí.

"¿Dónde irás a entrenar?" le preguntó de nuevo el héroe.

"No sé, tal vez en la playa mismo," dijo la Gata Negra.

"Esto os gustará," dijo Cammy de repente. Apretó un botón. Volvía a tener su sonrisa en la cara.

*FROUUUUUUUUMB*

Parecía que algo se movía en el piso de arriba, perteneciente al casino. Tomaron el elevador.

*FFfffrruuuuu*

Para sorpresa del héroe y de la Gata Negra el casino había dejado de ser tal para pasar a ser un gimnasio con tatami y todo.

"Genial," dijo un sorprendido héroe.

"Tengo que hacer unos recados," les dijo Cammy. "Volveré más tarde, podéis usar estas instalaciones para entrenar. Para cualquier cosa, hablad con el director." Y salió del casino.

"Volvemos a estar solos," dijo la Gata Negra. "¡Prepárate!"

El héroe bloqueó una patada voladora. La Gata Negra dio una voltereta hacia atrás y se acercó rodando por el suelo, propinándole otra patada. El héroe usó el shunpo para esquivarla y colocarse encima de su pie, y seguidamente dio un salto mortal hacia atrás.

Estaban frente a frente, la Gata Negra ya se había calmado del frenesí inicial y ahora se desplazaba lateralmente esperando que el héroe, que también se desplazaba lateralmente, la atacase. El héroe, pero, no tenía ninguna intención de atacar por el momento.

La sesión de entrenamiento fue bastante anodina.

"Ya hemos entrenado suficiente por hoy," comentó la Gata Negra.

"¿Te has cansado?" preguntó el héroe.

La pregunta era un tanto retórica, pues la Gata Negra estaba sudorosa.

"Me tendré que ir a duchar, no me gusta ir sudada por el mundo," observó la Gata Negra. "Ni se te ocurra espiarme." Y dicho eso salió del casino-gimnasio.

Ahora el héroe estaba solo. Solo, solo.

Pensó en el momento en que Cammy se le había tirado encima. Aunque ella dijera que no le importaba que el héroe se olvidase de ella el héroe no percibió eso en sus actos y sus gestos. Pero, ¿qué iba a saber un mindundi del amor en asuntos del amor?

*sigh*

Suspiró. Y salió del casino. Cerró la puerta.

*FROUUUUUUUUMB*

El recinto se estaba recolocando, el ruido era inconfundible. En ese momento sonaba Gentleman, el nuevo éxito de PSY, a través del hilo musical del hotel. Subió las escaleras para ir a su habitación. Sin la Gata Negra se sentía perdido.

En su habitación se desprendió de su ropa y llamó al servicio de habitaciones para que se la lavasen. Movió el modulador de temperatura de la ducha hasta cuanta elevada temperatura era capaz de soportar. El vapor y el vaho indicaban cuan caliente estaba el agua.

A mitad de la ducha la puerta se abrió de nuevo, pero como nadie dijo nada el héroe supuso que era el servicio de habitaciones, que venía a devolverle la ropa limpia. Cerró el grifo.

Efectivamente, la ropa, que la había dejado en el suelo arrugada, estaba encima de la cama, planchada. Se vistió de nuevo. El lujo de poderse duchar tras una jornada de combates no tenía precio. Se sentía fresco, casi como una persona nueva.

Pasó por delante de la puerta de la habitación de la Gata Negra.

*TOC* *TOC*

"¿Quién es?" se oyó la voz de la Gata Negra detrás de la puerta.

"Soy yo," respondió el héroe.

"Ya voy, ya voy," dijo rápidamente.

Estaba realmente preciosa. Había dejado apartado el uniforme de combate y llevaba un vestido de calle informal. Una gargantilla en el cuello, un top y una falda con volantes. En los pies unos zapatos descubiertos. No parecía la Gata Negra. Tal vez lo único que bailaba en ese conjunto era el antifaz.

World of Trollcraft - Chapter 22 - Cover

No se había fijado hasta ahora, pero ella desprendía un aroma floral muy fresca. Era la primera vez que notaba ese olor.

"¿Es una colonia nueva?" preguntó el héroe.

"No me la suelo poner, pero creo que hoy no tenemos que salir así que me he puesto más informal," dijo ella.

"Estás preciosa," afirmó el héroe.

Ella se sonrojó.

"¿Bajamos?" dijo la Gata Negra.

Sonaba una versión de She looks good de Jim Johnston. En ese momento llegó Cammy. El sol estaba en lo alto del cielo, indicativo de que ya era mediodía en Playa Paradiso.

"Ya he llegado," dijo Cammy. "¿Queréis almorzar ahora?"

"¿Qué hay?" preguntó el héroe.

"Se lo preguntaré al director," y dicho esto se acercó al director para preguntarle el menú.

"Esqueixada de bacalao, me ha dicho," les comentó Cammy después.

Salieron del hotel, desde la entrada se veía la playa. No había mucha gente aunque hacía buen tiempo. Se sentaron alrededor de una mesa y poco tiempo después se acercó un camarero.

"¿Qué tomarán de beber?"

"Una pinta de cerveza negra," dijo Cammy.

"Vermut rosado, con hielo," dijo la Gata Negra.

"Una Heineken," dijo el héroe.

"No nos queda, me temo," respondió rápidamente el camarero.

"Pues que sea una Coronita," dijo resignado el héroe.

"No hay, lo siento," dijo de nuevo el camarero.

"¡Al carajo! Pues que sea una Estrella," dijo finalmente el héroe.

"Bien, ahora se lo traigo," dijo el camarero. Acto seguido volvió al hotel para preparar las bebidas.

"Yo que quería probar cervezas nuevas..." se lamentó el héroe.

Al cabo de unos pocos minutos volvió el mismo camarero con las bebidas. Volvió al hotel y esta vez trajo un carro con platos llenos de comida.

"Las esqueixadas, si quieren pueden repetir," les dijo mientras repartía los platos. Entonces se llevó el carro.

Era un plato muy fresco con bacalao como ingrediente principal, muy apetecible en un día de calor. Después de comer fueron a la playa. El agua estaba fría tirando a templada, pero lo mejor era poder ver a Cammy, pero sobretodo la Gata Negra, en bikini. El héroe aprovechó para tomar fotos a través de la microcámara en sus gafas de sol.

La tarde pasó a su ritmo, y cuando el cielo ya era rosado, volvieron al hotel.

"Estás invitada al jacuzzi de mi suite," le dijo Cammy a la Gata Negra. "Para quitarnos la arena de la playa, ya sabes."

La Gata Negra no sabía cómo tomárselo, pero un relajante jacuzzi era algo difícil de rechazar. Cammy se acercó al héroe y le susurró.

"Tranquilo, que no he olvidado lo nuestro. Te paso a buscar después." Y le guiñó el ojo.

El héroe se fue a su habitación mientras cerca de ahí Cammy y la Gata Negra compartían baño. Esperaba con ganas la llamada de Cammy, podía ser una gran noche.

Al final, el gran momento llegó.

*toc* *toc*

"Soy Cammy," dijo una voz muy floja, aunque indudablemente de Cammy.

Era de noche. El héroe ya había cenado, en su habitación llamando al servicio de habitaciones. Algo ligero, para no tener indigestiones. Seguramente Cammy y la Gata Negra también habían cenado juntas. El héroe abrió la puerta.

Era Cammy, efectivamente, pero llevaba un traje de maid.

"Ha llegado a mis oídos que te gustan estos trajes, pero... no me mires así," y se ruborizó.

El héroe se había quedado sin palabras.

"Ven conmigo," le dijo Cammy y le tomó la mano, arrastrándolo hasta su suite.

Sonaba Teresa Rampell de los Manel(...que ve l'amor, que ve l'amor, que ve l'amor, ressonant com un, incendi de timbals; l'amor ja es va propagant com un, virus tropical. Teresa Rampell avui l'amor, per fi retorna a la ciutat...)

[...]

Una semana muy, muy relajante. Por la mañana, entrenamientos, por la tarde, playa, y por la noche todo tipo de juegos eróticos. Incluso en alguna ocasión había participado la Gata Negra.

Hoy era el gran día.

"Hoy te necesito más relajado que nunca. No no tenemos que precipitar," le decía Cammy al héroe.

Era fácil decirlo, pero después de mucho tiempo se reencontraría con Bison. Y además tenía cuentas pendientes con Sagat. ¿Estaría Vega por ahí? También tenía cuatro cosas que decirle.

"Venga, vámonos," dijo Cammy.

El grupo de tres abandonó el hotel, escoltados por dos soldados de Delta Red. Frente a ellos les esperaba un helicóptero.

"Soldados, ¡saluden!" gritó un hombre que debía ser el de mayor rango después de Cammy. Los soldados se cuadraron, saludando.

"¡Descansen!" gritó Cammy, y todos dejaron de saludar.

El grupo entró en el helicóptero. La Gata Negra volvía a vestir su habitual traje de combate, Cammy llevaba su traje verde, y el héroe, el mismo de siempre.

"A Villa Foresta," indicó Cammy. Acto seguido se empezó a oir el helicóptero en funcionamiento.

*fffrrrrroooouuuummmMMMMMMFFFRRROOOUUMMM*

"Si salimos ahora podremos analizar el terreno antes de que oscurezca. Pero debemos ir con cuidado, no quiero que aborten la misión," les explicaba Cammy.

A lo lejos veían Gelato Beach a su derecha, con su playa de arena casi blanca, mientras que a la izquierda se veía Noki Bay, con sus escarpados acantilados. El vuelo fue tranquilo y sin complicaciones.

Por fin se veía Pianta Village (Villa Foresta), un pueblecito en las alturas y entre montañas. El helicóptero se fue acercando. El piloto habló con ellos.

"Os dejo en la entrada y me retiro, para no causar sospechas. Hay una explanada, y únicamente tenéis que cruzar un puente."

*FRUFRUFRUFRUFRU*

Descendieron suavemente hasta impactar de forma casi imperceptible con el suelo. Cammy, el héroe y la Gata Negra bajaron del helicóptero, seguidos de un grupo de cinco soldados de Delta Red.

"Soldados, manteneos ocultos a la espera de mis órdenes," les dijo Cammy. Los cinco soldados cruzaron el puente rápidamente y se perdieron en la lejanía.

Ahora estaban Cammy, la Gata Negra y el héroe solos, y también cruzaron el puente. No había tiendas y apenas había casas, y a pesar de todo, el paisaje valía la pena.

*frufrufruFFFRROUUUMMM*

El helicóptero que los había traído hasta allí abandonó la escena elevándose primero lentamente y ganando velocidad después, hasta perderse entre las montañas.

Estuvieron toda la tarde examinando cada rincón de Pianta Village. Y de pronto el cielo se tintó de color rosado, la noche estaba llegando perezosa.

Y en un momento el lugar se había quedado desierto para, bajo la luz de la luna, empezar a aparecer tipos raros por doquier. A un lado estaban los soldados uniformados de Shadaloo, liderados por Bison, que estaba escortado por Vega, Sagat y un tipo con pinta de boxeador...

"Es Balrog," le dijo Cammy, respondiendo a su pregunta. "Un tipo detestable, violento, tramposo, y con un aprecio por el dinero proporcional a su fidelidad. Bison le debe haber prometido grandes sumas para que esté a su lado."

Era plena noche. Había ráfagas intermitentes de viento. Los soldados de Shadaloo esperaban pacientemente.

"¿Quién será el otro bando?" se preguntó Cammy, aunque en voz alta. No tardaría demasiado en descubrirlo. Un enorme helicóptero de transporte sobrevoló Pianta Village. El ruido era ensordecedor.

*FRFRFRFRFRFRFRFRFRFR*

Una plataforma descendió automáticamente. En ella iban prácticamente un centenar de soldados uniformados, aunque no sabían de qué ejército. Un señor capitaneaba la comitiva. De repente el enorme helicóptero había dejado de hacer ruido. Bison habló.

"Un placer hacer negocios con los colombianos, señor Valcárcel."

"Señor Bison, el placer es nuestro. ¿Tiene a punto el dinero?" preguntó el señor Valcárcel. Era un tipo ancho y alto, trajeado, con el cabello negro. Fumaba un puro.

Bison chasqueó los dedos y Sagat y Vega enseñaron sendos maletines, repletos de dinero.

"Me fiaré de usted, señor Bison, espero que no me defraude," dijo el señor Valcárcel.

"Quisiera ver la mercancía, no es que no me fie de usted, señor Valcárcel," dijo Bison.

Valcárcel chasqueó los dedos y un soldado se acercó. Valcárcel le arrebató el fusil.

"Aquí tiene, pruebe, pruebe," le dijo Valcárcel a Bison.

"¿Puedo?" preguntó Bison, retóricamente en cierto modo.

"¡Por favor! Adelante," insistió Valcárcel.

*RRrRrrrrRRRRrrRRRRRrrrrrrrrR*

El soldado a quien Valcárcel había arrebatado el arma había recibido la ráfaga de balas de lleno, a pesar de correr como un desesperado en sentido contrario. Estaba ahora tumbado en el suelo cubierto de sangre. Nadie se había inmutado lo más mínimo.

"Me gustan, y creo que a mis soldados también," dijo Bison con una sonrisa.

Empezó a sonar el Guile's Theme.

*FIUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU*

"Cabrones, que os jodan, ¡Estáis arrestados!" se oyó a alguien decir eso.

De pronto, el cielo estrellado se inundó de paracaidistas.

"¿Guile?" dijo Cammy.

Los paracaidistas abrieron fuego para cubrirse, y así empezó un tiroteo.

Cuando todos los paracaidistas ya estaban llegando a tierra se lanzaron tres paracaidistas más. Sagat, viendo que pintaban bastos tomó un fusil que había en el suelo y el maletín que tenía que entregar y desapareció. Vega y Balrog se quedaron al lado de Bison, pero Cammy se lanzó a por ellos.

"Soldados de Delta Red, ¡a por Bison!" gritó Cammy.

"¡Apartaos!" dijo Bison a Vega y Balrog. De pronto se lanzó contra Cammy con un Psycho Crusher. Cammy lo esquivó.

"¿¡Tú!?" dijo Bison, viendo como detrás de Cammy estaba el héroe.

"Pensaba que me habías olvidado," dijo el héroe.

"Cómo iba a olvidarte. Me arruinaste los negocios en Barcelona," dijo resignado un Bison amargo.

"¡Estás arrestado, Bison!" gritó un tipo alto, rubio con tupé, de ojos azules, caucásico y típicamente americano.

"¡Guile!" dijo Cammy.

"¿Los británicos no sois capaces de enviar un ejército en condiciones?" dijo a modo de saludo Guile.

"Aquí está Valcárcel, no contábamos con capturar un capo de la droga," dijo un tipo alto y musculoso.

"Mejor, T-Hawk, ahora vienen los aviones de refuerzo. Lo importante es no dejar escapar a Bison," insistió Guile.

"Me subestimáis," dijo Bison con una sonrisa melévola.

Una chica de rasgos orientales se enfrentaba a Vega. La Gata Negra se enfentaba a Balrog.

"¿Así que te llamas Chun Li?" le preguntó la Gata Negra. Estaban espalda con espalda.

Balrog tomó carrerilla y Vega dio unas volteretas, pero en el último instante Chun Li dio un salto y la Gata Negra se agachó. Balrog golpeó en toda la cara a Vega, tan fuerte que la máscara salió volando. Vega se dio cuenta y se tapó la cara en busca de su máscara.

"¡Desgraciado!" gritó Vega. "¿No me has visto?" La respuesta era evidente, no. Vega se colocó la máscara de nuevo y Balrog y Vega se siguieron discutiendo.

"Mejor dejémoslos," dijo Chun Li.

*FIUUUUUUuuuuuuhhhhhh*

Un avión de proporciones titánicas se quedó levitando encima de Pianta Village. Los soldados americanos tenían ganada gran parte de la batalla. Bison se rindió y Vega y Bison seguín discutiéndose en su celda. Valcárcel en su celda nunca más se supo de él. La noche daba paso al día, un nuevo día.

"¿Si os dejo un caza supersónico sabréis pilotarlo?" preguntó Guile.

"No te preocupes, Guile, ya los llevo yo," dijo T-Hawk.

"Muchas gracias, T-Hawk," dijo el héroe; la Gata Negra también le dio las gracias. Guile, Cammy y Chun Li se despidieron del héroe y la Gata Negra, no sin antes Cammy susurrarle algo al oído al héroe.

"En cuanto pueda me pasaré por Pueblo Paleto."

El caza supersónico estaba pensado para dos personas, y en su caso eran tres y T-Hawk no era especialmente pequeñito. Igualmente el aparato aéreo despegó y abandonaron Isla Delfino.

"Al final Mario no estaba en Isla Delfino," se lamentó el héroe.

"Cuando lleguemos a Pueblo Paleto volveremos a buscar un destino," dijo la Gata Negra. No podían hacer otra cosa.

El viaje no presentó ninguna dificultad y llegaron sanos y salvos a Pueblo Paleto. Allí se despidieron de T-Hawk, que regresó a Isla Delfino. Volvían a estar en Pueblo Paleto. Y con las manos vacías de nuevo.