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Crónicas de Ivalice: Historia de una condena - XXVIII

lunes, 25 de agosto de 2014

Capítulo vigésimoctavo: Rumores junto a la hoguera

Mapa de Yutolandia

Región de Grass, Roahl

Lellyann, la Viera Arquera, y Ermine ya regresaban al cuartel del Ejército de Yutolandia después de estar charlando todo el camino de vuelta.

"¡Alto!" les dijo un Seeq que montaba guardia, las dos Vieras se detuvieron al oir esa palabra. "¿Quiénes son ustedes y cuáles son sus motivos para entrar?"

"Yo soy Ermine, compañera de Gides e Ilwulf, que se encuentran dentro, somos conocidos de Erna Gozzola, y ella va conmigo," respondió Ermine educadamente.

El nombre de Erna fue el que actuó de palabra clave.

"Ehh, adelante, adelante, y perdón por las molestias," dijo el Seeq, "que tengan un buen día."

Ermine guió a su compañera a través del lugar, pensó que tal vez en la habitación habría alguien. Sin embargo al abrir vio que no había luz y que Gides e Ilwulf estaban durmiendo.

"El chico de ahí es Gides," le contó Ermine a Lellyann en voz baja, para no despertarlos, "es un Soldado del Ejército y el líder de su clan. El otro, el de los cabellos blancos es Ilwulf, era Ladrón de oficio, pero ahora es Ninja. Por lo que sé, un Juez ordenó que Gides formara el clan para mantener a raya y vigilado a Ilwulf, que debía ser partícipe. Pero en el tiempo que llevamos juntos, se ve que disfrutan con ello."

"¿Y Chalsye?"

"No sé dónde podría estar," Ermine quedó pensativa, "bueno, demos una vuelta por aquí, a ver si nos la encontramos."

Pero no fue así, al salir al patio de nuevo, fue Chalsye la que las encontró a ellas, antes de atravesar el umbral.

"¡Eh, Ermine! y... ¿Lellyann?" quedó completamente sorprendida, "¿eres tú, Lellyann? Ostras, aquí era el sitio donde menos esperaba encontrarte, dame un abrazo."

"Bueno, me he encontrado con Ermine en la ciudad," respondió ella, "y me ha puesto al corriente de todo, a ver si vamos ya a por Einnie, que le tengo unas ganas..."

"Yo creo que debemos reunirnos todas las del clan y hacernos fuertes, además, no sé si has conocido a Gides e Ilwulf, pero también nos ayudarán," Chalsye trataba de razonar con Lellyann.

"¿Y creéis que a esos dos Humes les incumbe lo que ocurrió con nuestro clan?" la Arquera parecía indignada.

"Los contraté para que me ayudaran" dijo Ermine, "cuando todavía no había encontrado a nadie de nuestro clan."

"Y precisamente, al no ser de nuestro clan no tendrán ningún problema en acabar con Einnie, sin dejarse llevar por sentimentalismos."

Lellyann no parecía estar muy de acuerdo, "¿sentimentalismos? si pudiera, partiría hacia Einnie y le clavaba cuatro flechas bien disparadas."

"¿Y por qué no lo has hecho ya?" le increpó Chalsye, "si hubieras querido habrías podido recabar información y lanzarte tú sola a la aventura. ¿Acaso no te veías con ganas?"

"¿Estás insinuando que no lo he hecho por cobardía, eh?¿Me estás diciendo esto?"

"Pues sí, te estoy diciendo que no lo has hecho por cobardía, porque sabes que Einnie es demasiado poderosa para que una sola persona se enfrente a ella," dijo Chalsye de forma tajante, "y por eso nosotras y Gides e Ilwulf te ayudaremos."

"¿Esos dos Humes son de fiar?" Lellyann seguía sin tenerlas todas consigo.

"Les confiaría mi vida si hiciera falta," dio Ermine por respuesta, "cosa que no es demasiado alejada de la realidad."

"Yo también creo en ellos," añadió Chalsye, "pero si vienes con nosotros tendrás la oportunidad de conocerlos más de cerca."

"Uhm... el chico del pelo blanco es bastante mono, ¿Ilwulf habéis dicho que se llamaba?" a Lellyann parecía empezarle a gustar la idea. "Claro que, la falta de luz podría darme una falsa imagen, así que... ¡Contad conmigo!"

"Me da la sensación de que no has cambiado ni un pelo," Chalsye suspiró.

*sigh*

El mediodía pasó sin mayores complicaciones, y por la tarde tocaba partir. Gides, Ilwulf, Ermine, Chalsye y Lellyann recogieron sus cosas y las empaquetaron.

"Despedíos de las comodidades del cuartel, porque me da que en varias semanas no volveremos a estar tan bien," dijo Ilwulf. Lellyann se acercaba a él, "¿y tú qué quieres?"

"Oh, nada, nada. Creo que tienes un bicho en la oreja..."

Ilwulf se pasó la mano por la oreja pero no detectó nada.

"Uhm, me debo haber equivocado ;)"

"Ya empezamos," soltaron a la vez en voz baja Ermine y Chalsye.

"Vamos a Monte Aldana," empezó Gides, "no sé si encontraremos muchos peligros, y no sé cuánto tardaremos en volver, por lo tanto, si alguien quiere abandonar el grupo, ahora es el mejor momento... ¿nadie?"

"Venga, ¡vámonos ya!" dijo una excitada Ermine, como si estuvieran saliendo de excursión.

"Sabes que no nos iremos hasta que saldéis vuestra cuenta con Einnie," dijo Chalsye.

"Uhm, también es cierto," respondió Gides.

Pronto abandonaron las inmediaciones de Grass para entrar en la archiconocida Llanura Baybold, lugar en el que sucedió la batalla nocturna entre los dos clanes. El paisaje era más bien pobre, poco había podido cambiar en el margen de dos días, unos montículos por ahí, unos parches de hierba por allá, y de tanto en cuanto un árbol, o varios.

"Si apuramos el paso, podremos llegar a las inmediaciones del Camino Vigg Sur con la Pradera de Bisga antes de que anochezca," intentó animarlos Gides.

"¿Y qué camino piensas seguir para llegar al Monte Aldana?" le preguntó Chalsye.

"¡Déjame, pesada!" le espetó Ilwulf a Lellyann, que se mantenía tan cerca como podía del Ninja.

"Es que eres tan mono y achuchable... :3"

Y eso que Lellyann no era fea, aunque tampoco era agraciada, para ser una Viera. Nada destacaba especialmente de su cara, pero llevaba el pelo ondulado, a diferencia de la moda de Vieras Arqueras de llevarlo liso, i el flequillo resaltaba más que uno liso. Por el resto, podría pasar por una Arquera cualquiera.

"Supongo que lo mejor será atravesar la Padrera de Bisga hacia el este, pasar de Camoa a la Colina de Batiste y acercarnos por ahí al Monte Aldana," respondiendo Gides a la pregunta de Chalsye, "¿tienes alguna opción mejor?"

"No, creo que pasar por Camoa para abastecernos nos hará bien," comentó ella.

El paisaje empezó a cambiar por uno más plano, artificialmente plano, hecho casi expresamente para carros con mercancías. Por aquí habían venido de Camoa, y eso notó Ermine.

"Por aquí vinimos el otro día," contenta de haberlo recordado.

"Cierto," añadió Ilwulf, "busquemos un lugar con gente y acampemos, mejor estar preparados antes de que caiga la noche y no veamos tres en un burro."

"Me parece una buena idea," Gides dio apoyo a la idea de Ilwulf.

"Ay, mi Ilwulf, qué listo que es..." dijo Lellyann.

Era entrada la noche ya, cuando encontraron varios grupos de gente que acampaban en la frontera entre Grass y Bisga. Ilwulf estaba algo molesto, primero por tener que aguantar a Lellyann, y segundo porque se habían retrasado demasiado, y era muy oscuro para acampar en condiciones.

"Que conste que yo ya os lo decía, que nos diéramos prisa, pero no, no entiendo cómo hemos reducido el paso, con lo bien que íbamos," se quejó, "y encima la pesada esta no para de acosarme."

"Vale, vale, ya paro :3" dijo Lellyann dándose por aludida.

Gides habló de nuevo, "en cualquier caso, no deberíamos entretenernos mucho, busquemos un sitio y acampemos," mirando de sacar hierro al asunto, sin cambiar de tema.

Finalmente encontraron un lugar entre varios grupos, a unos diez metros de todos ellos. Todos tenían sus tiendas de acampada y un esplendoroso fuego en el que estaban reunidos.

"Jo, qué envidia... ò3ó" dijo Ermine, observándolos de lejos.

Afortunadamente, la organización fue tan buena que, en un breve lapso de tiempo ya tenían las tiendas a punto y un hermoso fuego estaba a punto de arder.

"Cuidad bien de las tiendas, que una de ellas me la ha dejado Erna y se la tengo que devolver, la otra es mía y preferiría no tenerla que llevar a reparar hasta dentro de mucho tiempo, ¿entendido?" el resto del grupo aceptó.

Acabando de cenar, se reunieron de nuevo frente al fuego. Antes de empezar a hablar de temas triviales, Lellyann le preguntó a Gides acerca de la misión.

"Perdona si ya lo has contado Gides pero, ¿podrías explicarme cuál es la misión?"

"Ah, sí, no sé a quién se lo he contado y a quién no, pero os lo explicaré," dio un trago de agua de su petaca antes de iniciar la explicación, "creo que no soy lo suficiente fuerte para estar a vuestro nivel en combate así que se lo conté a Erna Gozzola, la Arpía. Según ella, Dyward es un Luchador experimentado, que podría transmitirme los conocimientos para ser un Luchador."

"¿Y ese tal Dyward está en el Monte Aldana?" preguntó Lellyann.

"Un momento, un momento, ahora voy a ello," Gides pidió calma para seguir contando la situación, "por desgracia Erna perdió el contacto con Dyward hace tiempo, así que desconoce su actual paradero. En Monte Aldana, tal vez, encontremos un tipo llamado Warreth. Este tal Warreth, para no alargarme mucho más, tuvo un problema con el Ejército y huyó. Él cree que el problema fue su culpa y no quiere saber nada del Ejército, pero Erna sabe que no fue así, así que si consigo traer a Warreth a Grass para que hable con Erna, muy probablemente nos acabe dando algún dato del paradero de Dyward."

"¿No es todo como muy rocambolesco?" Ilwulf había ido siguiendo la historia que narraba Gides.

"Lo sé, pero es la única pista que tenemos, y... qué narices, ella está indagando el paradero de Einnie, creo que nosotros podemos encargarnos de esto, ¿verdad que sí?"

"¡Faltaría más!"
"¡Claro que sí!"
"¡Apuesta el culo a que sí!"

Luego la conversación fue degenerando a temas más triviales, como era de esperar. Y cómo no, Lellyann era quien estaba en el ojo del huracán.

"Venga chicos, si tuviéseis que elegir a una de nosotras para... bueno para 'eso', ¿a cuál de nosotras elegiríais?"

"No pienso responder a eso," dijo Ilwulf, que sí que quería responder, pero esperaba a que fuera Gides el que hablara primero.

"Uhm... no os pongáis celosas, eh, pero yo creo que me quedaría con Chalsye," dijo Gides, "es fuerte, inteligente y muy guapa, lo tiene todo," lo que no dijo era que a quien quería de verdad era a Erna Gozzola, su amor platónico.

La cara de Chalsye era un poema.

*fuii-fiu*

"Venga, Ilwulf," insistió Lellyann con cara de pilla, "Gides ya ha dado su respuesta, ¿con qué nos sorprenderás?"

"mmmm..." murmuró algo ininteligible, rojo como un tomate, pero eso no se veía porque era oscuro y el fuego disimulaba los colores.

"No te hemos oído," dijo Ermine.

"Me gustas tú Ermine," respondió él con un hilillo de voz, "tan inocente y frágil, pidiendo ser protegida sin saberlo."

Tras cambiar de tema unas cuantas veces más ninguno sin la chicha que podía tener el tema anterior, se pusieron de acuerdo para ir a dormir. Apagaron el fuego a instancias de Ilwulf, y se dividieron en chicos y chicas, o Humes y Vieras. La primera noche les costó dormir, ya sea por los nervios o porque todavía no estaban cansados de verdad. Finalmente todos consiguieron conciliar el sueño, y a diferentes velocidades se despertaron con las primeras luces del sol.

"Intentemos ir con la máxima celeridad posible," dijo Gides al grupo mientras desayunaban algo, "estaría bien que llegásemos al borde de la Pradera de Bisga con Camoa esta tarde."

Como ellos, el resto de grupos que había acampado estaban recogiendo todo, incluso había algún grupo que ya había partido.