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Relatos de la Grand Line: Alborada de Hazañas - XXVII

lunes, 18 de agosto de 2014

Capítulo Vigesimoséptimo: ¡No te mueras!

"¡Un salvavidas!" gritaba Nolas, pidiendo un salvavidas para recoger a Monty, que se las tenía para mantenerse a flote. "¡Un salvavidas para Monty, ya!"

Finalmente apareció Barlos con un salvavidas en mano, rápidamente se acercó a donde estaba Nolas y lo lanzó hasta Monty. El chico se agarró bien fuerte y Barlos y Nolas empezaron a tirar de la cuerda.

"Arf, arf..." jadeaba Monty, al borde de la pérdida de conocimiento.

"Será mejor que lo llevemos a un camarote, para que pueda descansar," propuso Nolas, "¿te encargas, Barlos?"

Monty fue cargado a espaldas de Barlos con la ayuda de Nolas, al abrir la puerta de cabina apareció Thara, que al mismo tiempo había abierto la puerta desde dentro. Barlos la dejó pasar, porque con Monty a espaldas no cabían en el pasillo, después entró. Se metió en el primer camarote que encontró, ahí dejó a Monty, tumbado descansando. "Te lo mereces, campeón," le susurró.

Acto seguido abandonó el camarote. Decidió que daría una vuelta por el interior del barco, para familiarizarse con el entorno en busca de amenazas y otros peligros, al fin y al cabo ya estaba Thara con Nolas. Las dos primeras salas eran la cocina y el comedor respectivamente, después venían dos camarotes, de uno de ellos salía Barlos, y entonces se llegaba a una media escalera, que daba acceso al salón de estar, donde gran parte de la tripulación podía pasar la mayor parte del tiempo cuando no se les requería en otro lugar.

Era una habitación más grande que el resto de camarotes, pues ocupaba todo el ancho del barco, y tenía la singularidad de tener ventanas a los dos lados, dada su posición dentro del barco. Ahora mismo estaba vacía.

Bajando el resto de escaleras se accedía a otros camarotes, entre los cuales estaba el camarote del capitán, reservada para cuando había un capitán de verdad y una tripulación de verdad a bordo del barco. Una puerta permitía el acceso a la bodega, que estaba justo debajo de la cubierta, pero no había más que unas pocas cajas porque no estaba cargado para salpar. Atravesando la bodega se encontraban las escaleras que accedían al piso inferior, donde estaban los remos. Dos filas, una a cada lado del barco, con ventanas con remos y al final de todo, una mesa fija al suelo y bancos fijos a la pared, donde el encargado de la navegación del barco yacía su mapa. Un comunicador rupestre permitía ponerse en contacto con el capitán o el timonel. Barlos probó el artilugio.

"Remos a timón, remos a timón, ¿me recibe?" dijo, sintiéndose como un niño con zapatos nuevos.

"¿Remos?¿Barlos?" por sorpresa alguien contestó, lo que inmediatamente hizo que Barlos se sintiera como un idiota, era Olward, "Anda sube, a menos que quieras que te ponga a remar."

"Recibido," respondió, "corto y cierro."

El nivel de agua que servía de elevador estaba llegando al piso de arriba y pronto podrían poner el barco en movimiento de nuevo. El paisaje seguía siendo el interior de una caverna, a juzgar por su localización, en el centro de Belos. Todo estaba pobremente iluminado, y la poca luz que llegaba, probablemente del exterior, era claramente insuficiente.

"O encontramos la manera de iluminar este lugar o no llegaremos enteros a la salida," dijo Olward. Nolas Izold, acompañado por Thara, acudieron a la llamada indirecta de Olward. Toqueteando controles dieron con una palanca, que al ser accionada activó un foco en proa. "Bien, eso será suficiente," dijo Olward.

Barlos llegó al poco de encender el foco.

"¿Me buscábais?" preguntó.

"Sí," respondió Nolas, "hace rato que no vemos a Duccus, lo cual no deja de ser preocupante."

"Hablando de Duccus," intervino Thara, "¿qué haremos con él?"

"Creo que hay motivos de sobras para detenerle, por lo menos por atentado contra la autoridad y conspiración," dijo Nolas.

"¡Y secuestro!" añadió Olward, a caballo entre el orgullo y la preocupación.

"Claro, y secuestro," repitió Nolas. "Por cierto, ¿lo habéis visto?"

"No, desde que hemos subido a Monty que parece haber desaparecido," comentó Thara, "yo creo que se está escaqueando para no tener que trabajar."

"Pues yo creo que está urdiendo algo," Nolas estaba pensativo, "sabe de sobras que en cuanto salgamos de esta gruta lo detendremos, somos cuatro contra uno, sin contar a Monty."

El barco seguía avanzando a través de la gruta marina, que parecía estar hecha a medida para los navíos. Una semilla de caos germinó momentáneamente, al desconocer el paradero del Duccus.

"¡Deberíamos buscar a Duccus!" estalló Barlos, con la coleta dando tumbos.

Excepto Olward, que estaba al mando del timón, el resto se repartieron para encontrar al mafioso.

"El barco es enorme y podría estar en cualquier parte..." se dijo Barlos para sus adentros.

"Si fuera Duccus, ¿dónde me escondería?" reflexionaba Nolas.

"¿Ya lo habrán encontrado? Espero que sí..." fue lo que pasó por la cabeza de Thara mientras revisaba uno de los camarotes.

Estaban saliendo de la gruta cuando se reunieron los tres en la cubierta.

"No he logrado encontrarlo, y eso que he revisado las habitaciones dos veces," Thara suspiró.

*sigh*

"Yo he mirado..." pero los lugares que Barlos había investigado quedaron veladas, "acabo de ver algo. ¡Duccus!"

Salió corriendo tras la sombra. La puerta de acceso a los camarotes se la había dejado abierta la última persona en llegar, y gracias a eso habían podido detectar el movimiento. Barlos vio cómo la puerta del camarote de Monty se estaba cerrando.

*THWOMP*

Barlos abrió la puerta, y en ese momento llegaban Nolas Izold y Thara, su guardaespaldas. El chico estaba apuntando con su trabuco a Duccus, y éste a su vez estaba apuntando a Monty con su ametralladora.

"¡Ni un paso más!" advirtió Duccus, en posado amenazador.

"Eh, cht cht chhhht, no nos vayamos a poner nerviosos," dijo Nolas, conciliador.

La cara alegre de Thara cambió a una más severa, y sus pistolas dieron paso a un rifle de tirador. El puntero láser, tembloroso, apuntaba al mafioso Duccus.

"¡Suelta eso!" le espetó Thara refiriéndose a su ametralladora.

"¡Suéltala tú!" respondió Duccus, "creo que no estás en condiciones de negociar."

"Lo que no entiendo es," dijo Nolas, "cómo te has estado escondiendo tan bien, y has cometido este fallo tan tonto al final," mientras se rascaba la barbilla, curioso.

"Ya que estamos a punto de llegar a la playa, y me dejaréis marchar, porque usaré a Monty de rehén," una sonrisilla maligna se le escapó, "os lo explicaré."

"E-e-estamos..." Olward venía del timón y quedó abrumado al ver la escena que estaba sucediendo en el camarote, "wo-wow, cómo las gastan los jóvenes hoy en día. Venía a decir que estamos en la playa norte, ¿hacia dónde vamos?"

"¡Tirad anclas!" ordenó Duccus, "¡yo me bajo aquí!"

Olward tuvo una idea, pero para que fuera efectiva era mejor no revelarla. Antes de que le preguntaran algo, o interactuaran con él, volvió al timón.

El barco seguía moviéndose, a pesar de las órdenes de Duccus.

"¡Eh, que he dicho que quería bajarme aquí!" protestó ferventemente, "¡coseré a balazos al chaval este!"

Barlos y Thara, acostumbrados a tratar con amenazas, sabían que para los fines de Duccus, Monty le era más útil vivo que muerto. No dispararía por muy loco que estuviese, y no tenía aspecto de querer abandonar este mundo todavía.

*FROOOOOOOO*

El barco hizo un movimiento de giro muy brusco, probablemente era cosa de Olward. Las olas ayudaron a completar el giro de 180º y con todo ese vaivén, consecuentemente, todos los que estaban distraídos perdieron el equilibrio. Al resbalar Duccus, su ametralladora cayó al suelo, el impacto causó que una ráfaga de balas saliera disparada en todas direcciones.

El infortunio fue tal que una de las balas rebotó contra la lámpara que colgaba del techo y acabó clavada en el abdomen de Monty. Algo de sangre emanó, manchando las ropas.

"¡Cabróóón!" gritó Thara, que como si ocurriera a cámara lenta, recogió su rifle del suelo y se tiró al suelo, apuntando a Duccus al primer punto que encontró.

*BAM*

La bala fue golpeada por el percutor y lentamente pero sin dudar avanzaba por el cañón, saliendo por la boca, en línea recta, cruzó el umbral de la puerta y Duccus no pudo hacer nada para evitar que el plomo penetrara en su piel.

*BAM*
*BAM BAM*
*click*
*cli-click*
*cli-click*

La recámara estaba vacía y el percutor no encontraba plomo que disparar.

*BROOOOUUUUUM*

El barco seguía avanzando, ajeno a lo que ocurría en su interior, a través de la arena de playa, y dejaba un rastro a su paso. Finalmente el barco se detuvo.

"¡Monty!" Barlos se acababa de incorporar, "¡Monty!¡Un médico!"

"Barlos, ayúdame," Nolas le señaló un extremo de la cama, "toma los dos cantos de la sábana y lo llevaremos a la consulta de Morgana."

"OK," Barlos seguía las indicaciones de Nolas.

"Thara, tú encárgate de protegernos," y volvió con Barlos, "a la de tres. Un ,dos, tres... ¡arriba!"

Trasladaron a Monty a través del barco encastado en la arena, requiriendo la ayuda de Olward para desplegar la tabla. La sangre de Monty estaba bloqueada por la bala, y únicamente regalimaba cuando lo movían demasiado. Con paciencia y buen hacer, lo trasladaron de la cubierta al exterior del barco.

"¡Rápido!" Nolas encabezaba esa improvisada y curiosa camilla, despertando las miradas de todo cuanto se encontraba en la calle. Unos reconocían al alcalde, otros se apartaban al entender la gravedad de la situación.

La bala no aguantó más y la sangra ya no se contenía. No salía como una fuente, pero era constante. Las sábanas estaban ya manchadas de sangre.

"¡Ya queda poco!" trató de animar Barlos, aunque tampoco era ninguna mentira.

"Queda una esquina," dijo Barlos.

"¡Morgana!¡Morgana!" gritaba Nolas, "¡MORGANAAAAAA!"

*TOC TOC*

Con la cabeza dio dos toques. Salió Argan, que les abrió la puerta.

"¿Qué pasa?" pero no hizo falta más explicación tras ver el reguero de sangre y la sábana roja. "Pasad, pasad, dejadlo en una de las salas de cirugía."

"¿Dónde está Morgana?" preguntó nervioso Nolas.

"Ha salido un momento, no creo que tarde en llegar," dijo Argan. "Prefiero no tocarlo. La cosa parece complicada."

"No te preocupes, si no lo movemos no sale tanta sangre," dijo Barlos.

"Vamos a buscar a Morgana," insistió Nolas Izold, "tú, Barlos, quédate vigilando la puerta, no vaya a ser que alguien venga buscando explicaciones, Thara y yo salimos."

"¿Puedo preguntar qué ha ocurrido?"

"No, luego," dijeron Nolas, Barlos y Thara al unísono. Al salir por la puerta se encontraron con la doctora Morgana Nelson.

"¿Qué ocurre?" preguntó ella extrañada.

"Ven, aquí," Nolas la tomó de la mano y la llevó a rastras hasta la sala de cirugía.

"¡¿Pero qu-!"

"Estábamos en el círculo interno de Belos y hemos descubierto una base submarina de Duccus, el rifirrafe ha causado que una de las paredes cediese y se ha empezado inundar todo," le explicaba Nolas, "hemos tomado un barco, y Monty ha salvado a Duccus, que era el único que sabía cómo salir, con la salida habitual bloqueada. La gruta que hemos seguido llevaba a la playa norte, y gracias a una maniobra de Olward con el barco, Duccus ha quedado desarmado, pero el rifle se ha disparado solo, y una bala de rebote ha perforado el estómago de Monty. Thara ha acabado con Duccus con cuatro balazos."

"Hemos intentado moverlo lo mínimo, pero la bala que hacía de tapón ha caído, y la sangre ha empezado a fluir de forma constante," dijo Barlos.

"Entiendo," dijo ella con una tranquilidad difícil de decir si era fingida o auténtica. "Os tendré que pedir que salgáis de esta sala y que no entréis hasta que yo os lo diga. Igual son unas horas, igual son unos días, por favor."

Tras las palabras de Morgana, todo el corrillo abandonó la sala, dejando sola a Morgana con el inconsciente Monty. La ranura de la puerta de la sala quedó completamente a oscuras, a pesar de ser todavía de día. Algo de luz parpadeaba, cambiando de color, naranja, violeta, azul...

"Creo que va para largo, os avisaré cuando sepamos algo de su estado," dijo Argan, "será mejor que descanséis, para estar más frescos."

Morgana estaba ejecutando alguna especia de ritual, se acercó a la cabeza de Monty y le susurró al oído, "parece que te resistes a morir... Me gusta."

1 quejas:

scaramanga dijo...

Y s'acabó el puto Ruccus, pero Morgana me sigue intrigando mucho.