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Relatos de la Grand Line: Alborada de Hazañas - XXIX

jueves, 16 de octubre de 2014

Capítulo Vigésimonoveno: Hallar al erudito

El viaje fue de lo más tranquilo después de perder el barco de Calo Arkanus de vista. Como si algo impidiera entrar en contacto visual con el barco.

En cualquier caso, pasaron varios días en alta mar, hasta que de repente se empezó a notar un tiempo cálido.

"Ya estamos llegando," dijo Morgana. "Como ves, no es que se trate de una isla con tiempo de verano," al tiempo que decía esto el cielo ya estaba teñido de un color rojizo. "Será mejor que dejemos el barco aquí," añadió, "podría quemarse en contacto con partículas ardientes provinientes del volcán."

En el centro de la isla había un enorme volcán, en plena erupción. Era un espectáculo precioso aunque peligroso.

"Corre, Monty, ve a lanzar en ancla mientras yo dispongo el bote," dijo Morgana, y los dos se pusieron en movimiento. El muchacho no replicó.

Poco tiempo después Monty remaba en dirección a la isla del volcán.

"Antes de entrar en Inferno Miasma te tengo que enseñar a proteger tu cuerpo del calor," Morgana señaló el volcán, "aunque parte de tu espíritu sea demoníaco, sigues siendo humano y tu cuerpo sigue siendo material, y puede recibir quemaduras graves si pasamos mucho tiempo aquí."

Una sombra salió del volcán, que seguía en erupción, y se alejó de la isla.

"¿Qué era eso?" preguntó un impresionado Monty.

"Seguramente un demonio que ha olido matanza, y en Inferno Miasma debe haber varios demonios muertos y heridos," le explicó, "cuando los demonios huelen guerras y carnicerías se pelean a muerte por ir hasta allí y sembrar el caos. Normalmente el más fuerte es el único que sale, excepto en caso de que haya varios conflictos en el exterior, que entonces hay evasión general."

El bote tocó tierra, lo amarraron como pudieron y permanecieron en la playa.

"A ver Monty, como puedes comprobar, la arena de esta playa está ardiendo..."

"¡Auch!¡Ouch!¡Quema, quema!" Monty iba dando saltitos para no quemarse las plantas de los pies.

"El secreto está en conectar con tu espíritu demoníaco y emitir pulsaciones espirituales constantemente..."

"¡Ouch!¡Quema, quema!¡Auch!"

Monty era incapaz de concentrarse sabiendo que si permanecía quieto acabaría por quedar con los pies asados.

"¿No me podías haber enseñado en el barco?" se quejó el chico.

"Umm... buena idea, se me ha pasado, pero ya que estamos aquí... ;P"

Finalmente Monty parecía que empezaba a captar el truco.

"No noto ni frío ni calor."

"Bien, parece que ya estamos listos para continuar. Recuerda que si empiezas a notar calor es que estás perdiendo la concentración," dijo la doctora Morgana.

Monty se divertía lanzado piedras ardientes a la lava, viendo cómo se hundían, y removiendo la pierna en ríos de lava.

"Espero por tu bien que no pierdas la concentración con la pierna metida ahí."

"Jajaja, esto es muy divertido, por cierto, ¿por qué íbamos a Inferno Miasma?"

"Para extraer mi parte de espíritu de tu cuerpo. Y que yo la pueda recuperar."

"¿Y entonces ya no podré hacer esto?"

"Mmm... no, que yo sepa."

"No quiero ir a Inferno Miasma..."

"Mira, Monty, si este fragmento demoníaco está mucho tiempo separado de mi cuerpo, acabará por perder mi esencia y ser un fragmento de demonio per se, lo que a su vez acabará por corromper tu cuerpo. ¿De verdad quieres eso?"

"Uhm... bueno, entonces vayamos a Inferno Miasma," Monty seguía sin parecer muy convencido.

Lo que había "olvidado fortuitamente" Morgana de contarle a Monty es que debido al tamaño del fragmento de demonio la corrupción de su cuerpo apenas la notaría y podría tardar unos mil años, momento en el que Monty tal vez ya estuviera muerto y enterrado.

Al poco rato ya habían llegado a la boca del volcán, que emitía un calor abrasador suficiente para causar quemaduras graves a cualquier humano que osara permanecer ahí.

"Si nos lanzamos por aquí llegaremos a Inferno Miasma," informó, ante la evidencia, Morgana.

*UOOOOOOO*

En un abrir y cerrar de ojos el paisaje había cambiado. Lejos de encontrarse dentro del volcán se hallaban en un lugar sombrío, una capa de miasma plagaba el entorno.

"Intenta mantener el espíritu demoníaco como has hecho hasta ahora, el miasma que cubre Inferno Miasma es letal para cualquier ser que no sea un demonio."

*cof cof*

"¡No me des esos sustos!" se quejó Monty, tosiendo.

"Menos mal que no te he contado que si te hubieses desconcentrado al atravesar el volcán podrías haber muerto... jejeje," dijo Morgana.

*hmpf*

"Por cierto," dijo Monty, "no veo demonios por aquí, de hecho, no veo nada salvo oscuridad."

"Eso es porque no eres un demonio, tan solo dispones de un bajísimo porcentaje, y ni siquiera es tuyo, te recuerdo que es mío," respondió Morgana, "espero que la visita sea corta, tenemos que encontrar a uno de los demonios eruditos (que los hay) y que me devuelva mi fragmento de espíritu. Lo que no he pensado es cómo saldrás de aquí..." dijo esto último con posado reflexivo, mirando arriba y tocándose el mentón con el dedo índice.

"¿¡Cómo!?"

"Pues claro, si ya no eres un demonio morirás en Inferno Miasma, así que deberíamos preguntarle al erudito al que vayamos una forma de devolverte al mundo de los humanos vivito y coleando."

*FUOOOSH*

La apariencia de Morgana cambió a la original, pasó a ser un ente demoníaco. Era difícil de describir, posiblemente la mejor definición sería un fuego fatuo enorme de tonos rojizos y negros. Eso era un demonio, nada de alas, nada de cuernos, nada de colmillos. Cualquier otra representación gráfica de un demonio tenía como referencia otros seres mitológicos.

En comparación, Monty seguía teniendo apariencia humana y un aura del mismo color que Morgana lo rodeaba.

"Preferiría que no nos viera nadie," dijo Morgana, y aunque Monty la entendió, los sonidos que había emitido no eran humanos, "un humano entre demonios... prefiero no pensarlo."

"¿Pero quién tenemos aquí?" otro demonio se aproximó a ellos, "nuestro querido Erathrosimidetradar... y un humano," dijo con cierto desdén, "pensaba que los humanos morían si inhalaban el ambiente tóxico de Inferno Miasma."

"Mira, Haarithachulmothis, tengo un asunto que resolver aquí en Inferno Miasma, sé que no lo entenderías ni aunque tuvieras la ocasión, así que déjame."

El tal Haarithachulmothis era un demonio blanco y negro, Monty se preguntó qué significaba la combinación de colores, pero ese no era, claramente, el momento.

"Jajaja..." se rió, por decirlo de alguna manera, Haarithachulmothis, "tranquilo, que ya no me dedico a meterme con los demonios débiles, qué han pasado, ¿mil años desde aquello?"

"¿¡Mil años!?" exclamó Monty, sorprendido por esa cifra.

Haarithachulmothis probablemente no había oído o entendido a Monty, porque siguió hablando, "ahora me dedico a entrenar a jóvenes demonios, llevo cinco años entrenando a uno que promete. Llegó a mis manos al cumplir el siglo, creo que está listo para participar en el torneo anual para jóvenes promesas."

"¿Ya es el torneo?" preguntó sorprendida Morgana, o Erathrosimidetradar, su nombre original.

"Sería una sorpresa si el humano se presentase, mi pupilo se presentará a ambas competiciones, sería una buena forma de entrar en contacto con un humano... siempre que pase de ronda en la eliminatoria. Jajaja."

"De hecho habíamos venido aquí porque él lleva una parte de mi espíritu, y necesito removérselo," le explicó Morgana.

"Bien, espero veros en el torneo," dijo a modo de despedida Haarithachulmothis, y se fue.

"¿Ése era el demonio que te hacía la vida imposible cuando eras joven?" preguntó Monty.

"Sí, aunque no era el único, es increíble cómo el tiempo cambia a la gente..." Morgana no se lo acababa de creer, "bien, tenemos que ir hasta la morada de Yllinmatshaydinnas, uno de los eruditos de Inferno Miasma, al que le tengo más confianza y el que me animó a que huyera y viviese entre humanos."

"Esto... ¿y el torneo?" preguntó dubitativo Monty.

"Ah, está abierto para cualquier demonio que todavía no haya visitado el exterior, es una manera de eliminar competencia, camuflada por un ambiente festivo."

"¿Y eso de las dos competiciones?¿eliminatoria?"

"La eliminatoria es un torneo de los de toda la vida, uno contra uno hasta que uno de los dos se rinde o muere. Y cuando se termina la eliminatoria, se celebra la Batalla Real, todos contra todos. No siempre los que participan en una competición lo hacen en la otra... te veo muy interesado, no querrás participar, ¿verdad?"

"No :3, ¿por qué lo dices?"

2 quejas:

scaramanga dijo...

Me gusta la idea de que los demonios sean guegos fátuaos, etéreos y sin forma humana. ¿Te has basado en la idea budista de un alma?

Muramasa dijo...

En realidad no sé de dónde saqué la idea, pero me pareció adecuado que no tuvieran un forma concreta, pese a tener la habilidad (según el poder de cada demonio) de cambiaformas y de materialización de su cuerpo.