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Crónicas de Ivalice: Historia de una condena - XIX

lunes, 11 de noviembre de 2013

Capítulo Decimonoveno: Planes precipitados

Mapa de Yutolandia

Región de Grass, Roahl

"Bueno, bueno, nos ha costado un poco pero hemos conseguido encontrar la base de los Ninjas..." le dijo Gram Benn a Ilwulf. El Ladrón estaba escondido entre unos arbustos.

"Me ha parecido ver algo surcando los cielos mientras nos íbamos acercando aquí," dijo Ilwulf.

"Podría tratarse de un pájaro," Gram Benn intentó autoconvencerse.

"Era algo más grande que un pájaro, Gram Benn," puntualizó Ilwulf.

"Ahora que estamos aquí, centrémonos en lo que nos corresponde, que es vigilar las entradas y salidas, y dejémonos de preocupar por cosas que no nos atañen," dijo Gram mientras sacaba una libretita en la que apuntar cosas.

...

Erna fue una fracción de segundo más rápida en lanzar su ataque que Tarnes.

*FUUUUUUUUUUUU*

El Templario quedó parcialmente confuso. Erna fue víctima del Orbe Negro justo después de haber lanzado su técnica, notaba como el poder mágico que le quedaba tras el ataque disminuía. Pero esto ahora ya daba igual.

"Creí que... era másss rápido..." dijo un confuso Tarnes, que había apoyado la espada en el suelo para tenerse en pie.

"Ya has visto que no, señor Confío-plenamente-en-mis-posibilidades," respondió Erna con sorna.

Gides observaba junto a Jens Rhudd desde la distancia la pelea. Alucinaba con el esfuerzo y las ganas que le echaba Erna, agente del Ejército de Yutolandia, mientras soñaba con el día en el que sería agente del ejército.

"Por el momento abandono vuessstra persssecución," dijo Tarnes que poco a poco estaba recuperando los sentidos. "He confiado demasssiado en misss posssibilidadesss en essste cassso. Tengo otrosss asssuntosss que atender en la llanura, me voy, pero sssi nosss volvemosss a cruzar, ateneosss a lasss consssecuenciasss."

El Templario se fue, dando la espalda a su, hasta unos instantes antes, oponente. Erna estaba familiarizada con gran variedad de tretas y artimañas cuando la situación lo requería, sin embargo si su oponente demostraba ser noble, ella lo era más. Lo dejó marchar sin siquiera pensar en el ataque por la retaguardia. Se movió en dirección a Gides y Jens Rhudd.

"Un poco más y no lo cuento..." dijo Erna Gozzola.

"Pues yo pensaba que estábais bastante igualados," dijo Gides, con cierta sorpresa.

"Si hubiéramos estado dándonos con las espadas un par de minutos más, me hubiera acabado derrotando," reconoció Erna, "Este tío es bueno, pero no me gané el título de agente el Ejército de Yutolandia por nada..."

La nube en la que Gides tenía a Erna había peligrado por unos momentos.

...

Haelle y Jowena y Ermine y Chalsye hablaban animadamente, las dos primeras les habían contado lo que se rumoreaba del encuentro en Grass entre las lideresas del Clan Dal y los líderes del Clan Veg. Ermine y Chalsye habían estado ahí, y podían detectar si Haelle y Jowena estaban del todo informadas.

"Nos están siguiendo desde hace rato," dijo Jowena, la Maga Verde.

"¿¡Quién eres!?" espetó Haelle, la Esgrimidora, girándose.

Ante el silencio, Haelle desenfundó su estoque y se lanzó al ataque. De entre unas rocas apareció un Soldado, con los brazos en alto.

"Calma, calma," dijo el Soldado, "estoy en inferioridad numérica, no seré yo el que empiece una reyerta."

"Si no era para atacarnos, ¿por qué nos seguías?" le preguntó Haelle.

"Para no ser atacado," respondió el Hume.

"Explícate, por cierto, ¿cuál es tu nombre?" le inquirió la Viera.

"Soy Adanh, ex miembro del Clan Dal. Me echaron de mi clan ayer por la noche junto a un compañero, ambos Humes, pero por discrepancias en las decisiones acabamos por separarnos, craso error, pues es mejor viajar en grupo. Cuando me di cuenta ya era tarde para subsanar el error. Así que cuando hoy os he visto de lejos, he pensado que lo más sabio sería teneros cerca, por si acaso."

"Bueno, bueno, parece que las cosas empiezan a aclararse," saltó Chalsye.

"¿El qué? Me he perdido," preguntó Jowena.

"Mi compañera Ermine y yo estamos en misión junto a una representante del Ejército de Yutolandia," empezó a explicarse Chalsye. "Teníamos constancia de que ambos clanes querrían enfrentarse entre ellos debido a discusiones entre líderes, y pensaban que los de la raza enemiga no serían útiles en batalla, por afinidad racial, así que hay dos Humes y dos Vieras deambulando por Llanura Baybold."

"Vosotras sois las dos Vieras," siguió Ermine con la explicación, "y él es uno de los dos Humes. El otro Hume, Jens Rhudd, está bajo custodia del Ejército de Yutolandia."

"Es probable, pero, que hayan enviado gente para eliminar a los desertores y reclutadores para captar a los contrarios..." añadió Chalsye.

...

"¿¡Ves como había visto realmente a alguien volar!?" Ilwulf señalaba una figura volante varios metros encima de ellos. Gram Benn estaba escondido y era prácticamente invisible, pues por desgracia la técnica no eliminaba el volumen que un cuerpo ocupa, pero Ilwulf tuvo que meterse entre los arbustos para no ser visto por la figura que acababa de aterrizar.

"Es un Furia," dijo Gram Benn.

Era Lynelet, que no había podido cumplir ninguno de sus objetivos y regresaba a su escondrijo. Tenía un gesto abatido.

"Voy a seguirla," quien dijo eso fue Gram Benn, aunque lo podría haber dicho Ilwulf tranquilamente. "Quédate aquí, soy el único de nosotros dos que puede entrar sin ser visto. No te muevas, es importante."

Ilwulf se sentía tentado de seguir a Gram Benn, pero en este caso el Seeq tenía razón, sin sitio donde esconderse era una molestia, así que se quedó en el sitio entre los arbustos en el que se encontraba. Gram Benn se colocó detrás de la Furia cuando atravesaba la puerta de entrada.

*THWOMP*

La puerta se cerró de golpe, Gram Benn no tuvo más remedio que avanzar varios centímetros para no ser alcanzado y delatar su posición. Claro que, delante de él se encontraba la Furia.

*fruss*

Sin darse cuenta acabó por hacer contacto con Lynelet.

"¿¡Quién me ha tocado el culo!?" inquirió furiosa la Furia. Gram Benn, al darse cuenta de la que estaba a punto de montarse se arrastró por los suelos intentando situarse a una distancia prudencial.

Los dos vigilantes apostados en la puerta, ligeramente asustados, hacían gestos indicando que eran inocentes. Y así lo pensó también la Gria cuando vio la distancia a la que se encontraban.

"Perdonad," les dijo, "estoy un poco alterada."

Y todo volvió a la normalidad. 'Me lo debo haber imaginado,' pensó Lynelet.

Gram Benn volvió a su tarea de seguir a su objetivo. Se encontraba en una cueva, probablemente artificial, excavada a mano. La iluminación era muy pobre, con antorchas en los pasillos. El pasillo de la entrada, que era en el que se encontraba, tenía pendiente descendente.

Al final de la pendiente había una especie de salón de forma cuadrada, bastante espacioso para ser una cueva, aunque tan pobremente iluminado como el resto de la estancia. Frente a él el pasillo seguía recto. Lynelet atravesó el salón, en el que habían un par de mesas de madera y bancos del mismo material a lado y lado. Un Hume y un Bangaa jugaban a cartas.

Había puertas a lado y lado, y Gram Benn pensó que debía tratarse de las habitaciones. Lo jugoso venía partir de este pasillo.

Lynelet seguía el recto pasillo, sin pérdidas, y Gram Benn, la seguía a ella, totalmente invisible a sus ojos. El pasillo llegó a su fin, donde se bifurcaba en tres posibles caminos, tan sólo Lynelet sabía lo que se escondía detrás de cada puerta. Entró en la que quedaba a su derecha, Gram Benn tan solo pudo echar un rápido vistazo antes de que la puerta se cerrase ante sus narices.

Acercó su oreja tanto como pudo a la puerta, ya que no podía ver el interior, por lo menos escucharía tanto como le fuera posible.

"Vegis y yo esperábamos noticias tuyas, Lynelet," dijo Vegil.

"¿Cuáles son las buenas nuevas que nos traes?" preguntó Vegis.

"Traigo nuevas pero no son buenas en absoluto," dijo Lynelet con tono de arrepentimiento en su voz.

"Tú misma dirás," dijo uno de los dos Ninjas, aunque Gram Benn no fue capaz de discernir cuál.

"He sobrevolado la Llanura Baybold de cabo a rabo y no he conseguido encontrar ninguno de mis objetivos. He fracasado," reconoció Lynelet.

"Cuando terminemos con nuestros vecinos serás severamente castigada, Lynelet, ¿verdad Vegis?" dijo Vegil.

"Ardo en deseos de castigarte," le dijo Vegis a Lynelet.

"Mañana por la mañana, antes de que salga el sol, nos pondremos en marcha," sentenció Vegil, "ahora deberíamos descansar..."

*Hiiii*

A Gram Benn se les escapó un chillido al oir que el clan de los Ninjas adelantaba sus planes. Se llevó las manos a la boca y se apartó de la puerta.

"¿Qué ha sido eso?" se preguntó uno de los Ninjas.

"No sé, vayamos a inspeccionar, podría tratarse de espías," dijo el otro Ninja.

Lynelet sacó su espada, también. Abrieron la puerta silenciosamente y miraron en el pasillo, pero no vieron nada. Gram Benn sabía que no podían verle. Uno de los Ninjas hizo señas al otro y a Lynelet, Gram Benn lo estaba viendo, el que hacía señas torció hacia su izquierda en dirección al salón central, Lynelet fue a investigar enfrente del salón de reuniones, donde había una puerta, y el otro Ninja torció a su derecha, donda había otra puerta. Gram Benn se encontraba en la esquina entre las dos puertas que iban a investigar. Si se acercaban mucho a su posición lo detectarían, porque aunque era prácticamente invisible, conservaba su volumen.

El Ninja que estaba con Lynelet le hizo señas y abrió la puerta que había delante de él. Gram Benn se fue alejando de la esquina y cuando la puerta se cerró se movió hacia la otra esquina, mientras Lynelet abría su puerta.

Con un rápido movimiento, Gram Benn entró en la puerta que habían dejado vacía. Era una sala de reuniones un tanto especial. No solo estaba la mesa redonda con sillas a su alrededor, pues también había varios instrumentos y máquinas de tortura, Gram Benn se hizo una ligera idea del uso que le daban. En el fondo de la sala se alzaban dos armarios, la curiosidad pudo con el Seeq que se acercó a ellos. En este punto ya era del todo visible.

En el armario del fondo a la izquierda había libros y pergaminos. Uno de ellos llamó la atención de Gram Benn.

"El sombrío camino del Ninja," dijo. "Me sé de alguien a quien le podría interesar," y se lo guardó.

En el otro armario había artículos sexuales de dominación: cubreojos de cuero, esposas y cadenas, y alguna que otra cuerda. Estaba claro cuál era el fetiche de esos depravados. Gram Benn volvió a su estado de invisibilidad justo cuando se abrió la puerta. Era uno de los Ninjas, junto con Lynelet.

"No había nadie en nuestras habitaciones," dijo el Ninja.

"Ni rastro de espías en la armería," dijo Lynelet.

'Humm, así que la puerta de enfrente lleva a la armería, tal vez deba echar un vistazo,' pensó Gram.

Poco rato después llegó el otro Ninja.

"Veo que no habéis encontrado nada," dijo, "en la entrada me confirman que no ha salido nadie. Debe haber sido algún bicho o algo."

'Mierda,' pensó Gram Benn, 'todavía me queda salir de aquí... y el tiempo se me echa encima.'

...

Erna surcaba los cielos vigilando que nadie sospechoso se acercara a ellos, Jens Rhudd y Gides debajo, a ras de suelo caminaban hacia la base de las Vieras Asesinas, guiados por el primero.

"¿Queda mucho?" le preguntó Erna a Jens, en un grito desde el cielo.

"No mucho," respondió Jens. El sol empezaba su declive.

"Espero que lleguemos antes de que oscurezca," dijo Gides.

"Descuida, lo que me pregunto es qué haremos una vez lleguemos, pensad que en la base están la mayoría de los miembros, no podemos entrar ahí como si tal cosa..." dijo Jens.

*sigh*

Suspiró Gides.

Desde lo alto del cielo Erna descendió en picado y pasó a ras de sus compañeros de viaje, dando varias vueltas en espiral, y con una espectacular voltereta plantó los pies en el suelo.

...

"No, tú no," se lamentó Adanh. "¡Corred!"

2 quejas:

Kururin dijo...

No sé si lo habrás hecho pero como sugerencia podrías introducir algún elemento de Vagrant Story. No es Ivalice tal cual lo conoces, es un poco difícil de explicar, pero alguna referencia casaría bien.

Lo digo desde la ignorancia que no he leído aun ninguno de tus escritos. A ver si me pongo cuando saque algo de tiempo.

scaramanga dijo...

¡Kururin est de retour! No se lo digais a nadie, pero tengo preparado un post cinematográfico que si lo ve va a flipar.

Sobre la historia en si: Estos ninjas me están empezando a resultar simpáticos y todo. Me ha intrigado su cuartel general y sus.. Ehhh.. Gustos por el sexo bestia. Y me sabe mal por la pobre Lynelet. Me da que habemus chivus expiatoruis.

Nuevo episodio de "Desde la URSS con horror", por cierto. Al fin uno fácil.