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Crónicas de Ivalice: Historia de una condena - XXII

lunes, 24 de febrero de 2014

Capítulo Vigesimosegundo: Disonancia Nocturna

Mapa de Yutolandia

Región de Grass, Roahl

"Como se les ocurra atacarnos estamos perdidos," admitió Gides.

"Iré preparando el arco, por si acaso," le respondió Jens Rhudd.

"¡Aaaaahh!" el grupo liderado por las dos Vieras se lanzó al ataque, en busca de una victoria fácil.

"¡Retirada!" Erna Gozzola alzó el vuelo, lejos del alcance de sus perseguidores. Era imposible vencer en esas condiciones, y ella lo sabía. Gides y Jens Rhudd seguían la poca sombra que proyectaba Erna en el suelo, manteniendo la distancia con los atacantes.

Era de noche, si conseguían tomar distancia suficiente, podrían pasar desapercibidos.

...

"¡Veo algo!" gritó Lynelet desde lo alto del cielo.

"¡Preparad las armas!" ordenó Vegis, o Vegil, a sus subordinados. Las posiciones de combate seguían igual que cuando habían partido de la base.

Erna Gozzola descendió hasta juntarse con sus dos acompañantes.

"Creo que los del otros clan están a punto de llegar," les dijo, "me ha parecido ver movimiento más adelante."

"Visto lo visto, podríamos buscar una roca y escondernos detrás," propuso Gides.

"Una roca que tendría que ser suficientemente grande para cubrir a tras personas," respondió Jens.

"Hmm... Tal vez no sea una roca..." Erna Gozzola estaba con la mirada fija en algo.

"¿Allí?" Gides no estaba muy convencido. La cruz que había marcado Erna en el suelo horas atrás, seguía allí, inmóvil.

Era bastante más alta que ancha, pero en el centro cabían bien. Bien apretados, se entiende. Por lo demás era un buen lugar para contemplar lo que ocurriría.

"¡Malas noticias!" dijo Dalla, "un nombroso grupo se acerca a nuestra posición."

"Será el otro clan," observó Daleighna.

Había llegado el momento crucial, ese que se suele indicar con un cardo recorriendo un vasto campo. Parecía que el tiempo transcurría más despacio. Los y las líderes cruzaron sus miradas, llenas de odio, rencor.

"Vaya, vaya, mirad quién tenemos aquí," dijo Dalla con un cierto tono de menosprecio.

"No caigáis en sus provocaciones," advirtió Vegil, o tal vez Vegis, a sus subordinados. "Torkenen, ¡apunta!"

El otro Ninja siguió dando indicaciones.

"Edhwaer, Morgon, ¡a primera fila!" el Luchador y el Caballero Mogu se posicionaron junto a los dos Ninjas y la Furia.
"Chada, ¡cubre a Torkenen!" la Geomante levantó el vuelo para colocarse junto al Bangaa, que anunció que ya tenía a sus oponentes en el punto de mira. "¡Ya essstoy a punto!"
"Y tú, Malco, cubre a Eilean," el Mago Negro, un Nu Mou, quedó junto al Mago Blanco Hume.

En el otro lado, Dalla posicionaba sus piezas en el terreno. Simurden el Berserker era el que quedaba en primera fila junto a Dalla y Daleighna, Morfalas el Manitas lo cubría. Bren Morwen, Malpin y Flanda que eran un Obispo, un Artimago y una Cazadora, quedaban en segunda fila. Y cerraba la estrategia Adra Osgil, la Maga Blanca del grupo.

"¡Torkenen, disparo de aviso!" le indicó un Ninja al Artillero.

"A sssusss órdenesss," Torkenen disparó su cañón tras apuntar cerca de las dos Asesinas.

*BOUUM*

"¡Ésta era de aviso!" gritó el Ninja que había dado la órden de disparar. "¡La próxima será de verdad!"

"Ni se os ocurra perder," avisó Dalla a sus combatientes. "O dejaré que Daleighna os despelleje vivos a los que quedéis en pie."

Erna vio algo que se movía detrás del último hombre en el lado de los Ninjas. Primero pensó que se trataba de una ráfaga de viento, después pensó que eran imaginaciones suyas, hasta que el movimiento se repitió. Debía tratarse de alguna criatura nocturna.

"Mecagüentodo," oyó Ilwulf que Gram Benn se quejaba, "el espectáculo va a empezar, alejémonos, que la habilidad de esconderme no me protege de los golpes."

"Por lo menos esperemos a que empiecen a repartirse estopa, que si no daremos mucho el cante," respondió Ilwulf, que seguía cubierto por su capa.

Poco tuvieron que esperar, pues enseguida empezó el combate indirecto, con balas y magia cruzando el campo de batalla. Líderes a parte, Simurden quedó emparejado con Lynelet. La primera línea del clan Dal, sin Tarnes, era un coladero, y eran los de segunda fila quien mantenía sus filas a raya.

En el otro lado, el clan Veg con Lynelet, Edhwaer y Morgon Aliathel, poseían una primera línea muy sólida, pero se veían frenados por los constantes disparos y hechizos que recibían de lejos.

"Ahora saldremos de aquí con calma," les dijo Erna a Gides y Jens mientras señalaba la retaguardia del clan Veg, "ahí detrás hay algo y quiero saber qué es."

Las fuerzas a ambos bandos estaban bastante equilibradas y ambas retaguardias eran un festival de hechizos curativos.

Erna salió de la hendidura en el suelo que había hecho las de cubierta, y rápidamente se desplazó alejándose del ruido, volteando el campo de batalla en dirección a Gram Benn e Ilwulf.

"Esa de ahí parece Erna," le comentó el Trampero al Ladrón.

"Y ese de ahí parece Gides," comentó Ilwulf, que se destapó.

"Shhh..." les hizo Gram Benn, indicando silencio. Con cinco personas su fuerza empezaba a equilibrarse, si tan sólo Ermine y Chalsye estuvieran ahí, otro gallo cantaría.

*CLINK CLINK*

Lynelet estaba luchando contra el Seeq Berserker, al que le estaba ganando terreno. Era tremendamente predecible, y su defensa patética en el cuerpo a cuerpo. Lynelet fintó un ataque tras el que dio una vuelta en su propio eje y se dispuso a dar el golpe definitivo...

*CLOOONK*

Una espada había bloqueado perfectamente el ataque de Lynelet. Era Tarnes.

"Sssimurden no era rival para tí desssde un principio," le dijo Tarnes, "Lucha conmigo."

Con la llegada de Tarnes quedó reforzada la primera línea del bando de las Vieras. Más balas, más hechizos y más explosiones se sucedían.

El Templario y la Furia pronto comenzaron el intercambio de golpes, aunque se notaba que ninguno de los dos estaba al máximo de sus fuerzas. Tarnes buscaba flanquear a Lynelet, quien había pasado a cubrirse con la espada en el suelo.

*ZAS*

Tarnes intentó atacar, pero Lynelet se cubrió de la ofensiva levantando el mango de la espada, aunque sin levantarla completamente del suelo. Su combate se había quedado estancado.

Poco rato después el grupo de Erna vio como tres sombras se aproximaban al campo de batalla.

"¿Puedes caminar?" Jowena se interesó por el estado de Adanh.

"Sí, creo que ya estoy mejor," Adanh se sostuvo en sus dos pies. Durante el trayecto había sido arrastrado por Jowena y Chalsye.

"Vaya jaleo," dijo Ermine, aunque la última parte del tramo del trayecto habían ido escuchando ruido, era bastante más espectacular verlo que oírlo.

Jowena y Haelle, y Adanh, veían como sus antiguos compañeros del clan se enfrentaban a otro clan. Chalsye vio a Erna.

"Allí están nuestros compañeros," les dijo Chalsye. "La Arpía es la que os he comentado del Ejército de Yutolandia, son completamente de fiar."

La aparición de las Vieras era una bendición del cielo.

"Menos mal que habéis llegado," se alegró Erna, "¿estáis todas bien?"

"Sí, hemos conseguido encontrar a estas dos Vieras, y también al Hume que faltaba," le contó Ermine.

"¡Perfecto!" Erna empezaba a ver la luz al final del túnel. "¿Creéis que podéis luchar?"

Con todos los "refuerzos" que habían llegado sus fuerzas pasaban de cinco a diez, suficiente para terminar con la locura que había empezado.

"Creo que será mejor que esperemos un rato más," propuso Gram, "por mucho que se curen, el cansancio hará mella mientras luchen."

"¿Quién necesita descansar?" preguntó Gides. Haelle, Jowena y Adanh levantaron la mano. "¿Tres personas, nada más? Entonces creo que pueden descansar todas ellas, si nadie se opone."

Nadie se opuso. Aunque dormir era imposible a causa del ruido, por lo menos podrían descansar el cuerpo. Los que no estaban descansando observaban atentamente el combate.

En el centro del meollo se había montado un interesante combate entre Dalla, Daleighna, Vegis y Vegil. Era un mundo a parte, más frenético, y desde luego, mucho más luminoso. Y el grano en el culo de los Magos Blancos. Dado que eran diez personas, y que no les prestaban atención, lo más sensato era dividirse en dos grupos de cinco y atacar ambas retaguardias. Por el simple hecho de detener a los sanadores, todo se aceleraría, y así lo propuso Gides.

"Mmm... me parece un buen plan," dijo Ilwulf.

"Jejeje... vamos a darles por detrás, y sin vaselina," dijo Gram Benn.

Varios ratos después, Erna les explicó a Haelle, Jowena y Adanh el plan. Finalmente los grupos quedaron así, el primero, que iba a cruzar el campo de batalla hasta la retaguardia del clan Dal, estaba formado por Erna, Gides, Haelle, Jowena y Ermine. El segundo grupo, que tenía la misión de atacar el clan Veg, estaba formado por el resto, Gram Benn e Ilwulf, Jens Rhudd, Adanh y Chalsye.

"Debemos darnos prisa," dijo Gides, "antes de que empiece a amanecer y la luz del día revele nuestra posición."

La ejecución del plan tuvo su inicio. Dejar KO a ambos Magos Blancos fue bastante fácil, pues ninguno de los dos se lo esperaba y pudieron atacar por la espalda. Todo iba sobre ruedas y la segunda línea de ambos clanes cayó con facilidad. Pronto quedaban únicamente los lugartenientes y los líderes de ambos clanes en pie.

*arf arf*

Tanto Lynelet como Tarnes estaban exhaustos, se miraban fijamente, sosteniendo sus espadas, la de Lynelet bastante más grande y pesada que la de Tarnes. El cansancio hizo que fueran incapaces de ver lo que se les venía encima.

"No tengo nada en contra de vosotros," les dijo Erna, "pero hay algo que debe ser hecho, espero que entendáis mi situación."

De un machetazo dejó KO a ambos lugartenientes.

"Debo... defender..." Lynelet balbuceó estas palabras pero quedó totalmente inconsciente.

1 quejas:

scaramanga dijo...

Tiene mucha acción. no es tan malo como decías, y me gusta ese tono malhablado que han tomado algunos psersonajes.