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Relatos de la Grand Line: Alborada de Hazañas - XXI

lunes, 17 de febrero de 2014

Capítulo Vigesimoprimero: Sombras en Belos

"¡No quiero problemas...!" oyó Monty que decía Shaunt. Estaba en la zona de rocas de la playa, tal y como le había dicho la doctora Nelson. Junto a él había dos tipos, uno de ellos lo tomó de las solapas de su abrigo. Monty no consiguió oír lo que decían, pero el tono parecía amenazador.

Se acercó hasta ellos.

"Señor," Monty se dirigía a Shaunt, obviando la presencia de los dos tipos, "gracias por ayudarme antes."

"Ya hablaremos," le dijo uno de los hombres a Shaunt, el que lo había cogido de la solapa. Los dos sospechosos echaron una mirada furtiva a Monty y se fueron.

"Menos mal que has venido, no sé lo que hubieran hecho de estar solo," Shaunt estaba visiblemente afectado, aunque claramente agradecido.

"¿Qué pasa con estos dos?" le preguntó Monty.

"Dicen que les debo dinero, pero no les debo nada," le contó Shaunt. "Son esbirros de un mafioso llamado Duccus, que controla gran parte de los bajos fondos de Belos, y una pequeña parte de los negocios honrados. Con todo el poder en la sombra, nunca se ha presentado para alcalde, y eso que si tirara de unos cuantos cables ganaría sin apenas esfuerzo, pero supongo que no le interesa. El actual alcalde de Belos, Nolas Izold, está haciendo todo lo que está en sus manos para acabar con él, sin llegar a la sangre, claro está."

"Me gustaría conocer al tal Nolas," dijo Monty, "parece un tipo honrado."

"Ah, bien, si quieres te llevo a dar una vuelta por Belos, puede que Nolas esté en el ayuntamiento."

Shaunt hizo de guía de Monty por Belos. Su expansión había tenido lugar desde el centro de la isla, que era donde estaba el casco antiguo, y donde se vivía peor, los intereses de Duccus impedían tumbar los edificios. Debido a que era el peor sitio de Belos, la sensación de inseguridad era bastante elevada ahí. Era frecuente ver policías patrullar la zona. Rodeando esta parte, había un anillo de edificios algo más nuevos. El tercer anillo de edificios eran los mejor preparados para el cambiante clima de Belos, los más modernos y los más visibles desde el exterior de la isla.

"Nolas quiere empezar a construir el cuarto anillo con los edificios más altos," Shaunt señalaba unas obras.

"¿Más altas?" Monty estaba alucinando. El tercer anillo de edificios llegaba a los cuatro pisos, y en Skypiea normalmente eran como mucho de dos pisos.

En el edificio en obras, aunque más bien parecía un agujero, se encontraron con Nolas Izold.

"Buenos días, alcalde," le saludó Shaunt.

"Buenas, Shaunt," Nolas le devolvió el saludo.

Nolas Izold era un hombre joven bastante anodino y tirando a delgaducho. Si no fuera porque sus facciones así lo indicaban, se diría que era bastante proclive a coger resfriados, pero se le veía bastante sano. Iba vestido de forma elegante, seguramente debido a su cargo público, pero eso no impedía que llevase un estilo "peculiar" de peinado, acentuado por el color celeste y brillante de su cabello.

"¿Quién es este mancebo que te acompaña?" le preguntó Nolas, refiriéndose claramente a Monty.

"¿Es usted Nolas? Me lo imaginaba más espectacular," dijo Monty.

"Jajaajajajaa..." Shaunt intentó pasar desapercibida la declaración de Monty, "ay, estos niños de hoy en día tienen unas ocurrencias..."

"¿Cómo te me imaginabas?" le preguntó en tono curioso y amigable.

"Algo mayor y más corpulento, con un aura más..." le dijo Monty.

"¿Más imperial? Jajajaja" añadió Nolas.

"Mmm... sí, puede que sea una buena definición," respondió Monty.

"Por cierto, ¿cómo te llamas, chico?" le preguntó Nolas Izold a Monty.

"Me llamo Monty y nací en la isla de Surebia, aunque he recibido entrenamiento en Skypiea," se presentó Monty. "Me gusta comer y luchar, y estoy buscando un médico para mi tripulación."

"¿La isla del cielo?¿existe?" preguntó un tipo que acompañaba a Nolas Izold. "Pensaba que era una leyenda."

"Esta brújula la conseguí ahí," le dijo Monty señalando su log-pose. "Igual que esta capa y este brazalete de oro."

Nolas hizo ademán de presentar a sus dos acompañantes.

"Te presento a mis dos guardaespaldas, él es Barlos y ella es Thara," Nolas los señaló con las manos mientras decía sus nombres.

Barlos llevaba un trabuco en sus manos. Si se tuviera que destacar algún rasgo distintivo, sin lugar a dudas era la coleta que llevaba, fina y larga, que lo ayudaba a expresar su estado de ánimo tomando distintas formas.

Thara tenía una cara y un cabello al estilo yamato nadeshiko, por definirlo de alguna manera, sumado a un kimono o yukata o parecido. Su porte era elegante, por lo que las dos pistolas resultaban un tanto fuera de lugar. En cualquier caso, el hecho de que ella fuera la guardaespaldas, ya resultaba chocante de por sí.

"¿Qué tal, Monty?" Barlos le dio la mano.

"Encantada," dijo Thara. Monty fue a darle la mano y quedó completamente descolocado cuando ella le dio dos besos.

"¿Sabéis de alguien que me pueda dar un barco?" preguntó Monty, sin venir a cuento.

Ante el estupor inicial, Nolas Izold respondió.

"Aquí en Belos ya no hay nadie que se dedique a la construcción de barcos, aunque hay varios grupos que se dedican a la reparación y desguace de barcos," le explicó el alcalde.

"Duccus tiene una pequeña flota, tal vez podrías convencerle para que te diera uno," dijo en tono jocoso Barlos. Thara sonrió.

"¿Duccus era el mafioso, no?" preguntó Monty.

"Jajaja... veo que Shaunt ya te ha contado los tejemanejes de Belos," la intervención de Monty pareció haberle hecho gracia. "La gente, sobretodo los del círculo interno, le tienen gran aprecio, y los habitantes de los círculos más externos lo respetan. Pero sus métodos de negociación son, cuanto menos, cuestionables."

"Bueno, Monty, se nos hace tarde, si me acompañas comeremos algo en mi casa," le propuso Shaunt.

Dejaron a Nolas y sus guardaespaldas donde los habían encontrado y regresaron por el camino por el que habían venido.

"Si vamos por este callejón atajaremos un rato de camino, ¿qué me dices?" Shaunt había parado frente a un callejón no muy lóbrego, indicándolo.

"Vayamos," respondió Monty.

Los dos entraron. Al principio era relativamente ancho, incluso agradable para ser un callejón. Cruzaron varias calles, a través de los círculos de edificios, por lo que el callejón se iba haciendo más estrecho, irregular, zigzagueante y mugriento. Estaba claro que estaban llegando al círculo interno de Belos. Los bajos fondos.

"Vaya, vaya, ¿quién tenemos aquí?" dijo un hombre. Era uno de los esbirros de Duccus que había amenazado a Shaunt en la playa.

"El señor Duccus sigue esperando sus berris, Shaunt," dijo el otro de los esbirros. Varios sicarios más los habían rodeado. "Y al señor Duccus no le gusta que le hagan esperar."

Una sombra apareció detrás de ellos.

"Señor Duccus," dijo otro de los palmeros.

"Efectivamente, al señor Duccus no le gusta que le hagan esperar," dijo la sombra, que resultó ser un hombre. Era un hombre corpulento, pero no parecía fuerte. La definición de Shaunt en cuanto a mafioso era acertada, no, lo siguiente. Llevaba un traje oscuro con rayas blancas y finas y unos zapatos mocasines o similar. Un sombrero de fedora a conjunto con el traje cubría una cabeza similar a la de un cerdo, con un bigote fino, unas gafas de sol triangulares, y cerraba la descripción un puro. "Haced con ellos lo que os plazca, pero no los matéis todavía," dicho esto pasó a través del corro que se había formado alrededor del Shaunt y Monty y se fue, caminando plácidamente.

Pocos instantes después de que Duccus desapareciera de la escena, el grupo de esbirros empezó a atacar. Monty intentó usar el mantra, pero oía demasiadas voces como para intentar evitar golpes. Shaunt no atacaba, pero intentaba defenderse y esquivar las embestidas de los atacantes.

Uno de los asaltantes llevaba un bate de hierro o acero. Al intentar batear a un descuidado Shaunt, Monty se interpuso en la trayectoria, cargando los diales de sus manos. Desafortunadamente, el choque contra Shaunt fue inevitable, y el tipo quedó inconsciente en el suelo.

Si una ventaja tuvo el hecho de que Shaunt hubiera quedado fuera de combate, era que ahora toda la atención estaba centrada en Monty. Ya se ocuparía de Shaunt después de ahuyentara esos petimetres.

Monty, corriendo, se agarró contra uno de los hombres de Duccus y aprovechando la inercia del salto caminó por la pared sin soltar al hombre. A cada tipo que se le acercaba, recibía una fuerte patada, mientras Monty caminaba de una pared a la otra dando vueltas. La mayoría de sicarios estaba noqueada, y los pocos que quedaban en pie huyeron aterrorizados, tachando a Monty de demonio. Monty, de nuevo con los pies en el suelo, dejó al hombre en el que se había sujetado, que cayó mareado al suelo.

Tan solo quedaba en pie el hombre del bate, que corrió hacia Monty con el susodicho en alto. Monty usó el mantra para esquivarlo fácilmente y colocarse a sus espaldas, el golpe de gracia lo ejecutó con un puñetazo amplificado por un dial cargado.

*PAF*

Buscó entre los cuerpos inconscientes el de Shaunt y lo llevó en brazos, como un saco. Suspiró. Este pequeño entrenamiento le había ido de maravilla para desentumecerse. Giró hacia una dirección, pero no tenía ni la más remota idea de dónde se encontraba. Por suerte acabo encontrando un policía. Al preguntar por la consulta de la doctora Nelson, el agente se ofreció a acompañarlo.

Pasaron por delante del callejón, donde otro policía estaba examinando la zona.

"Menuda reyerta, ¿eh?" dijo Monty, el único que sabía lo que había ocurrido en realidad.

"Debe tratarse de un conflicto entre bandas," dijo el policía que lo acompañaba.

Poco rato después estaba frente a la puerta que enseguida reconoció. El policía se marchó tras despedirse. Argan, el aprendiz, apareció poco después de que Monty, llevando a Shaunt a cuestas, entrara.

"¿Qué ha ocurrido?" preguntó.

"Los hombres del tal Duccus nos han tendido una emboscada," dijo Monty, "he tenido la mala suerte de chocar contra Shaunt, y ha quedado inconsciente, creo que no es nada grave, pero mejor que os lo miréis vosotros."

"Sí, bien hecho, si me acompañas..." Argan lideraba la comitiva a través de los pasillos.

"Déjalo aquí," Argan se refería a una de las camas, seguidamente lo examinó, "todavía tiene pulso, lo que le quedará un chichón, nada que no pueda curarse."

"¿Y la doctora?" preguntó Monty.

"Almorzando, es hora de comer, ¿tú ya has comido?" le preguntó el aprendiz de médico.

"No, Shaunt me había invitado a su casa cuando nos asaltaron," dijo Monty.

"¿Qué ocurre?" la doctora Nelson hizo acto de presencia.

2 quejas:

scaramanga dijo...

Brillante. Monty contra El Padrino y su mafia chandalera, un político del que no me acabo de fiar, ¿Un rollete para Monty? y la descripción de una ciudad deprimida que recuerda a Ankh-Morpork. No sé cómo he tardado tanto en leerla.

Muramasa dijo...

No sé si lo he explicado bien pero la parte "deprimida" es el anillo central de la ciudad. Un poco como el Born y el Raval.