Translate

About Me

Status

Leyendo:

  • No te escondo nada - Sylvia Day

Jugando:

  • Digimon World DS
  • Castlevania GBA
  • Fallout 3
  • Pokémon Blanco

Viendo:

  • The Legend of Korra B3E02

Sígueme en Twitter

Licenciado en Química | Dibujante y escritor a ratos

This is 100% Derpy approved
  • Diada Nacional de Catalunya en TDD-1Halloween en TDD-1Navidad en TDD-1 Sant Jordi en TDD-1

Archives

Sandeces-box


Follow by Email

Lista de mis "Ayudantes Virtuales"

Changelog

  • 01/09/2014 - Añadidos share buttons
  • 08/12/2013 - Añadida publi lateral
  • 07/09/2013 - Cambio de cabecera
  • 31/08/2013 - Reforma del Blogroll
  • 31/08/2013 - Cambio en el diseño de entradas
  • 30/08/2013 - Añadida Navbar
  • 30/08/2013 - Añadidas "Reacciones"
  • 28/07/2013 - Cambio de template

Relatos de la Grand Line: Alborada de Hazañas - III

viernes, 29 de junio de 2012 0 quejas

Capítulo Tercero: Supervivencia básica

Monty había logrado sobrevivir durante un día entero. Era de noche y estaba sentado junto a una fogata, esperando que los peces estuviesen hechos por dentro, mientras recordaba lo que le había sucedido el día anterior.

Después de que Zan For lo abandonara se internó en el bosque. Lo primero que tenía que hacer era buscar cobijo y acumular reservas de comida, así como buscar la manera de almacenar agua y filtrarla. Parecía tarea sencilla, pero Monty no conocía los alrededores, así que perdería tiempo buscándolo todo. Por otra parte, si Zan For consideraba que sobrevivir a los peligros del bosque era una prueba suficiente Monty ponía en duda que fuese tan fácil resistir una semana los peligros.

Primeramente caminó buscando algún lugar que pareciese seguro, o que por lo menos pudiese resguardarlo de las inclemencias meteorológicas y peligros menores. Poco se había internado entre los árboles más frondosos que fue sorprendido por un lobo. Al principio el lobo no osó atacar porque estaba solo, pero aulló y poco tiempo después una manada de peligrosos lobos persiguieron a Monty, que salió pitando. La persecución duró poco, hasta que los lobos consiguieron acorralar a Monty contra el río.

El chico no se lo pensó dos veces y se lanzó al agua, prefería ahogarse antes que ser devorado por una panda de lobos.

La corriente era fuerte, pero Monty sacó fuerzas de flaqueza para mantenerse a flote; había que añadir a su lista de prioridades fabricarse un arma para aumentar sus probabilidades de supervivencia... Eso si salía vivo de esta. La fuerza de la corriente aumentaba, lo que era sinónimo de estar llegando a alguna catarata y a Monty no le entusiasmaba la idea de medir cuán alta era precisamente. Por suerte para él había varias ramas gruesas en el tramo final del río, únicamente tenía que nadar para poder alcanzarlas. Con esfuerzo, moviendo pies y brazos, llegó a agarrarse a una de esas ramas, y por fin salió del agua.

Estaba absolutamente empapado y su ropa chorreaba. De forma sensata se quitó la camisa y quedó a pecho descubierto. No hacía frío ni viento así que Monty no estaba incómodo, si bien se sentía algo desprotegido.

Bordeó el río para ver cuantos metros se había ahorrado descender. Asomó la cabeza y vio unas preciosas cataratas, muy fotogénicas pero nada placenteras para caer por ellas. Y ahora tenía que seguir buscando su escondrijo, ya que de allí sería desde donde peinaría la zona en busca de víveres.

Se le hacía tarde, pues ya oscurecía, y todavía no había encontrado sitio, así que escaló un árbol y se tumbó entre las ramas, pensaba que así, de alguna manera estaría fuera del alcance de los peligros. Al llegar a la zona de la copa del árbol descubrió que era un árbol frutal, y como no había comido nada desde hacía rato llenó su estómago con dulce y jugosa fruta. No sabía, pero, si era comestible o no y honestamente tampoco se paró a pensarlo, aunque en realidad no lo era, porque se levantó la mañana siguiente lleno de energía, a pesar de tener cierta confusión nada más abrir los ojos acerca del lugar donde se encontraba.

Ya era media mañana cuando Monty despertó. Bajó del árbol donde había pasado la noche y lo observó atentamente, si lograba encontrar más árboles como ese por lo menos podría subsistir a base de frutas, después siguió buscando todo lo que le faltaba para completar su lista de tareas, esto es, fabricarse un arma, encontrar una base, y conseguir comida.

Paseando encontró una enorme roca con un agujero suficientemente grande como para poder ser considerado cueva, donde entrar y resguardarse, e incluso podía usarlo de almacén.

Ahora ya tenía un sitio donde sentirse relajado, pero todavía no había terminado sus tareas. Cerca de su refugio había un tronco bastante grande y pensó que lo podía trasladar cerca de la entrada para sentarse en él y para reconocer su habitáculo. Monty desconocía si era posible encontrar herramientas de hierro en el cielo, así que cada vez veía más crudo el hecho de poder armarse. En cambio, tropezó con una liana y comprobó que era tan resistente que podría usarla de cuerda. Volvió a su guarida.

Ya tenía algo con lo que ayudarse para cazar presas similares a su tamaño, lo único que tenía que hacer era encontrar algún rastro, seguirlo y esperar que no fuera ninguna trampa. Empezó su búsqueda.

Como el suelo estaba lleno de hierbas era difícil seguir pisadas, y Monty no tenía la habilidad suficiente como discernir si eran recientes o no, pero tampoco tuvo tiempo de descubrirlo porque a lo lejos vio algo que se acercaba. Monty se ocultó entre la maleza. Era un lobo, seguramente de los que el día anterior lo habían perseguido, y estaba solo. No había probado la carne de lobo, pero podía ser la primera vez.

Una vez el lobo hubo pasado la zona de maleza, Monty se abalanzó contra él y se subió a sus lomos. Rápidamente se agarró a su cuello para no caer y le envolvió la liana en la boca para evitar que aullase y pidiese ayuda. El lobo hacía esfuerzos para tirar a Monty de sus espaldas, se revolvía y saltaba, pero el chico resistía. Parecía un rodeo. El lobo finalmente echó a Monty que cayó al suelo pero no soltó la liana, pero de repente empezó a correr arrastrando al chico por los suelos.

Viendo que corriendo no hacía nada el lobo se detuvo para intentar, con sus patas delanteras, quitarse la liana, que cada vez le apretaba más. Monty aprovechó para recuperar su verticalidad y volvió a los lomos del lobo, pero esta vez, además, lió la liana por su cuello. El lobo, al sentir el contacto empezó a correr de nuevo. El paisaje apenas cambiaba, si bien llegaron a una zona de ramas bajas. El animal pensó que pasando por debajo el chico caería, pero Monty agarró bien la liana y tumbándose boca arriba usó las ramas a modo de tope para frenar el avance de su presa, que de la velocidad que llevaba la fuerza que la liana hizo en su cuello fue mortal. Monty había conseguido cazar un lobo.

Apenas hubo pasado todo Monty se dio cuenta de que se había alejado de la gran roca. Observó el cuerpo inmóvil del lobo; se sentía un poco mal consigo mismo, pero al fin y al cabo era él o el lobo, y visto así tenía bien clara su decisión. Tomó el lobo y ató sus patas con la liana para que fuera más cómodo transportarlo, seguidamente lo subió a sus espaldas.

Monty desconocía el camino de vuelta, pero recordaba la enorme roca, para tener como referencia. Seguía un camino bastante empinado, lo que le pareció raro, pues a lomos del lobo no le sonaba haber descendido tanto. Pasó junto a una elevada cumbre y decidió escalarla para tener una idea general de la isla.

Monty observó todo a su alrededor, desde ahí podía verse todo el perímetro de la ínsula, pero la cantidad de árboles en todo el lugar hacía difícil detectar sitios concretos. Monty afinó la vista. Creyó ver la roca cerca del río, aunque no podía fiarse porque las distancias vistas desde lejos son engañosas. Bajó de la cumbre para volver bajo la sombra de los árboles.

Tomó un camino que parecía llegar al río, y pronto oyó ruido de aguas. Sin pensárselo dos veces se dio un chapuzón y se dejó llevar por la corriente.

Al cabo de poco tiempo el escenario le era familiar, pues huyendo de los lobos había acabado en el río y se acercaba a las cataratas. Nadó hacia una de las orillas, e hizo memoria para recordar el camino. Por suerte fue bastante rápido, la roca era enorme.

Monty dejó el cuerpo del lobo, que desató y se quedó con la liana. Algo le molestaba dentro del pantalón; eran dos peces. Pequeñitos, pero eso era lo de menos. Monty preparó una pequeña fogata como buenamente pudo, lo que le ocupó hasta entrada la noche. Y así llegamos al inicio del capítulo, con Monty asando los peces.

{Adivina y Gana} - 9

jueves, 28 de junio de 2012 0 quejas

Prueba 9





Clasificación

- Roxcurt (3)
- guillermo (4)
- Anónimo (1/2) - adivinó el personaje pero no la serie

World of Trollcraft: [Capítulo décimotercero: Verdades y trolles]

lunes, 25 de junio de 2012 2 quejas

Capítulo 13

Verdades y trolles


El héroe despertó.

Estaba en una cama de hospital estirado, mientras la Gata Negra dormía sentada en un sofá a su lado. No recordaba nada de lo sucedido hasta llegar a esa situación, aunque iba teniendo flashes, varias imágenes inconexas se sucedían... Twilight Sparkle, Spike, Equestria... ¿¡Discord!?

-"¡Discord!" - gritó el héroe, lo que causó que la Gata Negra despertara -"¿Dónde está Discord? El Reino de Equestria me necesita, Twilight Sparkle me necesita"- pero todo eso lo superó y se desmayó de nuevo.

La Gata Negra, en cambio, estaba algo más tranquila y parecía saber algo que el héroe desconocía. Por el momento prefirió no decir nada, el estado de shock del héroe era indicativo de que no necesitaba más sorpresas.

Por una puerta entró el Profesor Roble, acompañado de una de las familiares de la Enfremera Joy, concretamente la de Isla Dragón, que le tomó las constantes vitales al héroe y preguntó a la Gata Negra si necesitaba algo. El Profesor Roble habló con la Gata Negra:

-"¿Se lo has dicho ya?" - dijo el profesor, iniciando la conversación
-"No, está demasiado estresado, no lo aguantaría" - respondió la Gata Negra
-"Puede ser, de momento dejemos que descanse, pero deberías contarle lo ocurrido tan pronto como sea posible" - añadió el profesor y seguidamente abandonó la sala.

La verdad... qué cruel era. El héroe seguís durmiendo plácidamente, o por lo menos aparentemente plácido. La Gata Negra aprovechó para seguir durmiendo. No lo necesitaba, pero tampoco tenía la necesidad de matar el tiempo de formas más obscenas y lujuriosas.

Finalmente el héroe despertó. Era plena noche y estaba todo oscuro, pero le pareció que estaba en un hospital. Miró a su alrededor, moviendo la cabeza, a su izquierda se encontraba la Gata Negra y parecía profundamente dormida. Sin hacer ruido el héroe salió de la cama por su derecha y rondeándola se acercó sigilosamente hasta la Gata Negra. Siempre había querido comprobar si sus pechos era naturales o estaban operados, así que estiró las manos hacia adelante. Ya casi los tenía agarrados.

De pronto el héroe notó una brisa en su cara y casi de forma instantánea recibió un bofetón.

-"Veo que ya estás despierto y en plenas facultades" - dijo la Gata Negra.
-"Todavía me duele algo la cabeza y tengo flashes, y encima ahora me duele la cara, pero creo que aguantaré" - contestó el héroe.

La Gata Negra lo miró con cara de "pa chula yo y si quieres tengo más", mientras mostraba su puño derecho.

-"¿Qué ha pasado en... Equestria?" - preguntó el héroe
-"¿Estás preparado para oírlo?" - preguntó ella
-"No sé, pero lo cierto es que voy teniendo flashes. Tal vez saber la verdad me ayude a superarlos" - dijo el héroe
-"La verdad..." - dijo suspirando la Gata Negra
-"Porque... Llegamos a Equestria, ¿verdad?" - dijo el héroe
-"Empezamos mal" - comentó ella
-"Así que, ¿nunca entramos en Equestria?" - preguntó él
-"Así es" - afirmó ella
-"Por tanto, ¿Discord nunca acechó el reino?¿Twilight Sparkle nunca necesitó nuestra ayuda?" - siguió él
-"Correcto" - respondió ella
-"Entonces, ¿qué pasó realmente?" - preguntó el héroe
-"A medida que nos acercamos al volcán, los humos nos fueron atontando sin que nos enteráramos, y al llegar al cráter nos lanzamos al vacío" - explicó la Gata Negra
-"¿Y el dragón que vimos?¿Y la llama mágica?" - preguntó él
-"Eran fruto de nuestra imaginación, una ilusión, si prefieres llamarlo así" - dijo ella con aire didáctico
-"Entonces, ¿qué pasó después de la llama?" - curioseó él
-"Tú caíste plano en una plataforma rodeada de lava y quedaste inconsciente, yo caí encima tuyo, lo que suavizó el golpe. Aún así quedé bastante maltrecha, no vayas a pensar..." - explicó ella
-"¿Y luego?" -
-"El calor dentro del cráter era bastante inspoportable y no ayudaban a tu estado, que fue cuando tuviste la visión, el sueño, de visitar Equestria, aunque tal vez ni siquiera hayas tenido una visión de la Equestria real. No sé. Yo no he tenido la visión ni he estado allí." -
-"¿Fue todo un sueño?" -
-"Así parece" -
-"¿Y la carta?" -
-"Se quemó" -
-"¿Realmente venía de Equestria?" -
-"No sé, tal vez sí, tal vez no... quién sabe" -
-"¿Qué ocurrió después?¿Cómo salimos de allí?" -
-"La lava iba subiendo de nivel, y cada vez hacía más calor. No nos derretimos porque al ser personajes ficticios la ley de la radiación de calor no nos afectaba, pero sí que la temperatura era extremadamente alta. Ya casi al borde del ataque de calor apareció un dragón que amablemente nos sacó de allí y nos encontró el Profesor Roble. A esas alturas yo ya había recobrado la consciencia y el profesor me ayudó a llevarte hasta aquí" - explicó la Gata Negra.
-"Jo, yo que quería visitar Equestria... pero ahora lo que nos debe preocupar es ¿dónde estará Mario?" - dijo el héroe
-"No sé, tal vez lo averigüemos en el siguiente capítulo... si el creador quiere" - dijo la Gata Negra.

Y así terminó un capítulo de transición, con un deus ex machina de cuidado, porque el creador no sabía cómo seguir con los ponys.

{Adivina y Gana} - 8

jueves, 21 de junio de 2012 2 quejas

Prueba 8




Clasificación

- Roxcurt (2)
- guillermo (4)
- Anónimo (1/2) - adivinó el personaje pero no la serie

Pocket Tales of the Braves - Capítulo 12

martes, 19 de junio de 2012 0 quejas

Capítulo 12: ¡Y un huevo!

Continente de Johto
Ciudad Cerezo


Ryuuna se había quedado dormida en la playa después de comer. Ya era tarde y no sabía si llegaría a Ciudad Malva, pues ya estaba oscureciendo, pero tenía ganas de pasear a la luz de las estrellas. Se levantó de la arena, se vistió y volvió al centro de Ciudad Cerezo buscando la salida norte. La puesta de sol, con un cielo anaranjado, se reflejaba en el mar a sus espaldas.

Pasó junto a la PokéTienda y el Centro Pokémon, para, finalmente encontrar la salida que daba a la Ruta 30.

Su aspecto no era demasiado diferente de la Ruta 29, si bien podía leerse perfectamente un cartel que rezaba "Ruta 30" y una flecha hacia adelante junto a la inscripción "Ciudad Malva", señales inequívocas de que iba por buen camino. Ryuuna dio su primer paso por Ruta 30. La fauna pokemonística era algo más variada de noche, y eso Ryuuna estaba a punto de descubrirlo. Correteando por la hierba había Sentret, Rattata y Pidgey, pero también Hoothoot y Spinarak. Tenía que ir con cuidado con estos últimos ya que se trataba de pokémon de tipo Veneno, y que uno de sus pokémon resultase envenenado significaría que tendría que retroceder hasta Ciudad Malva.

Aprovechó para sacar su PokéDex y examinar los pokémon que todavía no estaban registrados.

A lo lejos divisó una casa. Era curioso que se encontrase justo en medio de una ruta, así que Ryuuna fue a echar un vistazo. Al pasar por el lado de un árbol tuvo la mala suerte de ser emboscada por un cazabichos, y no tuvo más remedio que aceptar combatir. El cazabichos sacó un Ledyba, que fue inmediatamente analizado por Ryuuna.

Ryuuna envió a Dratini.

El Ledyba emitió un ruido muy desconcertante que hizo que el Dratini entrase en un estado de confusión; había usado Supersónico. El Dratini usó Onda Trueno pero no acertó a su objetivo. El Ledyba aprovechó que Dratini estaba con la guardia baja azotarle con su tremendo Puño Cometa varias veces. Finalmente el pokémon Dragón recuperó la consciencia, justo cuando el Ledyba estaba a punto de Placarlo, y usó Ciclón que desvió al pokémon Bicho de su trayectoria, haciendo que se golpeara contra un gran árbol. Una vez el Ledyba quedó fuera de combate fue fácil para el Dratini acabarlo de debilitar.

El cazabichos devolvió al Ledyba pokéball y envió a su siguiente y último pokémon, un Spinarak, hecho que hizo que Ryuuna se lamentara no haber rechazado antes, pero el mal ya estaba hecho. Solo tenía que ir con cuidado de que el aguijón no contactase con el Dratini, así que advirtió a su pokémon de los peligros de su oponente.

El Spinarak usó Disparo Demora contra el árbol y se colgó del hilo resultante para subir al árbol contra el que se había estampado el Ledyba y ocultarse del Dratini. El Dratini estaba expectante y al descubierto, el Spinarak se colocó detrás suyo y lo envolvió con hilos para Restringir sus movimientos y también usó Disparo Demora para frenar sus velocidad. Ahora el Dratini era blanco fácil para el aguijón del Spinarak, que usó Picotazo Venenoso. El veneno hizo efecto en Dratini que no se rindió tan fácilmente. Lanzó un Ciclón contra el árbol para hacer bajar al Spinarak por la fuerza y seguidamente lo envolvió con su cuerpo en forma de Atadura. Para frenarlo definitivamente usó Onda Trueno y el pokémon Bicho quedó completamente paralizado.

El cazabichos devolvió a su pokémon a su pokéball. Ryuuna había ganado, y el cazabichos le hizo entrega de unos cuantos pokedólares para que Ryuuna pudiera comprar Antídoto para el Dratini.

El pokémon Dragón, pero, gracias al efecto de su habilidad Mudar se deshizo del efecto del veneno al finalizar el combate.

Ryuuna prosiguió su camino hasta la casa. De cerca no destacaba tanto, e incluso parecía algo más pequeña. Ryuuna miró a través de la ventana que había al lado de la puerta y vio un señor que caminaba de un lado para otro; parecía inquieto. Encima de la única mesa que había en la sala Ryuuna vio un huevo bastante grande, probablemente de pokémon. El hombre iba bastante arreglado, con un sombrero y un traje, en la cara un bigote blanquecino. De repente el hombre fijó la vista en la ventana y vio a Ryuuna. Sus facciones se relajaron y le hizo gestos para que entrara.

Ryuuna entró por la puerta.

El hombre se presentó como Sr. Pokémon y le dijo que había encontrado un huevo pokémon varios días atrás, pero ahora debía realizar un viaje a tierras lejanas y no le dejarían embarcar el huevo, pero tampoco podía dejarlo solo. Había intentado contactar con el Profesor Elm y el Profesor Oak, pero le había estado imposible. Ryuuna le comentó que hacía poco había hablado con el Profesor Elm, y que incluso le había dado una PokéDex. El Sr. Pokémon vio un brillo especial en los ojos de Ryuuna, prueba suficiente para confiarle el huevo.

Al principio Ryuuna no se vio con la confianza suficiente para tenerlo a su cuidado, pero el Sr. Pokémon sabía por dónde atacar, y le dijo que era probable que del huevo saliera un pokémon lo suficientemente poderoso como para hacerse un hueco en el equipo de Ryuuna. Por la cabeza de Ryuuna pasaron las imágenes de un Salamence, un Garchomp, un Scizor y un Charizard. Finalmente aceptó.

El Sr. Pokémon invitó a Ryuuna a salir de la casa, una vez fuera cerró con llave. Ryuuna le dijo que ella se dirigía a Ciudad Malva, al gimnasio volador, pero el hombre respondió que estaba esperando que un compañero lo pasase a buscar por casa. Ryuuna volvió a la Ruta 30.

Andaba tan distraída con el huevo pokémon entre las manos que no vio un desvío en el camino. Era muy evidente porque el camino de tierra había dejado paso a la verde hierba. Ryuuna se dio cuenta del error cuando buscando una salida encontró varios árboles de bayas, de donde consiguió dos Bayas Atania, dos Bayas Zreza y dos Bayas Safre. Parecía haber una salida tras unos arbustos, pero eran bastante fuertes y necesitaría algo más que sus dientes para cortarlos. Cuando hubo desistido optó por volver tras sus pasos, y finalmente llegó al punto de inflexión, donde había marrado.


Mochila:
- Pokéball x5
- Baya Aranja x6
- Saco de dormir
- Zapatos
- Baya Atania x2
- Baya Zreza x2
- Baya Safre x2

Equipo:
- Dratini (Mudar) MV: Atadura - Malicioso - Onda Trueno - Ciclón
- Larvitar (Agallas) MV: Mordisco - Malicioso - Torm. Arena - Chirrido
- Huevo Misterioso

Crónicas de Ivalice: Historia de una condena - III

jueves, 14 de junio de 2012 0 quejas

Capítulo Tercero: Recogida de Hierbas

- Recogida de hierbas -

Necesito hierbas que crecen en la Florest de Turc, pero hay dos incovenientes: primero que tiene que ser de noche, y derivado de esto es que hay hombres lobo rondando la zona. Busco clanes que puedan proveerme de una cantidad razonable de estas hierbas por una recompensa a convenir.

Sabio Lothost, sabio pero no guerrero de Camoa.


Gides e Ilwulf habían leído al mismo tiempo esa misión que, a pesar de los hombres lobo, aparentemente era bastante simple.

Abandondaron el tablón de anuncios y el cuartel del Ejército de Yutolandia de Camoa y volvieron a la urbe. Gides propuso a Ilwulf pasar primero por la tienda y comprar un arma.

- "Mira Ilwulf, creo que ambos deberíamos ir armados porque nunca se sabe cuando un enemigo o un loco o un monstruo o Watkins nos puede atacar, y para completar la misión sería recomendable que vayas armado. Los licántropos son muy peligrosos."
- "La cuestión es que por ahora los fondos del clan son nulos..." - respondió Ilwulf
- "Ahí es donde quería llegar, Ilwulf. Por el momento haré una donación al clan de mi propio bolsillo para poder comprar un cuchillo, ¿qué te parece?"
- "Mmm... bueno, me parece bien. Gracias"
- "Como la misión decía "recompensa a convenir", de lo que saquemos tenemos que contar el porcentaje décimo a devolver y ver si podemos conseguir algún beneficio, o si por contra deberemos esperar a la siguiente misión." - aclaró Gides
- "Cierto" - terminó Ilwulf.

Charlando habían llegado a la tienda de armas y armaduras de Camoa. Entraron. Era un local bastante pequeño y donde tanto los muebles como los artículos a la venta, incluso los clientes estaba todo apretado, compacto. Miraron las estanterías, donde había un montón de armas curiosas, con etiquetas indicando sus efectos, y el precio, en ocasiones desorbitado. ¿Quién sería el insensato que pagaría por ello?

Se aproximaron al mostrador donde una mujer hume de mediana edad los atendió.

- "¿En qué puedo ayudarles?" - dijo la mujer
- "Estábamos buscando un cuchillo, sencillo sin cosas raras ni nada, que corte, pinche y punto" - resumió Gides.

Ilwulf le susurró algo al oído a Gides.

- "Ah, y que sea barato" - añadió Gides.

La tendera les dijo que con esas características lo que más se ajustaba era una Daga. Dio media vuelta y entró al almacén. Salió al poco rato con un cuchillo y se lo enseñó.

- "Esto es una Daga, es lo más sencillo en cuanto a armamento se refiere, pero su diseño robusto la hace perfecta para el combate. Su ligereza y tamaño dan un toque de agilidad que con espadas mayores no se puede conseguir. Os la dejo por 200 guiles." - dijo la vendedora.
- "Mmm... me parece algo carilla, pero todo sea por el futuro del clan" - dijo Gides

Seguidamente sacó una bolsa con monedas de su bolsillo y pagó los 200 guiles. La mujer, antes de hacer efectivo el cobro, les dijo:

- "Antes de comprarla podéis probarla"
- "¿Cómo?" - preguntó Gides, que no había entendidod de lo que hablaba la mujer.
- "Digo que antes de comprarla podéis probar si es suficientemente ligera, si se adapta bien a vuestros movimientos, en el probador de allá." - les dijo señalando una cortina azul al otro lado de la tienda - "No querría que mis clientes se marcharan decepcionados con la calidad del producto."

Gides tomó el arma y se la cedió a Ilwulf.

- "Anda, ve a probarla" - dijo Gides a Ilwulf.

Ilwulf tomó la Daga y se dirigió al probador. Allí realizó algunos saltos y movimientos de prueba. Era tan ligera que difícilmente podría dañar armaduras pesadas, y su filo no era de la mejor de las calidades, pero a la espera de conseguir algo mejor Ilwulf volvió al mostrador.

- "Nos la quedamos" - dijo Ilwulf.

La tendera tomó los guiles y Gides e Ilwulf le dieron las gracias por sus consejos y se despidieron. Nada más salir de la armería fueron a casa de Lothost.

Lothost era un Nu Mou que se dedicaba a fabricar cataplasmas curativas, pero para hacerlo necesitaba hierbas lunares de la floresta. Les contó que cuando era más joven y tenía mejores dotes físicas sí que había ido él mismo a la Floresta de Turc y había luchado contra los licántropos para conseguir las hierbas, pero que desde hacía tiempo prefería pagar para que alguien se las trajera.

- "Pues eso, normalmente pago 20 guiles por bolsita" - dijo Lothost señalando un saco en el que podría meterse un moguri entero.
- "¿Bolsita?¿20 guiles?" - exclamó Gides
- "Y... ¿hay clanes que aceptan?" - espetó Ilwulf
- "Cuanta avaricia la juventud de hoy en día" - dijo Lothost
- "Verá, hemos comprado esta daga por 200 guiles" - dijo Ilwulf señalando el cuchillo que acababan de comprar - "por tanto haciendo cálculos necesitaríamos diez "bolsitas" para recuperar la inversión, y encima tenemos que ceder una décima parte al Ejército de Yutolandia, creo que lo más justo sería 60 guiles por bolsita."
- "¿60? ¡Que yo también tengo que vivir...!" - exclamó Lothost
- "A ver, a ver, creo que 50 es un precio razonable" - dijo Gides
- "Mmm..." - hicieron los tres a la vez - "¡Dejémoslo en cuarenta!" - gritaron al unísono.

Finalmente habían llegado a un acuerdo. Gides contó, con cinco "bolsitas" Lothost les daba 200 guiles que era recuperar la inversión de la Daga, a partir de ahí, seis "bolsitas" eran 240 guiles, de los cuales 200 eran para Gides y 24 para el Ejército de Yutolandia, lo que los dejaba con 16 guiles. Siete sacos eran 280 guiles, 200 de la Daga y 28 para el Ejército, lo que dejaba los beneficios en 52 guiles. Gides le pidió a Lothost diez sacos. Esto se traducía en 160 guiles de beneficio para el clan, poco pero algo, al fin y al cabo.

Ilwulf y Gides partieron de la casa de Lothost y salieron del pueblo de Camoa en dirección a la Floresta de Turc. No tuvieron ningún problema para encontrar el lugar, y lo primero que hicieron fue peinar la zona para ver dónde estaban las hierbas lunares de la floresta. Lothost se las había enseñado. Durante el día estaban encerradas en una cáscara protectora, por la noche la cáscara daba paso a una flor que brillaba ténuemente y su forma variaba según la luna. Durante la luna nueva brillaba de color anarananjdo, mientras que cuando había luna en el cielo la luz era blanquecina.

Vieron que había muchos arbustos con hierbas, pero todavía no era de noche. Cerca de ahí había los restos de un templo antiguo. Ilwulf tomó carrerilla y saltó hacia una cornisa, desde donde podría vigilar los licántropos. Gides no disponía de tal habilidad y lo único que hizo fue ocultarse tras unos bloques de piedra. Ahora solo faltaba esperar la caída del sol.

{Adivina y Gana} - 7

martes, 12 de junio de 2012 1 quejas

Prueba 7




Clasificación

- Roxcurt (2)
- guillermo (3)
- Anónimo (1/2) - adivinó el personaje pero no la serie

Relatos de la Grand Line: Alborada de Hazañas - II

lunes, 11 de junio de 2012 0 quejas

Capítulo Segundo: ¿¡Entrenamiento!?

El bote estaba en condiciones pésimas, pero todavía se mantenía a flote, y Monty todavía seguía inconsciente.

En la lejanía apareció algo volando. Era un ave un tanto extraña, pero el tintineo que se producía no lo causaba el extraño ser pues más bien parecía una armadura; un hombre montaba a lomos del animal volador, protegido por una férrea armadura y armado con una lanza. El peculiar dúo que acababa de aparecer en escena pasó volando a toda velocidad por encima del bote de Monty.

El hombre, pero, ordenó al animal detenerse y éste quedó flotando, ayudado por su batir de alas. El animal parecía una mula, pero tenía el pelaje de color rosa con punteado rojo, y la combinación se completaba con un par de alas y un pico. El jinete levantó la visera del casco y analizó la extensión marina a sus pies; le había parecido ver algo raro. Con una orden instantes después se encontraban rastreando el vasto océano.

Finalmente, el jinete reconoció aquello que no pertenecía ahí: un bote del mar azul, y un chico en su interior. El hombre se acercó al bote y saltó hacia él, sosteniéndose en equilibrio mientras examinaba a Monty. Lo tomó en sus brazos y lo acomodó a los lomos de su mula voladora. El hombre hizo lo propio y el animal aceleró.

Pasaron por una extraña construcción sobriamente decorada en la que se podía leer "Heaven's Gate" y de la que un camino de nubes salía.

Tras un rato de vuelo llegaron a una playa. El hombre bajó a Monty del animal y lo tumbó cuidadosamente en el suelo, el chico estaba todavía inconsciente. El hombre entró en una de las casas y la bestia entró en lo que parecía un establo.


Monty se encontraba en un barco pirata, ondeaba una bandera en lo alto del mástil que el chico desconocía, y un pirata lo cogió. Monty no se podía mover. El pirata lo metió dentro de un cañón y encendió la mecha. Monty salió disparado a gran velocidad, y no paraba, pero su alrededor no cambiaba. Monty gritó, pero no oía su voz. De pronto despertó. Miró a su alrededor, pero no parecía que estuviera en Surebia. Incluso el mar tenía un curioso aspecto blanco, sin embargo el cielo seguía siendo azul.

Monty se puso en pie, aunque todavía estaba débil. El hombre que lo había traído hasta aquí llego a tiempo para sujetarlo antes que se desplomase y lo llevó a rastras hasta los escalones de la casa, donde lo sentó.

- "Buenos días, chico. Soy Zan For, el caballero del cielo, ¿cuál es tu nombre?" - dijo el hombre Zan For.

El hombre tenía el cabello negro y largo, atado en una cola de caballo, pero las canas ya hacían acto de presencia y de lejos parecía que fuera de color gris. También tenía un bigote poblado y largo, a juego con el cabello. Vestía una camiseta estilo hawaiano, desabrochada y unas bermudas, pero en vez de sandalias mantenía la parte inferior de la armadura.

- "Me llamo Solbion D. Montenegro, pero todos los que me conocen me llaman Monty" - contestó Monty.
- "¿Y esa D. de qué viene?" - se interesó Zan For.
- "Pues no tengo ni idea, nunca me lo había preguntado" - respondió Monty.

Entonces le explicó de dónde venía, de Isla Surebia, que desde pequeño siempre había vivido allí. Y también le explicó su historia con los piratas de Radver y lo del enorme remolino, que de repente había sido disparado hacia el cielo y que había perdido el conicimiento al golpearse la cabeza contra el bote. No tenía dinero ni lugar donde ir.

Zan For silbó.

El extraño animal que montaba Zan For se posó delante de ellos dos. El caballero del cielo lo señaló.

- "Es Pierre. Ya está bastante viejo, pero parece que la edad no pasa para él, es la montura familiar." - empezó a explicarle Zan For.

Le contó que un antepasado suyo, Gan For, había sido el gobernante máximo de Skypiea, y que incluso una vez luchó contra un pirado llamado Enel y que un pirata del mar azul llamado Monkey D. Luffy lo había ayudado a vencerlo.

- "Y cuentan las historias que el chico Luffy se estiraba y se hinchaba a voluntad. Creo que a causa de una fruta diabólica, aunque no he visto ninguna, creo que Pierre comió una un día" - dijo Zan For.

Monty se había quedado con el nombre de "Monkey D. Luffy". Él también tenía una D. en su nombre.

- "Zan For, he tomado una decisión, ¡investigaré acerca de este Monkey D. Luffy!" - exclamó Monty emocionado.

Zan For le dio un puñetazo mientras decía

- "¡Insensato! Apenas has visto mundo y no tienes barco, ni bandera, ni dinero ni tripulación"
- "Andá, pues es verdad" - reflexionó brevemente Monty - "¿Quieres unirte a mi tripulación?" - le preguntó el chico.

Zan For le dio un cachetazo en la cabeza

- "¡Si seguro que tampoco sabes luchar!"
- "En realidad... no" - respondió Monty.

Lo que causó que Zan For se llevara la mano a la cara.

- "Anda, sube a lomos de Pierre..." - le dijo Zan For.

A los pocos instantes Pierra había levantado el vuelo y llevaba a Monty y Zan For a sus espaldas mientras ascendía.

- "¡Uo! ¡Qué divertido! ¡Cómo mola!" - gritaba Monty - "Por cierto, ¿a dónde vamos?" - preguntó.
- "Vamos al jardín superior" - respondió Zan For.

Pierre seguía volando. A sus pies se veían múltiples caminos de nubes y barcos circulando por ellos.

Monty empezó a divisar una especie de isla. Parecía que fuese una isla de verdad, rodeada de agua azul. Al aproximarse vio que no solo se trataba de una isla del mar azul sino que estaba poblada por un frondoso bosque. Pierre sobrevoló la isla y aterrizó en un claro. Zan For y Monty bajaron, y el chico volvió a notar tierra firme a sus pies.

- "¿Qué vamos a hacer?" - preguntó Monty.
- "Por supuesto te voy a entrenar, Monty" - respondió Zan For.
- "¡Genial! ¡Me va a entrenar el caballero del cielo! ¡Yujuuu!" - exclamó fervientemente Monty.

Zan For le dio una colleja.

- "Cálmate, rapaz" - dijo calmadamente el caballero - "No creo que seas capaz de golpearme, y en caso de hacerlo no creo que lo hicieras muy fuerte, por eso he dejado la armadura en Angel Beach"
- "O sea, ¿que te tengo que golpear?" - preguntó Monty.
- "Así es, rapaz" - afirmó Zan For - "De momento quiero comprobar tu nivel".

Monty lanzó un puñetazo, pero le faltaba fuerza y rapidez. Zan For le cogió el brazo y lo lanzó lejos.

- "¿No esperabas que fuera tan fuerte?" - preguntó Zan For con tono burlesco.

Monty se picó y se abalanzó sobre Zan For, lanzándole una ráfaga de puñetazos que esquivó con facilidad, pero ninguno de los golpes era rápido y se cansaba con facilidad.

- "¿Ya estás cansado, rapaz?" - preguntó Zan For con tono burlesco.

Monty se sintió provocado, y aunque no tenía fuerzas seguía intentando golpear a Zan For.

- "Bueno, por hoy ya hemos tenido suficiente, rapaz" - dijo Zan For. Seguidamente dio un salto y se agarró a una de las patas de Pierre. Con un gesto se dio impulso y montó a lomos de la mula voladora.

- "¡Dentro de unos días vendré a buscarte, rapaz! ¡Si sobrevives a los peligros del bosque durante una semana probarás ser capaz de aprender el arte del Dial-jutsu!" - gritó Zan For desde los lomos de Pierre.

Y se fue volando.

{Adivina y Gana} - 6

martes, 5 de junio de 2012 6 quejas

Prueba 6



Falta todavía:

Prueba 3



Pistas:

- Cómic americano
- Está muerta



Clasificación

- Roxcurt (2)
- guillermo (1)
- Anónimo (1/2) - adivinó el personaje pero no la serie

Extras

Efectivamente, se trataba de Elizabeth Blanctorche de la serie KOF. No me gustaba nada como me había quedado así que hice otro dibujo, un poco más "teaser":

Pocket Tales of the Braves - Capítulo 11

lunes, 4 de junio de 2012 0 quejas

Capítulo 11: Ciudad Cerezo ~ “La ciudad que huele a flores”

Continente de Johto
Ruta 29


Contenta por haber derrotado un entrenador, Ryuuna caminaba alegre hacia Ciudad Cerezo. A lo lejos ya le parecía divisar varias casas, y el camino se curvaba ligeramente, para dar cierta elegancia; también se estrechaba, como para dar paso a la entrada de la ciudad. Al margen del camino había tres personas que discutían acaloradamente.

Ryuuna pasó por su lado, ignorándolos, pero finalmente su curiosidad pudo con ella y se acercó a preguntar qué pasaba. Al acercarse pudo comprobar que se trataba de tres chicos jóvenes que discutían sobre quién había capturado el Sentret. Uno de ellos decía que él había lanzado la pokéball primero y que los otros dos habían tomado SU pokéball, y que eso era robar. Los otros dos chicos mantenían su versión de que uno de ellos había lanzado la pokéball y el otro afirmaba rotundamente que él era testigo. Ryuuna tomó aire y forzó una sonrisa, entonces preguntó cuál era el problema y por qué gritaban tanto.

Los tres chicos hablaron a la vez, no obstante Ryuuna no hacía ni caso pues ya sabía cual era el problema, entonces sugirió resolverlo con un combate doble. Los dos chicos que iban juntos al principio dudaron, pero vieron en el otro chico el punto débil y aceptaron. El chico dudaba pues no parecía que tuviese mucha idea de combates pokémon, pero Ryuuna lo animó.

El combate empezó y ambos jóvenes sacaron sendos Pidgey. El otro joven sacó al Sentret objeto de discusión y Ryuuna envió a Dratini. Ryuuna sacó la PokéDex para analizar al Pidgey y al Sentret, ante la mirada de asombro de los presentes.

Los dos Pidgey atacaron con Placaje y el Sentret se defendió con Rizo Defensa. El Dratini esquivó los ataques. Los dos Pidgey usaron Ataque Arena y levantaron una polvareda que aprovecharon para volver a su sitio inicial. El Sentret siguió enroscado en su Rizo Defensa y el Dratini formó un Ciclón para despejar el polvo y mejorar la visión. Ahora uno de los Pidgey batió las alas para usar Ataque Arena y el otro usó Placaje. El Dratini usó Onda Trueno y dejó al Pidgey paralizado, a merced para el Arañazo del Sentret. Ya solo quedaba un Pidgey en combate y no tuvo más remedio que usar Placaje, si bien era difícil que consiguiera la victoria.

El Sentret usó Rizo Defensa y el Dratini lo envolvió con su cola y lo disparó contra el Pidgey que poco pudo hacer para evitar la ofensiva. El golpe fue crítico y el Pidgey se debilitó.

Los dos chicos devolvieron a sus Pidgey a sus respectivas pokéball y salieron corriendo. El joven que quedaba devolvió al Sentret a su pokéball y preguntó a Ryuuna cómo había sabido que el Sentret era suyo; ella no supo qué contestar, y talmente se lo dijo... pura intuición. Él le dijo que no llevaba dinero para darle las gracias, y Ryuuna contestó que no hacía falta, pero rebuscando en sus bolsillos el joven encontró varias Bayas Aranja y le dio cinco de ellas a Ryuuna, como agradecimiento.

Ryuuna se despidió y siguió caminando por el sendero hasta que se topó con un cartel que rezaba "Ciudad Cerezo ~ “La ciudad que huele a flores”". Ya había llegado a Ciudad Cerezo, era increíble, aunque para tratarse de una ciudad era bastante pequeña. Desde la entrada miró la ciudad entera, a izquierda y derecha, a la izquierda estaba la costa y a su derecha quedaba el camino que debía llevarla a Ciudad Malva así como su primer Gimnasio Pokémon.

Continente de Johto
Ciudad Cerezo


A unos metros de Ryuuna había un anciano que hacía ejercicio. Ryuuna pasó por delante suyo y él corrió hasta alcanzarla, inició una conversación alegando que no la tenía vista, a lo que Ryuuna confesó que era la primera vez que estaba en Ciudad Cerezo; el hombre se ofreció a hacerle de guía turístico por la zona, pero a cambio ella tendría que seguir su ritmo.

Ryuuna no vio ningún tipo de complicación en ello, pues no parecía que el viejete pudiera ir demasiado rápido, pero se equivocó, el hombre corría como un condenado por las calles y Ryuuna se vio en apuros, hasta que de repente el hombre paró en seco, levantó el dedo señalando un edificio y dijo "Esto es el Centro Pokémon, supongo que lo habrás notado por el cartel que hay en lo alto", y era cierto, el emblema de los Centros Pokémon giraba en un cartel en todo lo alto. Y de súbito el anciano reinició su marcha, esta vez Ryuuna estaba algo más preparada y pudo seguir su ritmo, hasta que de nuevo fenó en seco.

"Aquí está la Tienda Pokémon 24H, también lo habrás visto por el cartel giratorio en el tejado", y el hombre reinició la carrera, esta vez Ryuuna estaba preparada y el viejo no se le escapó. Llegaron hasta la playa y el viejo señaló el horizonte y comentó "Aquí está el mar, hogar de muchos pokémon acuáticos y de otros tipos", cuando el viejo reinició la carrera Ryuuna empezaba a estar fatigada, hasta que finalmente llegaron a una casa sin ningún rasgo distintivo, como cualquier otra en Ciudad Cerezo y el hombre señaló la puerta "Esta es mi casa". El hombre le hizo pasar al interior y se presentó como el ganador de la Maratón de Johto categoría mayores de 65 años, una famosa casa de zapatillas deportivas había firmado un contrato con él y tenía un montón de cajas de deportivas de varias tallas, así que ofreció a Ryuuna que se quedase el par que más le gustase por haberle ayudado a hacer ejercicio. Ryuuna encontró un par que eran blancos con decoraciones rosas, monísimas, seguidamente se quitó los zapatos para calzarse las deportivas.

Ryuuna le agradeció el detalle, se despidió y salió a la calle de nuevo. Tratando de recordar el recorrido, se dirigió a la Tienda Pokémon para comprar algo de comida. Una vez en caja, al pagar, el cajero le dio un boleto para participar en un concurso, únicamente tenía que rascarlo y ver si era la afortunada que podría disponer de un PokéGear nuevo modelo antes de que saliese a la venta, era la novedad de la que todo el mundo hablaba en Johto. La suerte quiso que el boleto de Ryuuna estuviese premiado y el cajero le cambio el boleto usado por un PokéGear nuevo.

Contenta por la suerte que estaba teniendo hoy se fue a la playa para probar el PokeGéar, desde el que llamó a su madre para contarle todo lo que le había sucedido hoy, que si había ayudado al chico, que si le habían obsequiado con unas deportivas y que había ganado el PokéGear. Su madre se alegró por ella y le deseó mucha suerte.

En la playa se descalzó antes de pisar la arena y se quitó el jersey y la falda, quedando en ropa interior.

Ryuuna caminó por la arena hasta llegar a primera línea de mar y se estiró en la arena. El sol deslumbraba y en el aire se olía una mezcla entre marina y floral. "Ciudad Cerezo, la ciudad que huele a flores"...


Mochila:
- Pokéball x5
- Baya Aranja x6
- Saco de dormir
- Zapatos

Equipo:
- Dratini (Mudar) MV: Atadura - Malicioso - Onda Trueno - Ciclón
- Larvitar (Agallas) MV: Mordisco - Malicioso - Torm. Arena - Chirrido