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Relatos de la Grand Line: Alborada de Hazañas - XXV

jueves, 24 de julio de 2014

Capítulo Vigesimoquinto: Tiroteo en la plaza

"¡Maldito Duccus!" exclamó Barlos.

Él y Thara encabezaban el grupo, les seguía Monty, y Nolas había querido venir a pesar de haberle contado el peligro que corría. Shaunt, algo más precavido que el alcalde, se había quedado en el ayuntamiento.

El grupo avanzaba por las calles de Belos, intentando alcanzar el círculo interno de la ciudad. En otro lugar, desconocido, alguien informaba a Duccus de los movimientos de sus potenciales enemigos.

"Bien, si quieren guerra, tendrán guerra," dijo mientras soltaba una risa malévola, "y encima, el alcalde va con ellos. Dos pájaros de un tiro..."

Duccus salió de la habitación donde estaba metido, una especie de despacho, muy oscuro, pobremente iluminado por antorchas. Se encendió un puro y aspiró el humo. Atravesó un pasillo de piedra y llegó a un salón bastante espacioso y mucho mejor iluminado.

"¡Quiero una línea defensiva alrededor del perímetro del círculo!¡Y lo quiero ya!" ordenó.

"¿Por qué?¿qué ocurre?" preguntó uno de los secuaces que se estaba preparando para salir, en ese momento se abrochaba un cinturón con munición.

"Nolas y sus chicos están de camino, y quiero el mejor recibimiento para el alcalde," explicó Duccus al tiempo que, de nuevo, emitía una risa malévola. "¡No quiero que pasen!¿Entendido?"

"¿Cuántos son?" preguntó un anónimo. Duccus se vio acorralado por la pregunta, eran tan solo cuatro personas de las cuales una era el alcalde, que no tenía conocimientos marciales conocidos. Finalmente respondió.

"¡No os dejéis engañar por los números! Son 4, pero ay del pobre que deje que pasen," amenazó Duccus. "Si cazáis a uno de ellos, traédmelo vivo."

Casi todos los que estaban holgazaneando en el gran salón, dicho esto, se pusieron en marcha. Olward seguía en la base subterránea, reparando los barcos, ajeno a todo el barullo que se estaba montando.

Ya casi se divisaba la calle que llevaría al grupo al círculo interno de Belos, con Barlos y Thara en la vanguardia. Doblaron la esquina y siguieron avanzando...

*PEW* *PEW*

*RATTATATATA*

"¡Retirada!¡Retirada!" gritó Barlos al ver que eran recibidos con plomo en forma de balas, mientras su coleta tomaba forma de exclamación.

Dio media vuelta, recogiendo a Thara, tirándola del yukata, antes de que ella pudiera reaccionar. Monty y Nolas Izold que iban detrás vieron que Barlos y Thara acababan de pasar junto a ellos, y fue al ver la barricada que entendieron por qué. Cobijados en esa última esquina, maldecieron a Duccus.

"¡Seguro que ha sido él el que lo ha organizado todo!" dijo fastidiado Barlos.

"Tiene que haber un modo de entrar," comentó Thara.

"Sólo se me ocurre una manera, y es derrotando a todos los esbirros," dijo Monty, y añadió, "pero usted señor Bolas mejor que no venga, estará más seguro en el ayuntamiento."

"Gracias por preocuparte por mi seguridad, Monty," dijo sonriendo Nolas, "pero estoy seguro de que estaré a buen recaudo junto a Barlos y Thara. Además, confío en mis posibilidades," añadió confiado.

"Bien, entonces," dijo Monty, "si queréis voy yo de cebo."

"¿No te pasará nada?" Thara parecía preocupada al oir eso.

"Jaja..." Monty se frotó la nariz, "yo también confío en mis posibilidades."

Habiendo dicho esto, con un ágil movimiento salió de su cobijo en la esquina. Los esbirros de Duccus estaban manteniendo la posición a sabiendas de que el grupo de cuatro tenía como objetivo penetrar sus defensas, al ver a Monty abrieron fuego de nuevo.

*PEW* *PEW*

*RATTATATATA*

Por algún extraño motivo, ninguna bala lograba acertarle, a pesar de que Monty virtualmente se encontraba en su trayectoria. Caminaba tranquilamente, capa al viento, disfrutando de la expresión de incredulidad en las caras de los esbirros.

"¡No es humano!" gritó uno. Era el tipo de respuesta que había estado esperando Monty, obvio era que no sabían que se trataba del Kenbunshoku Haki, o Mantra para la gente de Skypiea.

"¡Traed los lanzacohetes, rápido!" dijo otro.

De pronto la ráfaga de balas y plomo se detuvo. Frente a él se plantó un tipo corpulento, grandote, armado con un lanzacohetes, y a juzgar por su expresión estaba apuntando a Monty. Confiado, el villano apretó el gatillo, convencido de que le sería imposible a ese criajo evitar un proyectil de esas características.

Lejos de esquivarlo, Monty se lanzó contra el obús, preparando un puñetazo.

*ZAP*

*BOUUUM*

A causa del impacto, el obús estalló. Monty sonreía, era lo que había estado esperando, ahora su dial de impacto estaba cargado. Sin embargo, prefería no usar los diales cargados si no era contra un rival de entidad, así que se conformó con usar el Busoshoku Haki. Con suma rapidez se colocó frente al tipo del lanzacohetes, que estaba recargando el arma.

"Mi turno," dijo Monty.

Nolas y Thara y Barlos se lo miraban con incredulidad, con la diferencia que Monty iba con ellos y no contra ellos.

"¡Peón!" gritó Monty, anunciando su técnica.

Dio una palmada en el aire, apuntando a su objetivo, quedando la mano abierta a poca más de medio metro. No parecía ocurrir nada, pero instantes después el sujeto salió volando, como si hubiera sido golpeado por un bate invisible. Eso causó más nerviosismo entre los seguidores de Duccus, que concentraron el fuego en Monty.

"¡Ya podéis venir!" dijo mientras daba un salto.

Barlos y Thara, seguidos por Nolas Izold, salieron también del cobijo de la esquina, ahora que todos estaban entretenidos con Monty. El círculo interno era una plaza relativamente ancha, un buen sitio para la defensa, estratégicamente hablando, y un infierno para los atacantes, en ese caso Barlos y Thara. Había una fuente de piedra casi en el centro, y todos los edificios, aunque bajos (no tenían más de dos plantas) tenían balcones. Como oferta del día, los balcones estaban ocupados por individuos armados, repartiendo balas a 2x1.

Barlos iba armado con su trabuco, que era muy efectivo a corta y media distancia, pero la dispersión hacía perder efectividad con la distancia. Thara, por su parte,...

"¡Bastardos malnacidos!" gritaba mientras disparaba y recargaba sus pistolas a una velocidad desenfrenada.

*PEW-PEW*

"¡Os arrancaré la cabeza de cuajo!" lo cual era irónico porque atacaba desde la distancia.

"Es muy escurridizo," comentó un tipo que estaba disparando al alcalde.

Y es que con una serie de movimientos raros, cuasi serpenteantes, más parecidos a una danza exótica que a otra cosa, Nolas Izold esquivaba las ráfagas de balas que recibía. En ese momento estaba con las manos en alto, con su cuerpo ondeando.

Monty avanzaba repartiendo estopa, de balcón en balcón, donde a Barlos y Thara les era más difícil llegar. Barlos seguía el perímetro de la plaza en sentido inverso al de Monty, y Thara desde el centro de la plaza, había abandonado las dos pistolas y ahora llevaba un fusil de asalto.

"¡Malditas cucarachas!¡Os descuajaringaré!" seguía gritando Thara.

*RATATATTATATATATATATA*

Tras descargar el cargador entero del rifle, lo lanzó y de alguna parte sacó un bazooka. Tomó posición y disparó.

*BOUUM*

El terreno ya empezaba a estar libre de esbirros, Barlos se acercó a Thara, quién seguía armada con el bazooka.

"Tranquilízate, Thara, ya no hay peligro," le dijo Barlos.

Thara cambió radicalmente de expresión, de la de restreñida a la que tenía antes de entrar en batalla. Los pocos esbirros que quedaban estaban entrando en sus guaridas.

El Kenbunshoku Haki de Monty notó algo. En uno de los tejados había un tirador, preparado para realizar su faena.

"¡Cuidado, agachaos!" advirtió Monty, al tiempo que dio un salto acompañado de una voltereta en el aire, y lanzó varias patadas, "¡Alfil!".

Una lluvia de hojas de energía cortantes procedentes de los Diales Hacha en sus piernas se dirigía al lugar en el que se encontraba el tirador, que después del ataque ya no representaba una amenaza.

"Uhm... ¿qué?¿qué hago yo con esto?" Thara se había dado cuenta de que llevaba un bazooka en sus manos, lo tiró inmediatamente, "¿y mis pistolas?"

"No sé, tú sabrás, son tuyas," respondió Barlos, posiblemente habituado a encontrarse con escenas similares.

Mientras buscaba, Nolas estaba analizando los edificios.

"¿Cuál de ellos será?" preguntó. Nadie de los presentes parecía tener la respuesta.

1 quejas:

scaramanga dijo...

Los malos siempre tienen un plan B aunque los hagas trizas, joño, así nos va en el mundo real